(Arte y Cultura) RELIGION-INDIA: Tolerancia reina en santuario centenario

Esta población del noroeste de India recibe desde hace 800 años a peregrinos de todas las religiones que acuden al enorme santuario de Khwaja Moinuddin Chishti, un centro de peregrinación del sufismo, rama del islam que no hace distinciones entre las creencias.

Niños y niñas mendigan limosnas a los peregrinos en nombre del santo. Los ricos se mezclan con los pobres, hombres con mujeres, jóvenes y viejos, y todos se dirigen hacia el mausoleo medieval.

La escena cambia solamente cuando un primer ministro o un presidente visita el lugar. Entonces, la calle y el mausoleo son cerrados al público por razones de seguridad.

Si los visitantes son dignatarios extranjeros de un rango inferior, entonces sólo se coloca un cordón policial a lo largo de la calle.

Durante siglos, los famosos, los poderosos, los ricos y los pobres peregrinan al santuario construido hace 800 años para buscar la bendición divina o expresar su gratitud por los deseos cumplidos.

Hace 500 años, el más poderoso de los gobernantes Mughal, el emperador Akbar, caminó cientos de kilómetros desde su capital en la ciudad septentrional de Agra, hasta este santuario, para rezar por su hijo.

El ex presidente indonesio Sukarno, el ex rey de Afganistán, Zahir Shah, y los gobernantes de Yemen y Omán, también lo han visitado.

Los primeros ministros de Pakistán y Bangladesh también buscaron la bendición del santuario, conocido popularmente como Dargah Sharif o Dargah Khwaja Sahib.

Cuando el ministro indio del Interior, Lal Krishna Adevani, ofreció sus plegarias en este lugar a principios de mes, analistas políticos y comentaristas dijeron muchas cosas de su primera visita al santuario.

Los diarios vieron un intento del partido nacionalista hindú que lidera la coalición de gobierno, Bharatiya Janata (BJP), al que pertenecen Advani y el primer ministro indio Atal Bihari Vajpayee, de buscar el voto de los 200 millones de musulmanes que viven en el país para las elecciones provinciales del 2001.

Pero los custodios espirituales del santuario insistieron que el lugar pertenece tanto a la mayoría hindú como a los musulmanes, y a las demás religiones.

El santuario marca el último lugar de reposo de Khwaja Moinuddin Chisthi, que nació en Irán y vino a India después de una revelación divina.

El experto Thomas Patrik, en su diccionario de la religión islámica, comparó el sufismo con la filosofía hindú del vedanta, la cual enseña que todo el mundo es una familia.

El propósito de la escuela sufí "es derribar los muros que se alzan entre los hombres… y tejerlos juntos en una aspiración común de fraternidad y amor, sin tener en cuenta casta, religión o creencias", según una publicación del santuario.

Alrededor de 2.500 peregrinos llegan diariamente al lugar y la mayoría son hindúes, señaló Muqaddas Moini. Como generaciones anteriores de su familia, Moini es un "khadim", una de las cientos de personas que ayudan a lograr la comunión espiritual de los feligreses.

"Cualquiera que llega es bienvenido. No hay restricción para ninguno", aseguró Moini, quien ha sido khadim por casi tres décadas. No hay un clérigo principal y la institución de los khadim es considerada tan antigua como el santuario.

El santuario de Ajmer es una gran atracción para los hindúes y a lo largo de los siglos ha incorporado características religiosas y culturales hindúes en los distintos rituales. Está considerado un ejemplo de cómo hindúes y musulmanes pueden convivir en el subcontinente asiático.

Según los lugareños, en Ajmer jamás se han producido choques violentos entre hindúes y musulmanes, incluso cuando el resto del país estuvo dividido por las tensiones religiosas entre las dos principales comunidades indias. Este hecho se atribuye a la influencia del santuario.

Para los feligreses de todas las creencias, el santuario es un lugar para venir a orar por el cumplimiento de la mayor ambición de cada persona.

Un ex primer ministro malasio recibió la «inspiración» del propio Khwaja Moinuddin Chisti a comienzos de los años 60 para presentarse como candidato en las elecciones legislativas de su país.

Los feligreses que llegan busca los servicios del khadim, cada uno de los cuales tiene su propia "clientela", gente de un lugar particular o incluso miembros de una familia que se han valido de su asistencia durante generaciones.

Moini dijo que su familia ha estado a disposición del santuario en los últimos ocho siglos. Muchos de sus clientes provienen de otras naciones islámicas.

El khadim interrumpe su charla para responder un llamado en su teléfono celular de peregrinos que planean llegar desde Malasia. El santuario creció porque reyes y gobernantes provinciales le hicieron agregados en forma de entradas ornamentadas.

La más importante es la "zannati darwaza" (la puerta del cielo), que se abre sólo cuatro días por año. El feligrés que la atraviesa tiene garantizado el paraíso.

Otra estructura notable es un enorme recipiente metálico donado por el emperador Akbar, que puede cocer 40 toneladas de alimentos por vez. Cuesta un equivalente de 2.100 dólares preparar un plato de arroz dulce para que coman los pobres.

Por lo general, el dinero procede de una persona rica como expresión de gratitud por la concesión de su deseo. (FIN/IPS/tra-en/mu/ral/ego/aq/cr/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]