REFUGIADOS: ACNUR exige más atención y dinero para países pobres

La comunidad internacional, y especialmente los países donantes, deben dar mayor asistencia a las decenas de millones de refugiados y desplazados en los países pobres, señaló hoy la directora del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Sadako Ogata.

Ogata advirtió, al presentar «El estado de los refugiados en el mundo: 50 años de acción humanitaria», el cuarto de una serie de cinco informes del ACNUR, que los problemas de los refugiados se agravarán en los próximos años.

Abandonados en Africa subsahariana y otras regiones empobrecidas que no son de interés estratégico para los donantes, los refugiados intentan llegar a naciones en las que pueden encontrar seguridad y mejores oportunidades económicas.

Por su parte, los países ricos tienden a aumentar los obstáculos para quienes buscan asilo y para los inmigrantes que ingresan en su territorio. La respuesta de esos países ha sido cerrar sus puertas, dijo Ogata en uno de sus últimos mensajes antes de su retiro del ACNUR, una agencia en la que ha servido desde 1990.

«Si la desigualdad entre las naciones más ricas y más pobres del mundo continúa en aumento y si los países ajenos al mundo industrial no son suficientemente estimulados y asistidos para proporcionar protección y ayuda a los refugiados en sus regiones, la cantidad de personas que buscan una nueva vida en los estados ricos permanecerá elevada», se indicó en el informe.

El informe, de 348 páginas en su versión en inglés, revisa el trabajo del ACNUR desde enero de 1951, cuando la agencia fue fundada.

El resultado de esa estrategia es el auge de los traficantes internacionales de personas, un problema que «se agravará. La globalización supone el movimiento de bienes y dinero. ¿Por qué no de personas?», se preguntó Ogata, que será reemplazada al frente del ACNUR por el ex primer ministro holandés Ruud Lubbers.

Ogata destacó que el ACNUR comenzó hace 50 años su trabajo con un equipo de 33 personas, un presupuesto de sólo 300.000 dólares y un mandato para encontrar hogar permanente a los europeos desplazados por la segunda guerra mundial.

A fines de 1999, la agencia contaba con 5.000 funcionarios en 120 países, con un aumento proporcional de su presupuesto, hasta los 1.000 millones de dólares, según se consignó en el informe.

En el tiempo transcurrido se hizo cargo de nuevos problemas, como la situación de los desplazados en sus países, de los cuales seis millones están bajo protección del ACNUR en varias regiones, entre las que se cuentan la zona rusa del Cáucaso, los Balcanes y Colombia.

Pero los desplazados son en total 20 ó 25 millones, según el informe, y en muchos casos su condición es aún peor de la de quienes lograron cruzar las fronteras para radicarse en el extranjero.

«Pese al aumento de la conciencia acerca del problema del desplazamiento interno (de masas de población), la respuesta internacional ha sido selectiva y en ocasiones, insuficiente», según el informe.

Más de la mitad de los desplazados que se cuentan en el mundo se encuentran en Africa. Cuatro millones son sudaneses y 1,5 millones angoleños.

Como en el caso de los refugiados, los desplazados africanos reciben mucho menos atención y recursos que los que se hallan en regiones más «estratégicas", como Europa.

«Hay diferencias en las respuestas a crisis de refugiados», afirmó Ogata.

«Tengo grandes dificultades para captar la atención internacional a cuestiones de refugiados en Africa», destacó Ogata, mientras que reunir recursos para hacer frente en 1999 a la crisis de refugiados en la provincia yugoslava de Kosovo no representó problemas.

Sin desestimar la influencia que el recismo puede tener en esa disparidad, el hecho de que Kosovo se halla en Europa, donde la Unión Europea y Estados Unidos tienen «un real interés estartégico», también incidió en el diferente tratamiento dispensado a las dos regiones.

El ACNUR recibió 90 por ciento de los recursos que había solicitado en 1999 para la antigua Yugoslavia, y sólo 60 por ciento de la cantidad pedida para sus operaciones en Africa.

Su gasto por refugiado fue de 120 dólares en la antigua Yugoslavia en 1999, más de tres veces que en Africa occidental.

«En Africa hay resentimiento y críticas ante lo que se considera un doble criterio» de la comunidad internacional, dijo Ogata, y aunque rechazó las críticas por la diferencia en gasto por habitante en las distintas regiones, destacó que hay que «llamar la atención» sobre el continente africano.

La labor de la ACNUR también se dificulta por la brecha que existe cuando recién se desata una crisis y recibe recursos gracias a la atención de los medios de comunicación, y el período posterior cuando ya no es noticia, explicó.

«Cuando la pantalla de televisión ya no se fija en la emergencia, entonces no recibo dinero. Y en ese momento es cuando más lo necesito», comentó Ogata.

«En esto también tengo que apelar a los medios de comunicación» para que la cobertura sea más consistente, agregó.

A pesar de las frustraciones, el ACNUR tuvo varias razones de orgullo en la década de su dirección, como el retorno de más de un millón de kurdos a sus hogares tras la guerra del Golfo, la repatriación de 1,7 millones de refugiados a Mozambique y casi la misma cantidad a Camboya, el resto de Indonesia y América Central.

Las cosas se mueven en «buen rumbo» en Ruanda, Bosnia y el resto de la ex Yugoslavia, agregó, aunque manifestó dudas de que el bombardeo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra Yugoslavia en 1999 haya resuelto el problema de los refugiados en Kosovo.

Cuando los albanokosovares comenzaron a retornar tras el bombardeo, «entonces comenzó el éxodo de unos 250.000 serbios y gitanos», señaló Ogata.

Por otra parte, la situación en Afganistán, Angola y República Democrática de Congo no recibe la atención necesaria, aseguró.

Irán y Pakistán sobrellevan «la pesada carga» de 2,5 millones de afganos y «existe gran presión para repatriarlos». Pero el régimen del Talibán, que gobierna la mayor parte de Afganistán, «es muy complicado y tengo gran dificultad para obtener fondos para los refugiados» afganos, indicó.

En Angola los problemas son «enormes», pero la financiación es «sumamente limitada». En cuanto a la RDC, la situación es «muy confusa», con más de un millón de desplazados dentro del país, unos 300.000 refugiados en países vecinos y 200.000 más de otros países dentro de la RDC, explicó.

Otro problema es la seguridad del personal del ACNUR. De los seis trabajadores de la ONU que perdieron sus vidas en el trabajo este año, cuatro pertenecían a la agencia de Ogata. Tres fueron asesinados en la provincia indonesia de Timor Occidental y uno en Guinea.

En ambos casos, las víctimas trabajaban en campamentos para refugiados que son utilizados por las Fuerzas Armadas, otro problema para el ACNUR cuya función primordial es proteger a los refugiados.

«No se puede proteger a los refugiados por control remoto, hay que estar junto a ellos», dijo Ogata. (FIN/IPS/tra-en/jl/ff-aq/pr/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]