LIBANO: Parlamento debate por primera vez presencia militar siria

La presencia de 35.000 soldados de Siria en Líbano fue objeto de un encendido debate en el parlamento libanés, por primera vez desde que el fin de la guerra civil, en 1990, dejó como saldo la presencia militar siria.

Una sesión del parlamento prevista para la ratificación formal del nuevo gabinete de ministros se extendió durante cinco días en los cuales numerosos parlamentarios criticaron con dureza la presencia militar siria y reclamaron su cese.

Las fuerzas sirias ingresaron a Líbano en 1976, para apoyar a milicias cristianas que luchaban contra musulmanes libaneses y contra guerrilleros palestinos que habían ocupado vastas zonas del país para usarlas como base en su combate con Israel.

Tras la guerra civil y complejos acontecimientos que incluyeron la invasión israelí de Líbano, las milicias cristianas y los sirios ya no eran aliados, y había dos gobiernos paralelos en el país, uno cristiano y encabezado por el general Michel Aoun, aliado de Israel, y otro musulmán.

En el Pacto de Taef, firmado en octubre de 1989 y que permitió poner fin a la guerra civil, se acordó que las fuerzas sirias se replegarían al Valle de Bekaa, al este de Líbano, en 1991.

Aoun exigió en 1990 que las fuerzas sirias se retiraran del país, y fue derrocado ese año por el ejército sirio, que apoyaba a un gobierno de alianza entre musulmanes y fracciones cristianas, encabezado por Elias Hrawi.

Desde entonces, Siria se aseguró de que los sucesivos gobiernos de Líbano fueran sus aliados, y el repliegue de sus tropas acordado en 1989 no se ha producido.

Las demandas de que se retiren las tropas de Damasco se habían atenuado con el paso de los años hasta casi desaparecer en 1998, pero se reactivaron hace dos meses a partir de una declaración de la Liga Cristiano-Maronita.

«Queremos que el ejército sirio se marche y no nos oponemos a una retirada honorable. Siria debe respetar a Líbano, como Líbano respeta a Siria. La designación por parte de Siria de cada funcionario libanés es inaceptable. Nuestro gobierno no debe ser lacayo de Siria», afirmó la semana pasada el patriarca maronita, Nasrallah Sfeir.

Los libaneses están preocupados por el estado de la economía del país y muchos se quejan de los acuerdos vigentes con Damasco, por considerarlos beneficiosas para Siria en términos comerciales y porque en su marco un millón de trabajadores sirios se han trasladado a Líbano, cuya población es poco más de tres millones.

En la sesión parlamentaria, legisladores cristianos invocaron la resolución 520 de la Organización de las Naciones Unidas, que ordenó la retirada de Líbano de todas las fuerzas extranjeras.

Pero lo más soprendente fue la intervención en el debate del líder druso Walid Jumblat, tradicional aliado de Damasco, quien exigió la correcta aplicación del Pacto de Taef.

La mayoría de los analistas creen que el debate fue posible por dos hechos recientes. El primero de ellos fue la retirada de Israel del sur de Líbano en mayo, ya que hasta entonces Damasco arguía que la presencia en Líbano de sus tropas era necesaria como contrapeso de la ocupación israelí.

Sin embargo, el presidente libanés Emile Lahoud declaró el viernes que las fuerzas sirias no se retirarán de Líbano hasta que Israel cumpla tres condiciones.

Esas condiciones son liberar a 19 libaneses presos en Israel, permitir el retorno a su patria de 350.000 refugiados palestinos, y devolver a Líbano las ocupadas Granjas de Shebaa, ubicadas entre Israel, Líbano y Siria, que Beirut reclama como parte de su territorio nacional.

Los israelíes alegan que esas tierras fértiles son territorio sirio, y que por lo tanto su desocupación será discutida en negociaciones entre Israel y Siria.

El segundo factor que creó condiciones para el debate parlamentario, según los analistas libaneses, fue el fallecimiento en junio del presidente sirio Hafez el Assad, sucedido por su joven hijo Bashar el Assad, menos consolidado en el poder y con posiciones más flexibles que su antecesor.

Sin embargo, Damasco reaccionó con dureza ante la reactivación del reclamo en Líbano de retirada de las tropas sirias, y la semana pasada funcionarios sirios informaron a Jumblat que no volverían a reunirse con él.

El domingo hubo un gran despliegue de tropas en torno al pueblo natal de Jumblat, en el cual pasa los fines de semana el líder druso.

El mismo domingo, un despliegue de tropas del ejército impidió que Gibran Tueini, director del influyente diario Al Nahar e impulsor de la campaña por la retirada de las tropas sirias, diera una conferencia en la población cristiana de Zahleh.

Tueini iba a hablar en una escuela de monjas sobre «Líbano y el futuro», pero la directora de esa escuela le informó por teléfono que la conferencia debía postergarse porque la institución escolar había sido rodeada por soldados.

Tueini escribió un editorial publicado en enero en el cual pidió a Basahr el Assad, antes de que llegara a la presidencia siria, que tomara en cuenta lo que pensaba el pueblo libanés de los vínculos entre Líbano y Siria, en vez de basarse en afirmaciones poco sinceras de políticos. (FIN/IPS/tra- eng/kg/sm/ego/mp/ip/00)

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