La incertidumbre electoral que reina hoy en Estados Unidos se debe a un «fraude» propiciado por la «mafia terrorista cubano-americana» y sus aliados de «extrema derecha» en el estado de Florida, aseguró hoy el diario Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista de Cuba.
El periódico recomendó, en un editorial publicado en su portada, la repetición de las elecciones en el estado de Florida, cuyas costas distan 180 kilómetros de Cuba y en cuya principal ciudad, Miami, residen los principales dirigentes del exilio cubano anticastrista.
El gobierno de Castro, enfrentado con Washington desde el triunfo de la revolución socialista cubana en 1959, no se hace ilusiones de cambio en la relación con Estados Unidos, cuyo futuro presidente era una incógnita este jueves, dos días después de los comicios.
Para marcar su indiferencia, el presidente cubano Fidel Castro, de 74 años, visitó una playa cerca de La Habana el martes.
«Yo dije que el día de las elecciones en Estados Unidos iba a hacer como la mayoría de los norteamericanos y me iría a la playa», comentó a bañistas cubanos y extranjeros, entre ellos tres estadounidenses.
Castro se abstuvo de acudir el miércoles a los estudios de la televisión estatal, donde un grupo de periodistas analizó la situación ante la falta de resultados en las urnas.
El presidente cubano asiste con frecuencia a los estudios desde que a fines de 1999 el niño Elián González fue rescatado de un naufragio cerca de Florida, lo que originó una dura batalla política y judicial que concluyó con la repatriación del niño el 28 de junio.
Los cubanos siguen con atención el desarrollo de los acontecimientos en Estados Unidos. Granma llegó a considerar que las autoridades de ese país no tienen «otra alternativa que repetir las elecciones en el Estado de la Florida».
En las últimas horas de este jueves, George W. Bush, candidato del Partido Republicano, superaba al aspirante demócrata Al Gore por unos 340 votos entre los casi seis millones de votantes de Florida.
El Partido Demócrata reclamó un recuento manual de los votos este jueves, lo que dilataría aun más el desenlace final.
El resultado en Florida definirá al triunfador pues ese estado aporta 25 integrantes para el colegio electoral de 538, suficientes para ganar la elección. Gore cuenta con 260 electores en el colegio, y Bush con 246. El ganador requiere 270.
En un editorial titulado «Fraude electoral en la Florida», Granma consideró este jueves que sólo repetir los comicios en ese estado permitirá saber «quién es el ganador y mantener la ficción de que en ese país existe algo que se parezca a una democracia y no lo que despectivamente llaman una república bananera».
El artículo considera a Florida, donde reside la mayoría del más de un millón de exiliados cubanos y sus descendientes, epicentro del «terremoto político» que implica para Estados Unidos no contar aún con un presidente electo.
Granma acusó a sectores anticastristas, a los que calificó de «mafia terrorista cubano-americana», y a sus aliados de «extrema derecha» de considerarse capaces de «decidir quien sería el presidente de Estados Unidos» mediante la inversión de cuantiosas sumas de dinero y el fraude electoral.
«Robaron urnas, trasegaron votos, rodearon colegios (circuitos) electorales para presionar a los votantes, acudieron al truco de cambiar el orden de los candidatos en la boleta electoral para inducir a error a los votantes», dijo el periódico en editorial.
El ganador de los 25 votos electorales de Florida se convertirá en el décimo presidente estadounidense que llega a la Casa Blanca desde que Castro tomó el poder, en enero de 1959.
«No importa quién salga electo, estamos preparados para enfrentar al que sea, convencidos que nada ni nadie podrá aplacar la revolución cubana», dijo Castro a fines del mes pasado en Venezuela.
Castro prevé que tanto Bush como Gore recrudecerían el bloqueo económico contra Cuba. Los representantes de este país reiteraron el asunto esta semana a la Asamblea General de Naciones Unidas, en busca de una nueva condena al embargo.
«Nada nos importa quién pueda ser el jefe de gobierno de la superpotencia que ha impuesto al mundo su poder hegemónico y dominante», afirmó Castro, para quien si el próximo presidente estadounidense quiere cambiar de política hacia Cuba deberá hacerlo de manera unilateral.
Por su parte, el religioso católico cubano Carlos Manuel de Céspedes consideró que «Bush y Gore han coincidido en el mantenimiento del embargo y de una política dura hacia Cuba, lo que lleva a pensar que no habrá grandes cambios».
De Céspedes reiteró que las sanciones económicas y comerciales impuestas por Washington a La Habana desde los años 60 son éticamente injustas y «políticamente inútiles», pues no han contribuido a mejorar la situación de la isla, sino todo lo contrario.
La Conferencia Episcopal de Cuba rechaza el embargo desde 1969, posición que tiene el apoyo de los obispos de Estados Unidos, recordó el religioso.
En el ámbito académico, empero, hay quienes piensan que la conducta de Washington hacia La Habana estaría reajustándose, aunque a paso muy lento como para que se traduzca en hechos concretos.
En ese sentido, el profesor universitario Esteban Morales comentó que dentro del Poder Ejecutivo y del Congreso legislativo puede observarse una creciente actitud contraria a la política de bloqueo porque «está afectando intereses internos».
Esto apunta a la formación de un lobby económico para exigir el establecimiento de negocios con la isla que, si bien no se ha concretado aún, ya hace sentir su presencia en el debate interno sobre Cuba, subrayó Morales en un artículo para la revista Temas.
Según otros investigadores, en esa tendencia se inscribe la enmienda aprobada en octubre pasado dentro del presupuesto destinado al sector agrícola para la venta de alimentos y medicinas a Cuba.
Legisladores estadounidenses de origen cubano lograron transformar el proyecto original, y tornaron así imposible cualquier negociación entre empresarios estadounidenses y Cuba.
Sin embargo, investigadores creen ver en esa legislación el principio del fin de cuatro décadas de política de aislamiento hacia Cuba. (FIN/IPS/pg/mj/ip/00


