Lo que el mundo árabe considera apatía europea ante el conflicto entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pone en peligro el programa de cooperación económica entre la Unión Europea (UE) y los estados vecinos de las costas este y sur del mar Mediterráneo, según observadores.
Representantes diplomáticos de Líbano y Siria sugirieron esta semana que sus gobiernos boicotearán la reunión del llamado Proceso de Barcelona prevista en Marsella, Francia, en los días 15 y 16 entre los cancilleres de los 15 países de la UE y sus pares de 13 países mediterráneos, en protesta por la participación israelí.
Líbano y Siria instaron a sus pares árabes a acatar las recomendaciones de la cumbre árabe realizada hace seis semanas y cesar toda relación multilateral con Israel.
La ANP también anunció que no participará en la reunión, según los medios de comunicación de Francia.
Entre los 13 estados mediterráneos del Proceso de Barcelona están la ANP, Chipre, Israel, Jordania, Malta y Turquía. Este foro euromediterráneo ha sido, hasta ahora, uno de los pocos donde ha sido posible el diálogo entre los estados árabes e Israel.
El boicot también sería una respuesta a la apatía exhibida por la UE ante el conflicto en Medio Oriente, desatado el 28 de septiembre. El mundo árabe considera que Europa cedió su responsabilidad en la región a Estados Unidos.
Esta opinión árabe fue confirmada durante la visita a Medio Oriente del canciller alemán Gerhard Schroeder hace 10 días, cuando el líder señaló que ni la UE ni su gobierno pretenden mediar en el conflicto israelí-palestino.
Egipto, Marruecos y Túnez confirmaron su presencia en Marsella, señaló un funcionario de la cancillería francesa.
Francia preside la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de l UE, y como tal organiza todas las actividades diplomáticas del bloque.
El proyecto de asociación económica mediterránea comenzó con la cumbre regional celebrada en 1995 en Barcelona y es considerado estratégico por la UE.
Tras el colapso del comunismo en Europa oriental y el fin de las guerras en la antigua Yugoslavia, la cuenca del Mediterráneo es la última frontera europea con problemas de seguridad.
Sin embargo, el proceso de Barcelona aún no satisfizo las esperanzas económicas que despertó cuando se inició hace cinco años.
En sus comienzos, este proceso de cooperación, inspirado por la UE, tuvo el fin de fomentar el desarrollo económico en la costa sudoriental del Mediterráneo, con el propósito de mejorar la situación de seguridad en la zona y de reducir la migración ilegal del norte de Africa a Europa occidental.
Con este objetivo, la UE creó un programa de ayuda, conocido como MEDA, con un presupuesto de 3.000 millones de dólares, para el lapso entre 1995 y 1999.
La UE y los países del Mediterráneo planean formar una zona de libre comercio para el 2010. El bloque también designó 1.800 millones de dólares para otros programas de ayuda.
Pero problemas internos de la UE, como la escasez de personal, dificultaron la cooperación.
Según cifras oficiales europeas, sólo se utilizaron 26 por ciento de los fondos de MEDA. «La mayor parte de los proyectos de MEDA son nada más que papel y tinta seca», comentó un funcionario francés.
Los programas de ayuda con mejores resultados son aquellos destinados a las zonas autónomas palestinas, donde se implementan en 48 por ciento, comparado con cuatro por ciento en Turquía y 0,5 por ciento en Líbano.
La Comisión Europea reconoció en mayo su ineficacia a la hora de administrar los programas de ayuda para el Mediterráneo.
La UE «tiene una pésima reputación, en lo que respecta a nuestras promesas de cooperación económica. No podemos seguir actuando así. Esta ineficacia revela deshonestidad e incompetencia», declaró Chris Patten, comisario europeo de Relaciones Exteriores.
Pero Patten también argumentó que la ineficacia de la Comisión Europea surge del volumen de ayuda que tiene que administrar, de su escaso personal y de la complejidad de los procedimientos correspondientes.
Para mejorar la aplicación de la ayuda, la UE comenzó a planificar una reforma drástica de los procesos en cuestión.
La Comisión Europea en Bruselas fijó un nuevo presupuesto para los llamados programas de MEDA II, para el período comprendido hasta el 2006. Dicho presupuesto, aún no aprobado, asciende a 5.800 millones de dólares.(FIN/IPS/tra-en/jg/sm/aq/dv/00


