El presidente del gobierno español, José María Aznar, seguirá jugando un papel en el proceso de paz de Medio Oriente, afirmaron hoy fuentes de Madrid tras conocer el débil paso adelante dado en la cumbre celebrada en la localidad egipcia de Sharm el-Sheik.
Aznar habló por teléfono el viernes con el líder palestino Yasser Arafat, a pedido del presidente estadounidense Bill Clinton, para pedirle que aceptase participar en la cumbre convocada por el presidente egipcio Hosni Mubarak.
La secretaria de Estado (canciller) estadounidense Madeleine Albright había telefoneado a las dos de la madrugada hora española a su par español, Josep Piqué, y le transmitió el pedido de Clinton, revelaron a IPS fuentes gubernamentales.
Dos horas después se estableció el contacto telefónico entre Aznar y Arafat. El gobernante español transmitió y suscribió el pedido de Clinton, tuvo una acogida favorable y escuchó las condiciones puestas por el líder palestino.
Arafat reclamó un cese del fuego y la creación de una comisión investigadora de lo ocurrido a partir de la visita del líder conservador israelí Ariel Sharon por la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén oriental.
Fuentes diplomáticas españolas y palestinas coinciden en señalar que entre Aznar y Arafat existe una confianza personal que les permite plantear con claridad los problemas y las posibles soluciones.
En la mañana del viernes, Aznar se reunió en Biarritz, Francia, con el ministro israelí Shimón Péres, enviado especial de su gobierno, y dialogó con él acerca de la cumbre que se estaba gestando.
Mientras, el presidente francés y de turno de la Unión Europea, Jacques Chirac, le restó importancia a la visita de Peres al calificarla de privada.
Piqué comentó esa misma mañana que Francia tenía escaso interés en que la Unión Europea participase en la cumbre. Aznar, por el contrario, se mostró partidario de que la UE estuviese presente en Sharm el-Seik.
Esa misma mañana, próximo el mediodía, Arafat se reunió con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, a quien le reiteró su posición y le comunicó que aceptaba concurrir a la cumbre.
Pasado el mediodía se anunció que también asistiría el español Javier Solana representando a la UE en su carácter de responsable de la política exterior y de defensa común del bloque.
A la conferencia asistieron, finalmente, Arafat, el primer ministro israelí Ehud Barak, Clinton, Mubarak, el rey Abdalá de Jordania, Annan y Solana.
La cumbre terminó con la aceptación por parte de Arafat y Barak de un cese de la violencia desatada 20 días atrás, la puesta en marcha de una comisión investigadora sobre los enfrentamientos y la reanudación de las negociaciones en el marco del proceso de paz.
Barak habría admitido también la reapertura del aeropuerto de Gaza, clausurado por las autoridades israelíes al estallar la ola de violencia y al que sólo se permitió el despegue y el arribo del avión de Arafat.
A pesar de que dirigentes palestinos, como Maruan Bargouti, líder de Al Fatah en Cisjordania, consideraron que la cumbre fracasó, los participantes en la reunión mostraron un leve optimismo. Clinton, momentos antes de abandonar Egipto, dijo que se hicieron «grandes progresos».
En Madrid, la cancillería emitió un comunicado en que «el gobierno español se felicita por los resultados obtenidos en la Cumbre de Sharn el-Seik».
Además, el comunicado señala que «la puesta en práctica de los acuerdos allí alcanzados debe permitir el cese de la violencia, la vuelta a la calma y a la normalidad en la zona, así como la pronta reanudación de las negociaciones para conseguir una paz justa y duradera en la región».
Por último, reitera que «el gobierno español continúa comprometido, con todos los medios a su alcance, para contribuir eficazmente a este objetivo». (FIN/IPS/td/mj/ip/00


