JAPON-CHINA: Gobiernos trascienden heridas históricas

La visita del primer ministro de China, Zhu Rongji, a la capital de Japón terminó hoy sin que se cumplieran las predicciones sobre reapertura de heridas históricas.

Aunque Zhu hizo una breve referencia a la agresión japonesa en 1937-1945 contra China, antes y durante la segunda guerra mundial, esta vez hubo un palpable deseo de ambas partes de ir más allá de ese doloroso tema, según analistas políticos.

«La visita del primer ministro chino marcó una bienvenida diferencia de las anteriores visitas de funcionarios chinos de alto nivel, que sólo profundizaban la animosidad entre ambos países», destacó Takashi Inoguchi, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Tokio.

Zhu, en su primera visita a Japón desde que se convirtió en primer ministro en 1998, difundió un mensaje de cálida amistad hacia este país.

En una conferencia de prensa realizada el lunes, Zhu declaró que el pueblo chino aprecia las disculpas ofrecidas hace cinco años en Beijing por el entonces primer ministro japonés Tomiichi Murayama.

Agregó que el pueblo japonés también fue víctima del gobierno militar de aquel entonces, y que ambos gobiernos deben mirar ahora más allá de un tema que sólo ha llenado los vínculos bilaterales de desconfianza.

Las espinosas relaciones históricas de China y Japón también juegan un papel en la rivalidad entre ambos países dentro de Asia.

Un asunto particularmente sensible para China es la invasión de Japón a ese país en 1937, así como la masacre de Nanjing, que resultó en la muerte de unos 300.000 civiles chinos. En años anteriores, algunos japoneses arguyeron que todo se trataba de una exageración.

Zhu, de 71 años, sólo se refirió brevemente a la agresión bélica de Japón durante su encuentro con su par Yoshiro Mori, diciendo que «las relaciones bilaterales experimentaron un período desafortunado en la era moderna, que dejó una herida profunda».

La actitud de Zhu contrastó con la del presidente chino Jiang Zemin durante su visita a Japón en 1989, la primera del período posguerra, en la cual se concentró casi exclusivamente sobre la polémica cuestión de las agresiones militares.

La diferencia fue interpretada en Tokio como una señal de mejoría en las relaciones entre ambas naciones asiáticas.

En un momento en que el crecimiento de China es visto con desconfianza desde Japón, la decisión de Zhu de no concentrarse en referencias a la colonización japonesa del norte de China cayó bien en Tokio.

«La determinación de Zhu de adoptar un nuevo enfoque es más que bienvenida, cuando las relaciones bilaterales estaban en un punto bajo», opinó Tomao Marukawa, un economista del Instituto de Economías en Desarrollo especializado en asuntos chinos.

Zhu, un proponente clave de las reformas económicas de China de los años 90, partió desde Beijing luego de anunciar su propósito de estabilizar «una asociación amistosa y cooperativa» con Japón y estrechar los lazos económicos.

«Zhu tiene dos misiones importantes interligadas. El espera que el acercamiento diplomático promueva inversiones privadas de empresas japonesas y éstas a su vez promuevan el crecimiento económico de China», dijo Marukawa.

El comercio bilateral creció 16,3 por ciento en 1999 al llegar a 66.180 millones de dólares, informó la Organización de Comercio Exterior de Japón. Las exportaciones aumentaron 16,5 por ciento hasta 23.300 millones de dólares, y las importaciones 16,1 por ciento, a 42.800 millones de dólares.

Las empresas japonesas se quejaron de problemas para hacer negocios en China, donde hay un gran número de instituciones públicas no bancarias fuertemente endeudadas.

En un programa de televisión emitido al sábado, Zhu admitió que fue criticado en su país por no exigir una disculpa por la agresión japonesa.

Un sonriente Zhu y su esposa, Lao An, se reunieron el fin de semana en el palacio imperial japonés con el emperador Akihito y la emperatriz Michiko, que les brindaron un almuerzo en su honor.

Antes de ese encuentro, Zhu abordó el tren de alta velocidad elevado magnéticamente, y probó cómo es viajar a 452 kilómetros por hora. También viajó el lunes en el tren bala Shinkansen a la ciudad de Kobe.

Zhu estudia la posibilidad de utilizar tecnología japonesa en la construcción de un tren de alta velocidad entre Beijing y Shanghai.

Japón quiere vender a China su tecnología del tren bala Shinkansen, mientras Alemania desea proveerle su tecnología de trenes elevados magnéticamente.

En conversaciones con funcionarios japoneses, incluido Mori, Zhu prometió cooperar para mejorar las relaciones bilaterales y establecer un diálogo en materia de seguridad y defensa. Para tal fin, se creará una línea telefónica permanente entre ambos países.

La cancillería japonesa informó que ambos mandatarios acordaron crear un sistema de notificación previa mutua sobre las actividades marítimas en aguas disputadas.

Estos hechos son importantes en vista de la creciente influencia militar de China, destacaron analistas.

Este año, Japón acusó a China de enviar barcos espías a su territorio marítimo exclusivo, en el mar de China Oriental. En represalia, Tokio demoró dos meses un préstamo a Beijing de 158 millones de dólares.

Aunque ese tipo de problemas sigue existiendo, el enfoque más amistoso de Zhu representa un gran paso hacia el alivio de las fricciones.

China también necesita el apoyo de la tecnología japonesa en varios sectores para poder ingresar a la Organización Mundial del Comercio.

«Zhu sabe que la actitud del enfrentamiento no funciona con Japón. Así quedó demostrado con mandatarios chinos anteriores, que no obtuvieron nada pese a su postura crítica», dijo Inoguchi. (FIN/IPS/tra-en/sk/js/mlm/ip/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]