ISRAEL-PALESTINA: Mismos hechos, distintas versiones

Un palestino y un colono judío murieron hoy en nuevos enfrentamientos próximos a la ciudad cisjordana de Naplusa, mientras Israel dio a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) un ultimátum de 24 horas para cesar la violencia.

Ambos bandos se culpan mutuamente por el incidente, considerado por Israel una violación del acuerdo de Sharm el Sheik.

El acuerdo se celebró el martes en el balneario egipcio de Sharm el Sheik entre Israel y la ANP, con la mediación de los presidentes de Estados Unidos, Bill Clinton, y de Egipto, Hosni Mubarak.

El acuerdo exige a ambas partes que condenen la violencia y retiren a sus combatientes. Israel deberá retirar sus fuerzas y abrir los aeropuertos, puertos y carreteras que había cerrado durante los enfrentamientos iniciados a fines de septiembre.

Este jueves también hubo enfrentamientos en Hebrón cuando manifestantes palestinos arrojaron piedras contra los soldados israelíes.

La situación era tensa en el pueblo árabe de Beit Jala, al sur de Jerusalén, y en la vecina Gilo, pero no hubo incidentes este jueves.

Gilo es un vecindario de Jerusalén construido en territorio que Israel expropió a los habitantes de Beit Jala en 1970, tres años después de que el ejército israelí capturara la ciudad junto con el resto de Cisjordania durante la Guerra de los Seis Días.

El valle entre ambas comunidades se transformó en un frente más del conflicto entre palestinos e israelíes, ya que los combatientes palestinos disparan contra Gilo mientras los soldados israelíes lo hacen contra Beit Jala.

El ejército israelí comenzó el miércoles a instalar barreras de concreto en Gilo, luego de que balas procedentes de Beit Jala hirieron de gravedad a un policía. Las fuerzas israelíes respondieron con metralletas montadas en tanques de guerra.

Los israelíes mantienen cuatro tanques en Gilo para limitar la violencia procedente de Beit Jala.

En Beit Jala, Fuad Rizik, dirigente del Partido del Pueblo Palestino, dijo que los manifestantes disparan contra Gila porque los soldados israelíes asesinan tanto a manifestantes como observadores palestinos.

«Estoy en contra de disparar contra zonas pobladas, pero en esta situación no se puede controlar todo lo que hace la gente en su frustración. Los israelíes matan a los nuestros todos los días», dijo.

Pero los israelíes sostienen que los enfrentamientos comienzan en respuesta a los ataques de palestinos contra posiciones del ejército.

Durante las tres semanas de violencia, más de 100 personas murieron, casi todas palestinas, y más de 2.000 resultaron heridas.

La violencia se desató con la visita de Ariel Sharon, líder del derechista partido israelí Likud, a un sitio sagrado conocido por los musulmanes como el Santuario Noble y por los judíos como el Templo del Monte.

La policía israelí mató a siete manifestantes palestinos el día después de la visita, lo que enfervorizó los enfrentamientos en Cisjordania y la Franja de Gaza, al igual que en zonas árabes de Israel.

La ANP, en una declaración televisada el miércoles, instó a la población palestina a «abstenerse de todo acto que conduzca a tensión o violencia y a cooperar para calmar la situación».

Pero inmediatamente después, la emisora reanudó su transmisión con imágenes de jóvenes enfrentados a los soldados israelíes, acompañada de música nacionalista. Este jueves continuaban las transmisiones de este tipo.

El ejército israelí pidió a los habitantes de un vecindario de Beit Jala que evacúen la zona, en preparación para futuras medidas militares, mientras las autoridades de Gila instaron a los habitantes a abandonar sus casas para evitar la violencia palestina.

Pero a pocos les gusta la idea de convertirse en refugiados, por lo que la mayoría prefirió quedarse en sus casas.

Algunos habitantes de Beit Jala apoyan los ataques contra Gilo. Una de las razones es la muerte de Muayid Jawarish, de 13 años, asesinado en la vecina Belén el lunes.

Jawarish fue baleado por soldados israelíes cuando volvía a su casa de la escuela, según fuentes palestinas. Pero el ejército israelí sostiene que es posible que fueran balas palestinas las que mataron al niño durante un enfrentamiento con soldados.

«Los israelíes nos matan a nosotros y nuestros hijos y no podemos callar para siempre. Debemos hacer algo, proque si no sienten el dolor que nosotros sufrimos, entonces no nos dejarán», dijo Nasreen Hajaja, madre de tres hijos.

«Deben irse de Palestina y sólo se irán por la fuerza. Lo que fue tomado por la fuerza debe recuperarse por la fuerza», aseguró.

El alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, dijo la noche del martes que el ejército debe considerar usar helicópteros, misiles y tanques para atacar a Beit Jala.

«Si un solo habitante de Gilo es obligado a abandonar su casa, ningún habitante de Beit Jala podrá dormir», advirtió Olmert, aspirante del Likud a convertirse en primer ministro.

En Gilo, los habitantes se mantuvieron alejados de la calle más cercana a Beit Jala. Aharon Schwartzman, de 77 años y nacido en la ciudad moldava de Kishinev, considera que las balas que dieron contra su edificio de apartamentos son parte de una guerra árabe que se inició hace 100 años para impedir que los judíos retornen a su tierra natal.

«Esto no comenzó hoy ni terminará mañana», dijo.

Schwartzman descartó la versión palestina de que los tiros de Beit Jala se iniciaron con la muerte de Jawarish, ya que la violencia procedente de la localidad palestina comenzó hace dos semanas, aseguró.

Los palestinos tienen la culpa de la muerte de los niños, porque son ellos los que envían a los pequeños a las manifestaciones, opinó. «Usan a los niños para que el mundo se escandalice y nos culpe. Pero no conseguirán nada de esa manera», sostuvo el habitante judío.(FIN/IPS/tra-en/bl/da/aq/ip/00

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