La mayor empresa de productos agrícolas creada tras la fusión de dos compañías de biotecnología, la suiza Novartis y la británica AstraZeneca, provocó la alarma de organismos europeos de desarrollo.
Los accionistas de las dos compañías acordaron la fusión para crear Syngenta en una reunión en Londres la semana pasada.
Syngenta será la principal productora de agroquímicos, herbicidas, fungicidas e insecticidas del mundo, explicó Paul Collins, representante de la organización humanitaria británica ActionAid. Así mismo, la nueva compañía será la número dos en tratamientos para semillas y la tercera proveedora de éstas.
That Syngenta will be a truly global concern is underlined by the pro forma regional turnovers of the two companies for 1999.
Ambas compañías facturaron 2.877 millones de dólares en Europa, Africa y Medio Oriente, donde tienen 40 centros de investigación y producción, en 1999.
En Canadá, Estados Unidos y México, donde cuentan con 18 centros de investigación y producción, ambas facturaron 2.463 millones de dólares.
Siete centros de investigación y producción en América Latina generaron 955 millones de dólares, y 21 sitios similares en Asia y Pacífico produjeron 1.040 millones.
Las acciones de Syngenta se cotizarán en las bolsas de Estocolmo, Ginebra, Londres y Nueva York. Sus ventas combinadas ascenderán a 7.340 millones de dólares.
Tanto Novartis como AstraZeneca investigan las Tecnologías de Restricción de Uso Genético, siendo la más conocida la llamada «terminator», que produce semillas estériles que obligan a los agricultores a comprar semillas o químicos nuevos cada año.
Este tipo de tecnología controla ciertas características de las plantas, que se pueden activar o desactivar con la aplicación de un químico propiedad de una de las compañías.
Un estudio de ActionAid en conjunto con la organización suiza Declaración de Berna, la Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza y la británica Gene Watch UK, señala que los agricultores pobres no tendrán otra opción que comprar estas semillas genéticamente modificadas.
Fundada en 1972, ActionAid trabaja con más de cinco millones de personas pobres en más de 30 países del mundo en desarrollo.
El estudio señala que los agricultores siempre han guardado semillas, y que 1.400 millones de personas dependen de ellos como su principal fuente de semillas.
La tecnología «terminator implica que los agricultores deberán adquirir semillas o químicos patentados cada año, a un precio cada vez mayor. Ese costo perjudicará más a los agricultores pobres en el Sur», agregó.
Las compañías trasnacionales compran a las firmas nacionales y dominan los mercados de semillas en el Sur como, por ejemplo, el del maís en Brasil donde Monsanto controla 60 por ciento del total.
En la reunión de los accionistas el día 11, el presidente de AstraZeneca, Michael Pragnell, reiteró el compromiso de no comercializar la tecnología terminator, dijo Collins.
«Pero ActionAid duda de estas declaraciones después de que la firma adquiriera 20 por ciento de las acciones de ExSeed Genetics, una firma estadounidense con una patente terminator», dijo Collins a IPS.
El año pasado, la compañía le aseguró a ActionAid que no tenía intención de «desarrollar sistema alguno que impidiera que los agricultores cultivaran semillas de segunda generación».
Así mismo, Novartis aseguró en Febrero su «política de no usar la tecnología de restricción de uso genético para impedir la germinación de las semillas».
La fusión exigirá la pérdida de 3.000 empleos en ambas compañías y se calcula que los costos de restructura ascenderán a 850 millones de dólares, según el estudio. (FIN/IPS/tra-en/raj/sm/aq/if/00


