Tailandia exigió a Birmania, uno de los principales productores mundiales de opio, que reprima el narcotráfico para combatir la pandemia de sida en el sudeste asiático.
Birmania, el segundo productor mundial de opio y una de las principales fuentes de drogas de la nueva generación como las anfetaminas, deberá demostrar su responsabilidad internacional reprimiendo la amenaza de los narcóticos originados en su territorio, dijo un alto funcionario tailandés.
Según el viceministro tailandés de Exteriores, Sukhumbhand Paribatra, la reunión de cancilleres de Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que se realizó la semana pasada en Bangkok para discutir la manera de erradicar el peligro de la droga en la región para el 2015, fue "una magnífica oportunidad para que Birmania demuestre al mundo que es seria".
Birmania "siempre ha expresado su deseo de cooperar (para enfrentar el problema de la droga). Hay gran escepticismo acerca de su capacidad para encarar la situación", dijo Sukhumbhand a IPS.
Según el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de la Droga (PNUFID), Birmania produjo 895 toneladas de opio el año pasado, precedida sólo por Afganistán, con 4.565. El tercer productor mundial es Laos con 124 toneladas, seguido por Colombia con 102.
Tailandia tiene motivos para preocuparse porque ya no es solamente un lugar de tránsito para las drogas ilícitas producidas en la región, sino que se ha convertido en una nación con alto consumo de sustancias estupefacientes.
"Por primera vez en la historia, la sociedad tailandesa es una gran consumidora de narcóticos. Nunca tuvimos ese problema", dijo Sukhumbhand en una entrevista. "Cada vez más niños y hombres jóvenes se vuelven adictos a las metanfetaminas", agregó.
Según PNUFID, las metanfetaminas son una de las drogas más en uso entre escolares ya que representan 55 por ciento de todos los estupefacientes consumidos por los jóvenes.
"Con nuevas y peligrosas drogas que se venden en la calle a menor precio que la goma de mascar, perder el tiempo sería un acto de complicidad con los delincuentes que están robando los cerebros de las futuras generaciones asiáticas", dijo Sandro Calvani, representante del PNUFID para la región Asia-Pacífico.
Por esa razón, Tailandia propuso adelantar en cinco años el plazo para eliminar la producción, venta y uso de drogas ilícitas entre el grupo de 10 países del Sudeste Asiático.
En una reunión anterior de los ministros de Exteriores de ASEAN, realizada en Bangkok en julio, se acordó adelantar la fecha para la "ASEAN Libre de Drogas".
"No fue fácil adelantar la fecha de ASEAN Libre de Drogas del 2020 al 2015. Eso demuestra que existe una voluntad política para hacerlo", manifestó Sukhumbhand.
Según muchos expertos, la ansiedad de Tailandia es comprensible. La drogadicción propagó la epidemia de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) en el país.
"El uso de drogas intravenosas ha sido también uno de los principales factores de la rápida difusión del sida", expresó el primer ministro Chuan Leekpai, durante la conferencia.
Los observadores sospechan que la dictadura militar birmana permite el uso de su territorio para la producción y distribución internacional de narcóticos.
Si bien Rangún declaró públicamente su intención de erradicar el cultivo de opio y la producción de drogas en el país, muchos críticos afirman que Birmania no reprime a los narcotraficantes.
El principal responsable es la tribu wa, que una vez luchó por su independencia y ahora aceptó el cese del fuego con Rangún. La tribu tiene control autónomo sobre una vasta porción de territorio cercano a la frontera noroccidental de Tailandia con Birmania.
Se cree que en esa zona están situados los laboratorios que producen los estupefacientes.
"Las actividades de nuestro vecino (Birmania) son conocidas. El régimen está en abierta complicidad con el Ejército del Estado Unido de Wa para crear una región permanente de producción y venta de drogas", apuntó el diario Bangkok Post, escrito en inglés.
El viceministro tailandés dijo que el jefe militar birmano, Than Shwe, durante su visita a Bangkok el año pasado, expresó al gobierno local que Rangún no podía ejercer control sobre las zonas habitadas por los tribeños wa.
Sukhumbhand dijo que, en opinión de su gobierno, el control del territorio wa no es una prioridad para el régimen militar birmano. Agregó que si bien se urge a Rangún a "hacer más", este no puede por falta de "recursos técnicos y financieros".
De todas maneras, Than Shwe dijo a los funcionarios tailandeses que su gobierno estaba dispuesto a hacer "todo lo posible" para resolver el problema de las drogas.
"El problema de las drogas es muy importante para la humanidad. Tenemos una firme determinación y voluntad política. Somos serios y éstas no son solo palabras", afirmó el ministro birmano de Exteriores, Win Aung, en la reunión de julio.
Sin embargo, precisó que la falta de ayuda internacional limitó el programa de su país para eliminar los cultivos de opio. Los campesinos birmanos que plantan opio son "muy pobres" y persuadirlos de cambiar sus cosechas y medios de sustento requerirá "millones de dólares", explicó.
Según cálculos del PNUFID, el cultivo de opio se ha reducido casi a la mitad en el sudeste asiático, de 197.106 hectáreas a 113.187 entre 1993 y 1997. Birmania eliminó plantaciones un 48 por ciento hasta 89.500 hectáreas en el mismo período. (FIN/IPS/tra- en/mu/js/ego/aq/ip/00


