Las encuestas sobre las elecciones generales convocadas en Venezuela para el 28 de mayo ofrecen lecturas divergentes sobre el predominio del presidente Hugo Chávez, que protagoniza una contienda caracterizada por duros enfrentamientos políticos, semanas antes del inicio oficial de la campaña.
El novedoso "poder moral" consagrado en la nueva Constitución para defender al ciudadano y resguardar la integridad del Estado, intervino esta semana con un llamado a la moderación en un debate que "debe ser respetuoso".
Gran parte de la contienda se apoya en encuestas que ya comenzaron a llover sobre la realidad de los habitantes de este país. La última, realizada por la empresa Consultores 21 y difundida este martes, indica que Chávez podría captar 54 por ciento de los votos.
El sondeo de opinión atribuye 26 por ciento al principal retador de Chávez, su ex compañero de armas, de golpe de Estado y del "alma", Francisco Arias, seis por ciento al tercer candidato presidencial, Claudio Fermín, y 14 por ciento de los consultados permanecen indecisos.
El 1 de abril, la empresa Mercanálisis había indicado que de 350 entrevistados, 54 por ciento preferían a Chávez y 41 por ciento a Arias.
Las dos encuestas reflejarían un debilitamiento del arrastre del presidente, que a comienzos de año estaba blindado por una popularidad poco frecuente de 70 por ciento. También parecen demostrar un crecimiento acelerado del apoyo a Arias, quien entró en la competencia el 10 de marzo.
Una tercera encuesta, atribuida a la empresa Eugenio Escuela y publicada en un aviso sin firma este lunes, buscó desmentir esa tendencia, asegurando que Chávez tenía 67,5 por ciento de la intención de voto ante 19,88 de Arias, lo que implicaría una distancia de 47,62 puntos entre los dos aspirantes.
Los venezolanos fueron convocados para el 28 de mayo a las mayores elecciones de la historia del país, ya que deberán seleccionar 6.234 funcionarios, incluyendo el presidente, los parlamentarios, los gobernadores, los alcaldes, los legisladores regionales, los concejales municipales y los miembros de las juntas parroquiales.
El objetivo de la consulta es renovar la institucionalidad del país, para adaptarla a las normas de la nueva Constitución, cuya aprobación, impulsada por el oficialismo o "chavismo", se logró con 71 por ciento de los votos en un referendo realizado el 15 de diciembre.
La llegada de Chávez al poder en febrero de 1999 desplazó a los partidos tradicionales, el socialdemócrata Acción Democrática y el democratacristiano Copei, que habían protagonizado los primeros 40 años de la democracia venezolana, y puso en marcha un proceso de cambios cuyo obetivo final sería "refundar" el sistema político de este país.
A comienzos de 2000 todo parecía indicar que el "chavismo", triunfante en sucesivas elecciones, podría obtener una nueva victoria en las llamadas "megaelecciones", y ni siquiera parecía haber un desafiante frente al mandatario, quien incluso había sugerido que no realizaría campaña política.
Pero más allá de todas las previsiones, la oposición salió del propio oficialismo. Un grupo de militares retirados que habían acompañado a Chávez en la fallida intentona de golpe de Estado de 1992, liderados por Arias, criticaron al presidente a comienzos de febrero por "apartarse del proyecto original".
Arias ha logrado aglutinar a los descontentos con el gobierno de Chávez, incluyendo a conocidos dirigentes de la oposición y de los partidos tradicionales, un apoyo que el retador se ha apresurado a declinar cortésmente.
Entretanto, los medios de comunicación se han convertido en tribuna de todo tipo de mensajes relacionados con la contienda electoral: exhibición extemporánea de logros de gestión, duelos verbales, descalificaciones e incluso francos llamados a votar por algunos de los 32.000 candidatos que competirán en mayo.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) fijo el inicio oficial de la campaña para el 1 de mayo, pero había aclarado previamente que ésta estaría circunscrita a los llamados a votar por alguno de los candidatos.
Hasta ahora, la sanción más notoria ha recaído sobre el propio Chávez, cuyo discurso de postulación a mediados de marzo fue transmitido en forma íntegra por el canal de televisión estatal. El CNE impuso una multa al partido del presidente.
Más allá de la lucha por la Presidencia, que es la más evidente, hay una serie de batallas regionales y municipales, casi dos meses antes de los comicios.
El oficialista Polo Patriótico no logró resistir unido las tensiones generadas por la designación de candidatos, y se presume que ese factor afectará sus posibilidades de triunfar sobre liderazgos regionales arraigados desde hace muchos años.
Se estima que, con la inscripción de unos 500.000 nuevos votantes en el registro electoral, habrá 11 millones de ciudadanos habilitados para votar, sobre una población total de 23 millones. El CNE espera que haya una abstención de alrededor de 30 por ciento. (FIN/IPS/lc/ff/ip/00


