/BOLETIN-DD HH/ ONU: Las duras lecciones del genocidio de Ruanda

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) enviará el 2 de mayo una delegación a la República Democrática de Congo en procura de allanar el camino a una misión pacificadora.

El Consejo de Seguridad "tomará un papel más activo" ante conflictos bélicos, y "no solamente en cuanto al voto de resoluciones, sino para asegurar que sus decisiones sean puestas en marcha", dijo el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Richard Holbrooke, que encabezará la delegación.

Esa determinación será puesta a prueba en el caso de la República Democrática de Congo, donde la ONU intentará asegurar el acuerdo de cese del fuego firmado por las partes en Lusaka, Zambia, señaló Holbrooke.

La decisión de que los miembros del Consejo vean en el terreno los efectos de sus resoluciones se vuelve habitual. Una misión estuvo en Timor Oriental y otra viajará en breve a la provincia yugoslava de Kosovo.

El Consejo de Seguridad discutió a fines de la semana pasada el informe de la comisión investigadora sobre el papel de la ONU en Ruanda, donde los extremistas hutus que controlaban el poder perpetraron una matanza entre abril y julio de 1994.

Unas 800.000 personas, entre tutsis y hutus moderados, fueron masacradas en ese periodo. La ONU había destacado en Ruanda una misión de mantenimiento de la paz para contribuir al cese del fuego, pero al comenzar el genocidio la redujo a unos pocos cientos de hombres.

Esa reacción, dijo el ex primer ministro sueco Ingvar Carlsson, presidente de la comisión investigadora sobre el papel de la ONU en Ruanda, "causó la mayor amargura" en ese país.

El informe consideró "difícil de justificar" la decisión de reducir la presencia de la ONU en Ruanda al comenzar el genocidio. El Consejo de Seguridad demostró "falta de voluntad política de hacer algo más para detener la matanza", destacaron los redactores del documento.

"Ruanda desea conocer de ustedes las políticas y métodos que ese organismo (el Consejo de Seguridad) adoptó o tiene la intención de poner en práctica, para asegurar que lo ocurrido no sucederá nuevamente", declaró el embajador ruandés Joseph Mutaboba.

"Este Consejo tiene el poder de tomar medidas preventivas, para que algunos de los errores cometidos en Ruanda no ocurran nuevamente", dijo Mutaboba.

El embajador exhortó al Consejo a implementar las recomendaciones de la comisión investigadora para asegurar que las futuras fuerzas de mantenimiento de la paz salvarán vidas. "Evitar el genocidio es un deber", observó.

"La mejor manera de honrar a las víctimas es adoptar un compromiso firme de no abandonar nunca más a civiles amenazados por conflictos bélicos, y concentrar energía y atención en protegerlos tanto en las palabras como en hechos", advirtió el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Lloyd Axworthy.

Canadá tiene la presidencia del Consejo durante abril. El informe Carlsson fue presentado en diciembre por el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

"El tremendo fracaso en la respuesta de las Naciones Unidas antes y durante el genocidio en Ruanda puede ser sintetizado como una falta de recursos y de voluntad de asumir compromisos necesarios para prevenir o detener la tragedia", señaló la comisión.

El equipo de Carlsson formuló 14 recomendaciones al Consejo de Seguridad y a la Secretaría General para mejorar las acciones preventivas de la ONU y su capacidad pacificadora.

"Una recomendación clave de nuestro informe destaca la necesidad de mejorar la capacidad de la ONU en el campo de las acciones pacificadoras", dijo Carlsson.

"Desearía que ustedes, como miembros del Consejo de Seguridad, tomaran este punto seriamente. La ONU sigue siendo la única organización que puede otorgar legitimidad global a las misiones de paz", agregó.

A pedido de Carlsson y de los miembros del Consejo de Seguridad, Annan presentará en la Conferencia Mundial contra el Racismo, prevista para el año próximo, un plan de acción para evitar nuevos genocidios.

La comisión también recomendó mejorar la capacidad de reacción de la ONU y atender el flujo de información dentro del organismo, pues una información que daba cuenta de la inminencia de la masacre de Ruanda no fue pasada al Consejo de Seguridad.

Así mismo, indicó la necesidad de aumentar la protección de los civiles en casos de conflicto y de mejorar la difusión de informaciones sobre derechos humanos.

Annan anunció el 12 de marzo que uno de sus colaboradores, Lakhdar Brahimi, encabezará otra comisión, designada para buscar medios de mejorar la eficacia de las misiones de mantenimiento de la paz. El informe Brahimi es esperado para julio.

"Es cierto que las misiones de mantenimiento de la paz son costosas, pero la paz no es barata", comentó el embajador de Namibia en la ONU, Martin Andjaba.

"Muy a menudo, cuando esas misiones se planean, los estados miembro otorgan prioridad a la cantidad de tropas y los costos que involucran", en lugar de tomar en cuenta el objetivo propuesto, advirtió Andjaba. (FIN/IPS/tra-eng/jw/da/ego/ff/ip-hd/00

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