El presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, intenta poner fin al aislamiento internacional del país, y sus opositores buscan por separado el mismo objetivo, aunque cada uno procura vínculos internacionales distintos.
Según los críticos, Belgrado trata de encontrar nuevos aliados en "países remotos", poco conocidos por la población yugoslava.
El canciller Zivorad Jovanovic declaró hace poco, tras realizar visitas oficiales a Birmania, Corea del Norte y Laos, que estaba "muy satisfecho por los resultados" de su gira.
"Las conversaciones con esos países incluyeron la previsión de una cooperación económica más amplia que revitalice nuestras economías", afirmó.
El gobierno también ha tratado de acercarse a China y Rusia, pero esas naciones no parecen interesadas en estrechar vínculos con el régimen de Milosevic.
"Es normal que un país aislado busque por lo menos un aliado poderoso", comentó Predrag Simic, del Foro sobre Relaciones Internacionales, una organización independiente de especialistas en politica exterior y ex diplomáticos, con sede en Belgrado.
"Sin embargo, es inimaginable que Beijing tolere o acepte la construcción de una nueva 'Gran Muralla' que Yugoslavia propone al ofrecerse como aliado de China", añadió.
Una iniciativa muy publicitada del gobierno para unir a Yugoslavia a Belarús y Rusia fracasó en forma abrupta la semana pasada, cuando Genedy Seleznov, el presidente del parlamento ruso, declaró en Moscú que una decisión "tan simbólica" sólo podía considerarse "tras un cambio de régimen en Belgrado".
Las autoridades yugoslavas, incluyendo al ultranacionalista Partido Radical Serbio, aliado de Milosevic, habían asegurado durante meses que "la inminente e histórica unión con Rusia y Belarús" solucionaría muchos de los problemas del país.
El gobierno nunca reveló detalles de su proyecto de unión con esos lejanos países.
Bora Milosevic, hermano del presidente, es el embajador yugoslavo en Moscú.
"Yugoslavia es uno de los países más aislados del planeta. Sus relaciones con el resto del mundo están en el punto más bajo de la historia", apuntó Aleksandar Nenadovic, del Foro sobre Relaciones Internacionales.
El aislamiento del país ha ido en aumento desde comienzos de los años 90, a causa del papel de Belgrado en las guerras civiles que desmembraron la antigua Federación Yugoslava.
La afiliación yugoslava a instituciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa y el Movimiento de Países No Alineados fue suspendida.
El año pasado, después de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte comenzó a bombardear el país, Yugoslavia rompió relaciones diplomáticas con Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña. Sólo 39 países mantienen embajadas en Belgrado.
Dos grandes purgas del personal del Ministerio de Relaciones Exteriores contribuyeron al debilitamiento de la diplomacia yugoslava y el aumento del aislamiento internacional.
La primera de esas purgas, realizada en 1992, implicó el despido de funcionarios que no tenían origen étnico serbio. La segunda, en 1998, prescindió de aquellos de quienes el gobierno desconfiaba por motivos ideológicas.
En la actualidad el ministerio cuenta con menos de 700 funcionarios, leales al Partido Socialista de Milosevic y a la Izquierda Yugoslava (JUL) de su poderosa esposa Mira Markovic.
"Este régimen no necesita ni desea una política exterior seria. Vive dentro de una realidad virtual en la cual se ve a sí mismo como el creador de un nuevo bloque que se opone a todos los avances de la política internacional contemporánea", afirmó Nenadovic.
JUL anunció hace poco que su iniciativa para establecer "un foro permanente de movimientos y partidos amantes de la libertad" recibió "amplio apoyo en el exterior", pero no indicó en qué países.
"El foro permitirá a todas las fuerzas políticas progresistas del mundo formar un bloque de resistencia al nuevo orden internacional. Uno de sus principales objetivos será establecer una civilización mundial para el nuevo milenio", se afirmó en una declaracion de JUL.
Los partidos de oposición establecieron, por su parte, contactos con Croacia, e intentan desarrollar vínculos con otros vecinos de Yugoslavia y con países occidentales, pese a que el gobierno desaprueba esas acciones.
Delegados de partidos opositores serbios asistieron a la asunción del presidente croata Stipe Mesic el mes pasado, y realizaron contactos para establecer comunicaciones más fluidas entre Yugoslavia y Croacia.
Belgrado y Zagreb establecieron relaciones diplomáticas en 1994, tres años después de que Croacia proclamara su independencia de la antigua Federación Yugoslava, lograda tras una guerra civil. Pero los vínculos reales entre ambos países son muy débiles.
Los representantes de la oposición yugoslava que visitaron Zagreb estaban muy interesados en la experiencia de los partidos integrantes del nuevo gobierno croata, que derrotaron a sus antecesores nacionalistas y aislados en el plano internacional. Esto causó gran irritación a Milosevic y sus aliados.
"Discutimos si es posible comenzar una nueva etapa en las relaciones bilaterales, aun con este régimen antidemocrático en Belgrado. Pensamos que podemos lograrlo, mientras empezamos a hacer planes para un futuro sin guerras en la región", declaró Zoran Djindjic, dirigente de la opositora Alianza para el Cambio.
"Nada puede hacerse sin buenas relaciones con nuestros vecinos, y Croacia es el primero con el que debemos contar, pese a lo que hicieron en el pasado Milosevic y (el fallecido presidente croata) Franjo Tudjman", apuntó Nenad Canak, otro dirigente opositor. (FIN/IPS/tra-en/vpz/da/mp/ip/00


