El jefe de la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los Balcanes, Carl Bildt, dijo al Consejo de Seguridad del foro mundial que Montenegro y Serbia, las dos repúblicas que aún integran Yugoslavia, "van en forma lenta pero muy clara hacia una colisión".
La atención de los periodistas se ha concentrado en los enfrentamientos entre yugoslavos de origen serbio y albanés que se produjeron en los últimos tiempos en Mitrovica, una localidad al norte de Kosovo, pero Bildt, quien presentó su informe al Consejo el lunes, señaló que hay otro conflicto en el horizonte.
El jefe de la misión de la ONU acusó al presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, de realizar preparativos para una "intervención directa" en Montenegro.
Bildt aseguró que Milosevic está formando unidades especiales de policía y desplegándolas en Montenegro, mientras construye nuevas emisoras de radio y televisión en una base militar, "con la intención de emplearlas para acompañar con propaganda una intervención".
El funcionario indicó que Montenegro está sufriendo "sanciones por duplicado", ya que se ve afectado por las medidas adoptadas por la ONU contra Yugoslavia y también por lo que llamó sanciones "de facto" dispuestas por Serbia.
También denunció que los esfuerzos orientados a la reconciliación son obstaculizados por Belgrado, y elogió a las autoridades de Montenegro, en cambio, por actuar con moderación.
Jacques Klein, el representante especial de la ONU a cargo de la misión de mantenimiento de la paz en Bosnia, dijo a su vez el martes que ese país es amenazado por quienes "aún mantienen fantasías divisionistas y separatistas", pero fue optimista sobre el futuro de las relaciones entre Bosnia y Croacia.
Klein opinó que el nuevo gobierno de Croacia ha "dicho y hecho todo lo que debía", en especial al permitir el regreso al país de refugiados crotas de origen étnico serbio, pero añadió que el establecimiento de un gobierno democrático en Serbia era un requisito para la paz duradera en la región.
Bildt afirmó que es indispensable la participación de Serbia en cualquier acuerdo de paz regional, pero apuntó que un diálogo con sus actuales autoridades sería difícil, o aun imposible, ya que la comunidad internacional no puede negociar con acusados de crímenes de guerra, en una clara alusión a Milosevic.
Klein expresó que la situación actual implica "poco más que una gran operación de espera, hasta que el cambio en Serbia abra la perspectiva de avanzar en un proceso adecuado de paz y una agenda más amplia de reformas, reconciliación y reintegración".
De todos modos, opinó que la mejoría de la situación política en Croacia será una ayuda para Bosnia y para los esfuerzos contra el separatismo.
Klein destacó los estrechos vínculos entre Bosnia y Croacia, y predijo que Sarajevo se acercará más a Europa Occidental a medida que Zagreb lo haga, pero enfatizó que el éxito dependerá de que se logre conciliar los intereses de todos los grupos étnicos bosnios.
Bildt comentó en su informe al Consejo que la situación actual de Kosovo es "un acuerdo militar y técnico" más que un "auténtico acuerdo de paz" y que esto hace que la tarea de la misión de la ONU sea particularmente difícil de cumplir.
Un acuerdo definitivo sobre Kosovo no debe considerar solamente las aspiraciones de Belgrado y las de los kosovares de origen albanés, y es necesario que Albania, Bosnia, Macedonia y Montenegro se integren a las negociaciones, afirmó.
"Un verdadero acuerdo contemplará las demandas mínimas de todas las partes, sin acceder a las demandas máximas de ninguna, como ocurrió en Bosnia, añadió.
Bernard Kouchner, el representante especial de la ONU en Kosovo, presentará otro informe al Consejo de Seguridad la semana próxima. (FIN/IPS/tra-en/jw/ks/mp/ip/00


