RUSIA: El triunfo del hombre fuerte

La victoria de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales de Rusia fue considerada por los analistas como un éxito de relaciones públicas y un resurgimiento de la tradición nacional de regímenes autoritarios.

Los comicios del domingo no prometían sorpresas, y no las hubo. Putin obtuvo una mayoría absoluta de 52,6 por ciento de los votos, anunció la Comisión Electoral Central en base al recuento de 95,5 por ciento de los sufragios.

El jefe del opositor Partido Comunista, Gennady Zyuganov, logró 29,4 por ciento de los votos, y el líder del partido liberal Yabloko, Grigory Yavlinsky, 5,8 por ciento.

Cuando la Unión Soviética se derrumbó en agosto de 1991, era absolutamente inimaginable que un ex espía condujera a Rusia hacia el nuevo milenio.

Incluso en agosto de 1999, la designación de Putin para el cargo de primer ministro fue descripta como "absurda" y "un acto de locura" por políticos rusos.

Sin embargo, el domingo 26 la nación votó por el antiguo integrante de la KGB, el servicio secreto de la era soviética. Su triunfo fue considerado un resurgimiento de los regímenes autoritarios, de tradición milenaria en Rusia.

Esa tradición, que favorece al "hombre fuerte", pareció terminar hace una década, pero ahora la razón por la que la mayoría de los rusos votaron a Putin es por su imagen de hombre duro y decidido.

Putin, de 47 años, tiene una buena educación, habla fluidamente el alemán y bastante bien el inglés. No fuma ni toma vodka, y se destaca en las artes marciales.

El presidente electo, quien fue calificado como "un reformador líder" por la secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, prometió contratar a ex agentes de la KGB para combatir la extendida corrupción.

La pregunta que surge tras la victoria electoral de Putin es: ¿qué sigue ahora? Putin prometió "poner las cosas en orden", lo que incluye el combate a la corrupción y la corrección de los errores económicos.

Su objetivo consiste en lograr una década de crecimiento económico de 10 por ciento al año para aliviar la miseria que padece gran parte de la población.

Durante sus ocho meses de gobierno, la política económica se limitó a algunas medidas destinadas a obtener más fondos para las arcas del Estado, pero esta falta de una estrategia económica clara no perjudicó a Putin en las urnas.

"Los resultados electorales deben hacernos trabajar por mejores resultados", comentó escuetamente Putin el lunes, tras el anuncio de su victoria.

El viceprimer ministro Mijail Kasyanov dijo que el triunfo electoral de Putin tendría un impacto positivo sobre los vínculos de Rusia con las instituciones financieras internacionales.

El actual gobierno renunciará luego de la toma de posesión de Putin, prevista para la primera semana de mayo, anunció Kasyanov.

Cuando Putin reestructuró su gabinete poco después de transformarse en presidente interino, el pasado 31 de diciembre, le solicitó a Kasyanov, entonces ministro de Finanzas, que se hiciera cargo de los asuntos cotidianos de gobierno.

Los observadores prevén que Kasyanov, el principal negociador de la deuda de Rusia, se convierta en primer ministro.

El canciller Igor Ivanov declaró que la política exterior de Rusia se ajustaría a la nueva realidad luego de la elección presidencial.

Una prioridad de los votantes consiste en convertir a Rusia en una potencia respetada internacionalmente.

Con ese fin, Putin prometió invertir más dinero en armas y atenerse a la nueva doctrina de seguridad nacional, que destaca la importancia de las armas nucleares para la defensa del país.

Estas medidas son bien recibidas por los votantes de Putin, pero a Moscú no le será fácil hacer escuchar sus opiniones sobre cuestiones como los Balcanes, Iraq, y la expansión de la OTAN en la comunidad internacional, prevén analistas.

El resultado de los segundos comicios presidenciales tras la disolución de la Unión Soviética fue bienvenido en general entre las antiguas repúblicas soviéticas.

Sin embargo, se prevé que Putin adoptará políticas más realistas hacia los miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y se alejará de la política de "dar préstamos y luego perdonar la deuda" aplicada por el ex presidente Boris Yeltsin.

La visita de Kasyanov a Kiev fue una señal prometedora de que Rusia defenderá ahora sus intereses nacionales con más firmeza en sus relaciones con Ucrania, dijo a IPS Konstantin Zatulin, director del Instituto del CEI, un gabinete de estrategia de Moscú.

Sin embargo, queda por ver si el nuevo gobierno de Rusia logrará marcar una diferencia en la integración possoviética o incrementar la necesaria cooperación con otras naciones en desarrollo.

En cuanto a la república separatista de Chechenia, muchos rusos creen que la rebelión está prácticamente aplastada y consideran una prioridad poner fin a la guerra, pero los rebeldes todavía tienen mucha fuerza.

Probablemente los insurgentes chechenos continuarán una guerra de guerrillas contras las fuerzas rusas en el norte del Cáucaso, y Putin deberá concentrarse en limitar al mínimo el número de bajas. (FIN/IPS/tra-en/sb/mlm/ip/00

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