La definición del futuro de la OPEP en una próxima reunión de jefes de Estado y de gobierno es la prioridad para Venezuela, que asumió la presidencia de la organización en medio de inusuales agitaciones en el mercado petrolero.
La designación del ministro venezolano de Energía, Alí Rodríguez, al frente de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) obtuvo rápido consenso en la compleja reunión ministerial realizada el lunes y este martes en Viena, con la difícil misión de lograr un acuerdo sobre cuotas de producción de crudo.
Rodríguez confirmó en la capital austríaca que Venezuela mantiene la convocatoria a los jefes de Estado y de gobierno de los 11 países miembros de la organización para realizar, entre el 28 y el 30 de septiembre en Caracas, la segunda cumbre de su historia.
El gobierno de Hugo Chávez, que ha enviado delegaciones a las naciones socias con el fin de formalizar la invitación, planteó esta instancia como una oportunidad para tomar decisiones sobre el papel que desempeñará la OPEP en el futuro.
Expertos venezolanos consideran la designación de Rodríguez un reconocimiento al renovado compromiso de Caracas con la OPEP, que se ha traducido en un fiel cumplimiento de la estrategia de cuotas de producción, con la cual la organización ha impactado el mercado internacional.
"Venezuela ha adquirido un gran protagonismo en la OPEP", comentó Andrés Sosa, ex presidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Por su parte, el presidente de la Cámara Petrolera que agrupa a empresas privadas del sector en este país, Luis Eduardo Paúl, dijo que el ministro Rodríguez "ha jugado un papel muy importante para lograr acuerdos entre los países".
Chávez, que asumió en febrero de 1999, manifestó en reiteradas oportunidades su fidelidad a la OPEP, el apego a la estrategia de producción y sus críticas a administraciones anteriores, por considerar que su compromiso con la organización fue débil, y que tuvieron "una política petrolera equívoca".
El presidente venezolano realizará a mediados de este año una gira por países miembros de la OPEP en Medio Oriente, con el fin de reforzar la convocatoria a la cumbre.
Venezuela y Arabia Saudita, junto a México que no pertenece a la OPEP, fueron artífices en marzo del año pasado de un acuerdo para restringir la oferta en los mercados, para elevar los precios del crudo que habían caído en picada durante 1998.
La estrategia fue cumplida en forma disciplinada por la OPEP y otros exportadores de crudo. Venezuela, que en ese momento vendía su barril de petróleo a unos siete dólares, logró este mes precios que rondan los 27 dólares.
El éxito de esta política le permitió a la OPEP recuperar protagonismo en el mercado petrolero, pero la hizo objeto de fuertes presiones por parte de países consumidores, en especial de Estados Unidos, para aumentar su oferta y permitir así que bajen los precios internacionales, que alcanzaron su nivel más alto desde la guerra del Golfo en 1990.
Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela habían anticipado que estaban dispuestos a flexibilizar la estrategia de cuotas, con el fin de contribuir a la estabilidad del mercado.
El ministro Rodríguez ha planteado en varias ocasiones que es necesario evitar alzas bruscas de precios, pues suelen ir asociadas a bajas abruptas, y propone aplicar un sistema de bandas para controlar la oscilación en el costo del barril de crudo.
Una cumbre sería el acontecimiento más relevante para la gestión venezolana de un año en la presidencia de la OPEP, que no se reúne a ese nivel desde 1975, cuando se realizó en Argelia.
Un comunicado difundido en julio por el gobierno venezolano, tras la primera gira de invitación a la cumbre de Caracas, precisó que durante dos décadas "no existieron condiciones mínimas" para realizar una reunión de este tipo entre los países de la OPEP, debido a enfrentamientos entre sus miembros.
Entre 1980 y 1988 Irán e Irak combatieron una guerra, y desde 1990 se desató el conflicto entre Irak y Kuwait que detonó la guerra del Golfo.
El comunicado destacó que el actual gobierno venezolano "ha hecho una apuesta a favor de la OPEP, cree en ella, respeta su existencia" y, por lo tanto, considera que "la renovación y la actualización de sus fines le permitirá encarar los retos del próximo siglo".
La cumbre también serviría para destacar "el principio de unidad" en la organización de países petroleros. (FIN/IPS/lc/dm/if en/00


