El sistema bancario de México, que redujo 71 por ciento su capacidad de financiamiento a empresas y particulares desde 1994, requiere de una urgente reforma legal para constituirse en motor del desarrollo económico del país, advierten empresarios y expertos.
La LXIII Convención Nacional Bancaria, a realizarse este viernes y el sábado en el puerto de Acapulco, en la costa del océano Pacífico, pretende encontrar la fórmula para poner punto final a la emergencia tras cinco años de aguda crisis de este estratégico sector.
Los banqueros acuden a esta cita anual convencidos de que no existe país que resista largo tiempo la falta de crédito y con el propósito de que este año sea el de la consolidación del sistema financiero local.
La profundidad de la crisis estuvo pautada estos años por el debate sobre el rescate a bancos por parte del Estado y por acusaciones de Estados Unidos contra algunas de las más importantes instituciones de lavar dinero proveniente del narcotráfico.
El gobierno, propietarios de bancos y expertos coinciden en que las leyes que rigen hoy el sistema demanda profundas reformas que le permitan promover el desarrollo del país.
Los grupos financieros urgen al parlamento a aprobar los proyectos referidos a concursos de acreedores y a la ejecución de las garantías de los préstamos otorgados, presentados hace más de un año por el Poder Ejecutivo.
Para echar a andar el crédito en México es necesario concretar la venta de dos grupos financieros y la fusión de dos pequeños bancos con uno de los mayores de país, como parte del saneamiento que está en proceso desde 1999.
Recursos del Estado comenzaron a fluir hacia la banca luego de que el parlamento aprobara a fines de 1998 el rescate de entidades en crisis, lo cual significó la transferencia al presupuesto nacional de los pasivos de un fondo de protección al ahorro.
La inyección de dinero para capitalizar instituciones de crédito, con la intención de venderlas una vez saneados, atrajo el interés de bancos extranjeros, algunos de los cuales en la actualidad pujan por adquirir el Grupo Financiero Serfin, el tercero en importancia del país.
Las reformas a las leyes y la conclusión de las ventas o fusiones son condiciones ineludibles para consolidar el sistema bancario, sostuvo Carlos Gómez y Gómez, quien al concluir la reunión en Acapulco dejará la presidencia de la Asociación de Banqueros de México.
Pero la banca mexicana enfrenta otros desafíos, como el anuncio hecho por las calificadoras de riesgo financiero Standard and Poor's y Fitch IBCA de que no otorgarán este año a México la categoría de grado de inversión. En la actualidad tiene una calificación de doble B, dos posiciones por debajo.
Este país se mantiene dentro de los parámetros de una economía especulativa, pese al buen desempeño de la economía y de la estabilidad de las finanzas públicas, señalaron voceros de las dos firmas calificadoras.
Los problemas que afronta la banca están entre las causas que impiden una mejor posición de México en el concierto financiero internacional. "Es muy difícil que un país con grado de inversión tenga un sistema bancario débil y que no financie su desarrollo futuro", destacó un portavoz de Standard and Poor's.
La economía mexicana creció 3,7 por ciento en 1999 y la inflación se ubicó en ese lapso en 12,32 por ciento. Ambos indicadores registraron mejores resultados que los pronosticados por el gobierno al comienzo del período.
Tasas de interés menores a 17 por ciento y una moneda bien plantada frente al dólar muestran también un rostro saludable de una economía que, según las expectativas oficiales, crecerá 4,5 por ciento este año.
Pero las elecciones presidenciales del 2 de julio hacen encender luces de alerta, luego de las sucesivas crisis económicas ocurridas al fin de cada mandato en los últimos 25 años.
Gómez y Gómez calificó de "espejismo" al hecho de que la economía mexicana tenga un desempeño parecido a la de los países del Norte industrializado. Para eso es necesario que haya un crecimiento continuo en los próximos seis años, seguido de otros dos períodos similares, explicó.
A pesar de la inyección de recursos económicos a la banca merced al rescate bancario, calculado en más de 100.000 millones de dólares, aún no se perciben los beneficios para ahorradores y deudores.
La economía del país ha podido subsistir y crecer sin el apoyo de los bancos comerciales debido, en parte, a que los empresarios sustituyeron los préstamos de instituciones comerciales de crédito por el de sus propios proveedores.
Los industriales trasladaron el costo financiero a sus proveedores y recurrieron a alianzas estratégicas con inversionistas extranjeros o a la recapitalización directa de sus empresas para hacer frente a la carencia de créditos bancarios.
El sistema bancario del país es el área más vulnerable de la economía y el más grande escollo para un crecimiento importante, ya que con un sector financiero que ahoga el ahorro con tasas bajas y que no da crédito, difícilmente habrá crecimiento, advierten expertos. (FIN/IPS/pf/dm/if/00


