La mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos apoyan el proceso de globalización económica y comercial siempre que se protejan los derechos laborales y el ambiente, reveló un nuevo estudio publicado esta semana.
El público también está dispuesto a sacrificios económicos, incluso a perder el empleo y pagar más por los bienes de consumo, si ello contribuye a mejorar el nivel de vida y las condiciones de trabajo en los países pobres, dice el estudio del Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales de la Universidad de Maryland.
El informe de 96 páginas, una ampliación de otro publicado el pasado noviembre antes de la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle, revela un fuerte apoyo hacia el crecimiento del comercio mundial pero una "significativa desconfianza" sobre la forma en que se desarrolla ese comercio.
El público cree que el gobierno "puede y debe hacer más" para proteger a los trabajadores y el ambiente de Estados Unidos de las consecuencias de la globalización, señaló Steven Kull, el principal autor del estudio, titulado "Los estadounidenses y la globalización".
En particular, agregó, creen que el gobierno debería destinar más recursos a la recapacitación de los trabajadores que pierden su empleo debido a la competencia extranjera.
La publicación del informe, el martes, se produjo en un momento crítico, mientras el Congreso se prepara para votar sobre dos proyectos comerciales clave en las próximas 10 semanas.
Si se aprueban, serán las primeras leyes comerciales importantes aprobadas en más de cinco años, pese a los esfuerzos del presidente Bill Clinton.
Los proyectos incluyen una propuesta que ofrece nuevas preferencias comerciales a los países de Africa subsahariana y la cuenca del Caribe, y otra que otorgaría a China el estatuto de "relaciones comerciales normales" (antes conocido como "nación más favorecida") con carácter permanente.
Esta última propuesta, la pieza más polémica de los proyectos de política exterior a debatir en el Congreso este año, permitiría a Washington aprovechar plenamente un acuerdo comercial firmado con Beijing a fines del año pasado, y también facilitaría la entrada de China a la OMC.
Ambos proyectos tienen una férrea oposición de una coalición de sindicatos -parte esencial del electorado del gobernante Partido Demócrata- y grupos ambientalistas que convirtieron la lucha contra el proyecto sobre China en su prioridad legislativa, precisamente porque no prevé protecciones para los derechos laborales ni ambientales.
Además, algunos republicanos de derecha se oponen a la propuesta sobre China debido a preocupaciones sobre el régimen comunista y sus ambiciones estratégicas a largo plazo. La poderosa industria textil, con influencia en ambos partidos, también rechaza los dos proyectos.
Por otra parte, empresas estadounidenses con grandes intereses en el exterior respaldan ambas propuestas legislativas, al igual que la mayoría de los legisladores republicanos y los dos principales precandidatos presidenciales, el vicepresidente Al Gore y el gobernador de Texas George W. Bush.
Se prevé que ambos grupos de opinión interpretarán el nuevo informe como una prueba del apoyo de la ciudadanía a sus respectivas posiciones.
Mientras las empresas verán en el estudio un repudio al proteccionismo tradicional, los opositores de los proyectos comerciales pendientes resaltarán el apoyo del público a las condiciones laborales y ambientales para el comercio.
"El público estadounidense no respalda la idea del comercio incondicional", destacó Lori Wallach, líder de las fuerzas comerciales contrarias a China, en una sesión informativa sobre el informe realizada en la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
El informe de la Universidad de Maryland está basado en el resultado de una encuesta de más de 100 preguntas dirigidas a 1.800 personas elegidas al azar antes del encuentro de Seattle, y en discusiones con distintos grupos de interés de todo el país.
El estudio reveló un fuerte consenso sobre la política declarada por el propio Clinton, que promueve la inclusión de protecciones a los derechos laborales y al ambiente en futuros pactos comerciales.
Esta política, tajantemente rechazada por muchos países en desarrollo en la reunión de la OMC en Seattle, no está reflejada en los dos proyectos comerciales pendientes.
"La mayoría de los estadounidenses respaldan en principio el crecimiento del comercio internacional, en especial cuando la eliminación de las barreras comerciales es claramente recíproca", sostiene el informe.
Sin embargo, 70 por ciento de los encuestados creen que la política comercial estadounidense beneficia principalmente a las grandes empresas y no considera lo suficiente al ciudadano promedio.
La preocupación de los estadounidenses por los trabajadores no se limita a Estados Unidos. Tres de cada cuatro encuestados coincidieron con que tienen "la obligación moral de esforzarse porque la gente de otras países no tenga que trabajar en condiciones muy duras o inseguras".
Un porcentaje similar declaró que preferiría pagar 25 dólares por una prenda de vestir producida en buenas condiciones laborales que pagar 20 por la misma prenda si no saben de qué forma fue fabricada.
De manera similar, más de 80 por ciento de los encuestados expresaron que las empresas estadounidenses deberían respetar las leyes nacionales sobre protección ambiental y laboral en sus operaciones en el exterior. (FIN/IPS/tra-en/jl/da/mlm/if/00


