El ex dictador Augusto Pinochet regresa a Chile condenado por la comunidad internacional, señaló hoy la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (AFDD) luego de que el ministro del Interior británico, Jack Straw, decidiera poner fin a su detención de 503 días en Londres.
Viviana Díaz, presidenta de la AFDD, anunció que la organización iniciará de inmediato las gestiones para que el ex dictador sea despojado de su inmunidad como senador vitalicio y responda ante la justicia chilena, donde se tramitan 59 querellas criminales contra Pinochet por crímenes de lesa humanidad.
Las organizaciones de derechos humanos convocaron a sus activistas a hacer una vigilia vestidos de negro en la noche de este jueves ante el palacio presidencial de La Moneda, para protestar así por la sustracción del ex dictador de la justicia internacional y por las gestiones que en su favor hizo el gobierno de Eduardo Frei.
Por su parte, los partidarios del general, reunidos en la Fundación Augusto Pinochet, recibieron la decisión de Straw con gritos de júbilo y lágrimas de emoción.
De inmediato comenzaron los preparativos para recibir al ex gobernante, quien sería internado en el Hospital Militar de Santiago tras su llegada, prevista para las últimas horas de este jueves.
El general retirado de 84 años, que gobernó desde septiembre de 1973 hasta marzo de 1990, fue arrestado el 16 de octubre de 1998 en la capital británica a solicitud del juez español Baltasar Garzón, pero este jueves Straw ratificó su decisión de liberarlo por razones humanitarias, atendiendo al deterioro de su salud.
La decisión de Straw, aguardada con expectativa tanto por detractores como seguidores de Pinochet, fue difundida en grandes titulares por los principales diarios chilenos, que lanzaron con retraso sus ediciones, esperando el anuncio que el ministro británico hizo a las 8:00 gmt (5:00 horas de Chile).
El retorno de Pinochet se produce en las postrimerías de la gestión de Frei, el mandatario demócrata cristiano que el día 11 entregará el cargo a Ricardo Lagos, un socialista que asumirá así el liderazgo de la Concertación por la Democracia, la coalición de centroizquierda que gobierna Chile desde 1990.
Straw anticipó el 11 de enero su disposición a denegar la extradición del ex dictador, reclamada por España, atendiendo a exámenes médicos que establecieron su incapacidad física y mental para soportar un largo proceso judicial y este jueves ratificó su decisión, pese a observaciones presentadas por Bélgica, Suiza y Francia.
Las autoridades de esos tres países manifestaron dudas sobre los análisis médicos y pidieron nuevos exámenes, lo cual fue desechado por Straw. Una petición similar hizo Garzón, pero sin el respaldo del gobierno centroderechista español de José María Aznar.
Pinochet regresa a Chile como consecuencia de una decisión política y gracias a las "presiones" que el gobierno de Frei hizo en Gran Bretaña y España, luego de haber sido inculpado en todas las instancias de la justicia británica y con otros cuatro estados europeos reclamando su extradición, señaló la AFDD.
"No estamos decepcionadas. La resolución final de Straw era predecible. Pese a todo, estos 17 meses de detención de Pinochet han sido un triunfo de la justicia internacional. Seguiremos luchando para llevar al dictador ante la justicia chilena. No puede haber impunidad para las violaciones de derechos humanos", dijo Díaz.
El juez Juan Guzmán, a cargo de las 59 querellas contra el ex gobernante de facto, dijo el miércoles que corresponderá a los tribunales determinar si Pinochet debe ser sometido a exámenes por parte de médicos forenses antes de una eventual solicitud de suspensión o retiro de su inmunidad parlamentaria para juzgarlo.
Al respecto, Lagos precisó el miércoles en Montevideo, donde concurrió a la asunción de Jorge Batlle como nuevo presidente de Uruguay, que las razones humanitarias, en la forma en que se esgrimen en el sistema británico, no existen en Chile.
El presidente electo agregó que la única causa por la cual una persona no puede ser llevada ante los tribunales chilenos es cuando está afectada su salud mental, y aseguró que denunciará públicamente las eventuales presiones que pueda sufrir la justicia en el país por este caso.
Frei y sus dos últimos cancilleres, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés, insistieron durante toda la crisis del caso Pinochet en que existen en este país las condiciones para que sea sometido a un debido proceso, rechazando así los comentarios de que el ex dictador goza de hecho de impunidad en este país.
El ex comandante de la Armada y actual senador designado en representación de esa rama castrense, Jorge Martínez Busch, se mostró satisfecho por la liberación de Pinochet, pero aclaró que la decisión de Straw "no lava la ofensa" contra la soberanía de Chile perpetrada a su juicio en Europa.
Martínez Busch sostuvo que el largo arresto de Pinochet fue "un secuestro de Estado", cometido por iniciativa del juez Garzón, "quien se cree con el derecho de juzgar a todo el mundo".
Este capítulo final de la forzada permanencia del ex dictador en Gran Bretaña fue seguido por miles de chilenos que desde la madrugada sintonizaron los dos principales canales de televisión, que transmitieron en directo desde Londres todas las alternativas del desenlace de este caso.
La expectativa se acentuó desde las 5:00 gmt (2:00 horas de Chile) cuando se supo que el avión tanquero Aguila, un Boeing 707 de la Fuerza Aérea de Chile acondicionado como hospital volante, despegó de la base aérea londinense de Brize Norton para trasladarse a otro aeropuerto, cuyo nombre no fue revelado.
La televisión chilena cubrió el acontecimiento tanto desde el Ministerio del Interior británico, en el centro de Londres, como en Virginia Waters, el lujoso suburbio de la capital británica en que Pinochet residió desde comienzos de 1999 y desde el cual fue trasladado al avión a las 9:43 gmt.
Apenas Straw hizo su anuncio, el coronel retirado y alcalde de la comuna santiaguina de Providencia, Cristián Labbé, ex viceministro de la dictadura, ordenó poner banderas chilenas en todos los postes de alumbrado público y desplegar grandes carteles de bienvenida a Pinochet en los alrededores del Hospital Militar. (FIN/IPS/ggr/dm/hd ip/00


