AMERICA LATINA: Mercado determina rostro social de la integración

Las dimensiones sociales de los proyectos de integración de América Latina están determinadas por la marcada orientación al mercado que asumen estos procesos en el marco de la globalización, advierten dos investigadores de Cepal.

Armando Di Filippo y Rolando Franco, expertos de Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), sostienen que es necesario crear en la región condiciones para el desarrollo de las dimensiones sociales de la integración en su expresión más cabal.

En un estudio difundido por la agencia regional de la Organización de las Naciones Unidas con sede en Santiago de Chile, los dos investigadores señalan que los procesos de integración en marcha en América Latina se enmarcan en el movimiento mundial de integración de los mercados.

A partir de ahí, establecen que es necesario distinguir entre los aspectos sociales de una integración económica orientada al mercado y los aspectos sociales "a secas" de la integración, que tienen también dimensiones políticas y culturales.

En el escenario de la globalización, los gobiernos latinoamericanos buscan internacionalizar sus economías, mientras las grandes corporaciones van construyendo, a su vez, relaciones mundiales basadas en la transnacionalización.

Estos dos movimientos -internacionalización y transnacionalización- contribuyen a una rápida integración de la economía mundial tras criterios de apertura que convierten a la competitividad "en el referente organizador de las estructuras productivas internas".

"Los aspectos sociales de este proceso de integración en la economía mundial tienen relación con los niveles y composición del empleo, con la flexibilización laboral y, más ampliamente, con las profundas transformaciones que están experimentando los sistemas de seguridad y protección social", señalan Di Filippo y Franco.

Estos temas están presentes, a menudo de manera soterrada, en las negociaciones de tratados comerciales y en los debates nacionales de los países acerca de su capacidad de inserción en los nuevos rumbos de la economía mundial.

Argentina y Chile, que se caracterizan por agresivas políticas de apertura comercial, están abocados al estudio de proyectos de reforma laboral en que no es fácil conciliar los criterios de flexibilidad con los derechos que defienden los sindicatos.

Los expertos de Cepal consignan que el tema laboral está condicionado además por las reformas económicas emprendidas por los países en desarrollo para ganar competitividad, con ajustes estructurales que implican disminuir el tamaño del Estado y afectan el empleo.

En otras palabras, hoy se asumen costos laborales en la perspectiva de ganar una futura competitividad internacional, no sólo para los productos que exportan los países en desarrollo, sino incluso para ofrecer fuerza laboral a las transnacionales.

Se busca así reducir el impacto de las emigraciones laborales desde el Sur en desarrollo al Norte industrializado típicas de las últimas décadas, como la afluencia de africanos del norte a Europa o de latinoamericanos a Estados Unidos.

En América Latina, según los investigadores de Cepal, los problemas laborales y migratorios que acarrea la integración comercial tienen diversos impactos en los países, dependiendo fundamentalmente de su cercanía con Estados Unidos.

Tanto en la integración de México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como en las preferencias que Estados Unidos otorga a América Central y el Caribe intervienen, no sólo consideraciones comerciales, sino también migratorias.

Franco y Di Filippo advierten que las normas del TLCAN confieren mayor atención que las de la Organización Mundial de Comercio a la movilidad de los capitales y la tecnología e, incluso, incursionan en los aspectos laborales y ambientales.

Sin embargo, añaden, las normas del TLCAN "no incluyen previsiones respecto a las migraciones internacionales ni pretenden implantar los criterios de trato nacional y no discriminatorio al movimiento de personas que penetran en los Estados Unidos".

Los acuerdos del TLCAN son "unidimensionales", ya que, si bien plantean una liberalización preferencial de los mercados de bienes, servicios y capitales, no intentan regular los problemas que surgen en el mercado del trabajo producto de esa misma liberalización, apuntan los expertos de Cepal.

Los problemas sociales de la integración en América radican en forma fundamental en los diferentes niveles de vida y remuneraciones entre el Norte industrializado, es decir, Estados Unidos, y América Latina y el Caribe, según Franco y Di Filippo.

Estas diferencias se dan en un escenario mundial de "creciente integración productiva, tecnológica, comercial y financiera", cuyos impactos en el terreno social deben ser considerados en los procesos de integración. (FIN/IPS/ggr/dm/if re/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]