Las sospechas de que las fuerzas de seguridad de Turquía apoyaron al grupo guerrillero Hizbollah aumentan a medida que se descubren armas del Estado en los escondites de la organización fundamentalista islámica.
La semana pasada se encontraron granadas, rifles AK-47, lanzacohetes RPG-7 y municiones en la localidad sudoriental de Gaziantep, fortaleciendo las acusaciones de periodistas y políticos de que el Estado habría colaborado con el Hizbollah como parte de "operaciones encubiertas" contra rebeldes kurdos.
Los hallazgos coinciden con la gran cantidad de rifles de ataque, granadas y lanzacohetes desaparecidos del arsenal militar de la provincia de Batman.
"Me preocupa profundamente que estas armas pudieran haber llegado al Hizbollah. He designado investigadores especiales para el caso. Todo se aclarará pronto", aseguró el primer ministro Bulent Ecevit.
El antiguo gobernador de la provincia de Batman, Salih Sarman, dijo que existe la posibilidad de que las armas destinadas a un batallón contrainsurgente de elite integrado por más de 1.000 policías y guardias locales se haya entregado al Hizbolllah y al rebelde Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).
Sarman es acusado de haber tolerado las actividades del Hizbollah para contrarrestar al PKK en la región sudoriental entre 1994 y 1996.
Unos 70.000 kurdos habrían sido reclutados en Batman por los paramilitares desde 1987, obligados a elegir entre la guardia local y abandonar sus aldeas. Armados y pagados por el Estado, los salarios de los guardias representan un importante recurso para esa zona empobrecida del país.
Batman es el principal bastión del Hizbollah y el lugar donde sus integrantes asesinaron a cientos de simpatizantes del PKK.
Los gobernadores no tienen derecho de importar armas, según la ley, y aquellos funcionarios que sí lo tenían, como los ex ministros de Defensa y del Interior o el director de la Organización Nacional de Inteligencia, negaron públicamente estar involucrados.
Sarman también es acusado de haber importado armas y municiones valoradas en más de 560.000 dólares sin cumplir con los trámites aduaneros.
También se cuestiona que haya permitido la formación del batallón mixto especial de guardias locales y policías, pero Sarman sostiene que se vio obligado a hacerlo por la "amenaza del PKK".
En su defensa, Sarman asegura que obtuvo el permiso de la ex primera ministra Tansu Ciller, también acusada de crear su propio grupo especial de inteligencia.
"Importamos armas, valoradas en unos 2,7 millones de dólares, de Bulgaria, China y Estados Unidos, en 16 ocasiones", todo con el conocimiento del gobierno, afirmó Sarman.
Ciller habría "asumido la responsabilidad de haber prestado todo el apoyo necesario a los esfuerzos contrainsurgentes locales".
"Sin embargo, no presté atención a los detalles. Todo se hizo de acuerdo con los trámites pertinentes. Mis funcionarios se encargaron", agregó la ex primera ministra.
Pero según documentos oficiales, los fondos designados al batallón especial procedieron del presupuesto de vivienda pública con el pretexto de construir "cabañas para los guardias locales".
"Cuando el gobierno se retiró, el apoyo especial que recibíamos de Tansu Ciller desapareció, por lo que disolvimos al batallón y entregamos las armas al comando de la gendarmería local", explicó Sarman.
Pero los reclutas del batallón de Batman aseguran que aún están en servicio. "Nos llaman el 'batallón secreto del Estado", declaró un guardia entrevistado por el canal de televisión CNN.
"Patrullamos la campiña. Nos eligieron especialmente y fuimos sometidos a entrenamiento especial de comando durante el servicio militar", dijo.
No obstante, el recluta negó que el batallón le haya entregado armas al Hizbollah. "Es absolutamente imposible", aseveró.
De todas maneras, el presidente Suleyman Demirel provocó un revuelo al declarar que, para combatir el terrorismo, "hay que desviarse de la rutina en aras de los supremos intereses del Estado".
"El Estado no puede actuar como un ejército irregular. Todas las unidades estatales deben actuar dentro de la ley", destacó el líder de la minoría en el gobierno de coalición, Mesut Yilmaz, dirigente de ANAP (Partido de la Madre Patria).
El analista político Ismet Berkan, del diario Radikal, está convencido de que la presunta entrega de armas al Hizbollah responde a la profunda corrupción de las fuerzas de seguridad.
Berkan asegura que los involucrados en el caso de Hizbollah participaron en un incidente similar en 1997, conocido como el "asunto Susurluk".
En un accidente automovilístico ocurrido en 1997 en la carretera de la localidad noroccidental de Susurluk murieron dos hombres, uno de ellos un alto funcionario de seguridad, y resultó herido un diputado del Partido de la Vía Justa, de Tansu Ciller.
Todos llevaban documentos y permisos auténticos para portar armas firmados por el entonces ministro del Interior Mehmet Agar. Investigaciones posteriores revelaron que las armas que llevaban habían desaparecido de un arsenal estatal.
Pero el proceso contra Agar se suspendió en abril cuando recuperó la inmunidad parlamentaria después de ser elegido diputado independiente por la provincia de Elazig.
"No tengo dudas de que una parte importante del arsenal del Hizbollah fue otrora propiedad estatal. Tanto el Hizbollah como el PKK se apoderaron de las armas de los guardias locales y las usaron contra el Estado", dijo Berkan.
"Lo que asombra es que nadie haya sido procesado por lo ocurrido. De hecho, estoy seguro de que el ex gobernador (Sarmar) sólo recibirá una sanción administrativa menor y se le permitirá seguir en su cargo", agregó. (FIN/IPS/tra-en/nm/sm/aq/ip/00


