VENEZUELA: Chávez ofrece desactivar la bomba de tiempo nacional

El nuevo presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró hoy al tomar posesión que recibe una bomba de tiempo en acelerado tic-tac, que se compromete a desactivar mediante una revolución pacífica que encauce las desbordadas crisis internas y resucite al país.

Con un largo, vigoroso e improvisado discurso, Chávez, un teniente coronel retirado, se convirtió a los 44 años en el más joven presidente de Venezuela, dos días antes de cumplirse el séptimo aniversario de su fracasado intento de golpe de Estado.

Ante más de 15 jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, Chávez juró como el 51 presidente venezolano sobre "la moribunda Constitución" de 1961 para cuyo cambio convocó este mismo martes a un referendo sobre la institución de una Asamblea Constituyente de amplisimos poderes.

Su improvisado juramento "delante de Dios, la patria y mi pueblo de que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias", representó el inicio de una nueva era política en Venezuela, cuyo modelo político de partidocracia se agotó en medio de una crisis global.

La adusta impaciencia final del peruano Alberto Fujimori ante más de dos horas de discurso, las prolijas anotaciones del cubano Fidel Castro y la emoción del colombiano Andrés Pastrana ante el solidario aplauso de todos los presentes por el trágico sismo del 25 de enero, fueron otras notas de la sesión solemne.

Chávez cambió la boina roja característica de la fuerza paracaidista de la que fue comandante y símbolo de sus simpatizantes, por una corbata de ese color, para asumir como noveno presidente constitucional en el Congreso bicameral.

Una multitud entusiasta y por momentos arrolladora, que sí portaba la boina roja, lo aplaudió a lo largo del discurso desde el exterior del recinto, en el casco céntrico de Caracas, y lo acompañó después, casí en volandas, en una caminata hasta el presidencial Palacio de Miraflores, a cinco cuadras de distancia.

Chávez llegó al poder con 56 por ciento de los votos y un apoyo cercano a 80 por ciento según un sondeo de la semana pasada, respaldado por una alianza de casi toda la izquierda y militares golpistas, que desplazó del poder a los partidos tradicionales en los que se concentra el resentimiento popular.

Visto como un populista, nacionalista o izquierdista por observadores internacionales y en que analistas y opositores internos ven veleidades autoritarias de derecha, Chávez se define como un bolivariano inscrito en la "tercera vía" de un humanismo social ajeno al neoliberalismo y el comunismo.

En medio de citas de 16 figuras históricas, militares o literarias, en que dominó el libertador Simón Bolívar, Chávez hilvanó un discurso que buscó en la historia pasada y reciente de Venezuela las raíces de "su catástrofe" actual y la fuerza para "salir de la tumba" hacia una sociedad igualitaria y justa.

El nuevo presidente afirmó que su propósito es "darle cauce pacífico a la revolución desatada" en una población movilizada contra los políticos tradicionales, la corrupción, el abrupto empobrecimiento, la inseguridad y el colapso de los servicios.

Si ese objetivo no se logra con urgencia, "esa revolución nos pasará a todos por encima" y se desbordará como un rio embravecido, a juicio de Chávez, porque el país es "una bomba de tiempo" con un tic-tac cada momento más acelerado.

Chávez clamó contra las lacras de una "falsa democracia" donde 80 por ciento de la población vive en pobreza, entre 12 o 20 por ciento de los venezolanos económicamente activos están sin empleo, la mortalidad infantil alcanza a 27 por cada mil nacidos y 15 por ciento de los niños mueren de desnutrición.

Prometió que cuando entregue la presidencia, "el cinco o en diez años, o uno si así lo quiere el pueblo", no habrá un niño de la calle en Venezuela, ni sin acceso a la educación. La reelección presidencial y el referendo revocatorio del mandato son dos elementos que incorporaría la nueva Constitución.

Decretó una "emergencia social" en el país, que en lugar de quitarle garantías a la población le devuelva alguna de las muchas que ha perdido por la incapacidad y corrupción de los gobernantes que lo precedieron en el cargo, y dio a los militares un papel protagónico en tareas para resolverla.

Pidió al parlamento que apruebe con urgencia una ley que concede al presidente la capacidad de legislar por decreto, a fin de "enfrentar la trágica situación" en que recibe la economía, con un déficit previsto para este año de casi 9.000 millones de dólares, nueve puntos del producto interno bruto (PIB).

En esa llamada ley Habilitante, Chávez anticipó que pedirá inclui una reforma fiscal para establecer el impuesto al valor agregado, en sustitución del más restringido tributo a las ventas actual, y un temporal tasa a las transacciones bancarias. Con ello el déficit bajaría en 2,5 puntos en 1999.

Chávez también pidió a los venezolanos con capitales en el exterior, calculados entre 80.000 y 120.000 millones de dólares, a repatriarlos para activar el mermado aparato productivo.

Garantizó que su gobierno será "muy serio" con la inversión y que su orientación económica no caerá ni el estatismo ni en el neoliberalismo salvaje. Usó una frase del presente mandatario ecuatoriano Jamil Mahuad, para decir que impulsará "tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible".

Pero los anuncios concretos fueron soltados a la carrera cuando su discurso estaba por alcanzar las dos horas, de frases articuladas en citas, remembranzas personales y una continúa interactuación con los mandatarios invitados, que terminó por degenerar en un tono mitínesco, para alborozo de la calle y resignación de los presentes dentro del Congreso.

El comandante que hace siete años intentó tomar con los tanques el palacio que este martes se convirtió en su despacho, reivindicó durante su investidura aquel acto como "una rebelión inevitable como una erupción de un volcán" y rindió tributo a los militares caidos entonces, antes de franquear sus rejas.

Aseguró que la sumatoria de crisis que comenzó por la moral y de valores en los años 70, a la que se sumaron después la económica, la social y finalmente la política, hacen que ahora reciba "una Venezuela que esta herida en el corazón" y que es un ejemplo mundial de "la teoria de las catástrofes".

Chávez afirmó que su emergencia como líder "es consecuencia y no causa" del "modelo político nefasto" que se fue asentando en el país por los partidos tradicionales y su clientelismo, antes de pedir a sus exponentes en el Congreso a hacer un sincero "mea culpa" y participar en la resurrección nacional.

En la parte más sonora y uniformemente aplaudida, en un parlamento donde su alianza cuenta con 33 por ciento y los dos desplazados partidos del status una fuerza similar, Chávez convocó a la reconciliación, para favorecer un consenso innovador e impulsador de los cambios. (Fin/IPS/eg/ip la/99

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