/REPETICION/ COSTA RICA: Amnistía migratoria para los centroamericanos

Una amnistía migratoria entró en vigor en Costa Rica para regularizar la presencia de centenares de miles de centroamericanos indocumentados, especialmente nicaragüenses.

Todos los centroamericanos que entraron en Costa Rica antes del 9 de noviembre podrán acogerse a la amnistía y obtener permiso de residencia. Unos 3.000 nicaragüenses se presentaron este lunes ante las oficinas de Migración, en respuesta a la nueva disposición.

El gobierno espera que entre 300.000 y 400.000 indocumentados gestionen su permiso de residencia, que tendrá una vigencia de un año y debe renovarse por períodos similares.

El director general de Migración y Extranjería, Eduardo Vílchez, expresó la semana pasada al diario Al Dìa que, siendo realistas, se puede esperar la legalización de al menos 160.000 casos. Esta es la cuarta vez en 20 años que Costa Rica pone en marcha un programa de amnistía migratoria.

Vílchez agregó que el programa persigue otros objetivos: estudiar la realidad de la inmigración y, a la vez, cumplir con un compromiso adquirido en noviembre con los países más afectados por el paso del huracán Mitch, que entre octubre y noviembre asoló América Central.

En aquella oportunidad, el presidente Miguel Angel Rodríguez se comprometió ante los mandatarios centroamericanos a no expulsar a los inmigrantes ilegales que hubieran llegado antes de la tragedia del Mitch, pero advirtió que el país no podía recibir nuevos contingentes migratorios.

La mayoría de los inmigrantes indocumentados que viven en Costa Rica son nicaragüenses que abandonan su país en busca de oportunidades de trabajo, salud y educación.

Los sucesivos gobernantes costarricenses han intentado regularizar la situación de los indocumentados nicaragüenses, que serían cerca de 400.000, para incorporarlos a la economía formal y lograr que de ese modo realicen los preceptivos aportes sociales.

Vílchez recordó que, al legalizar su situación, los extranjeros gozarán de los mismos derechos que los costarricenses, pero también tendrán obligaciones a partir del 31 de julio, como cotizar para el sistema de salud estatal y para el régimen previsional y pagar impuestos.

Los inmigrantes deben cumplir los siguientes requisitos para obtener el permiso de residencia: llenar un formulario de solicitud del régimen de excepción, entregar una fotografía, mostrar algún documento como pasaporte, salvoconducto o cédula de identidad o, en su lugar, llenar una declaración jurada.

También deben demostrar que entraron en Costa Rica antes del 9 de noviembre, hacer una declaración jurada sobre antecedentes penales y, finalmente, realizar un depósito de 3.355 colones (aproximadamente 12 dólares).

La presencia de nicaragüenses en Costa Rica ha sido motivo de roces entre los dos países, sobre todo durante el gobierno de Rodríguez, instalado en mayo de 1998.

El presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, dijo a mediados de 1998 que intentaba mejorar la situación del país para que los nicaragüenses residentes en Costa Rica pudiesen regresar a su tierra y dejasen de ser maltratados.

La declaración de Alemán determinó protestas del gobierno de Rodríguez, pero, ciertamente, un estudio de la la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en Centroamérica (Codehuca), indica que la situación de los nicaragüenses indocumentados en Costa Rica es difícil.

Se resume en dos problemas: bajos salarios y ausencia de garantías sociales. "Como no tienen papeles, son presa fácil de los empleadores y de las autoridades costarricenses, y muchas veces de sus mismos compatriotas con otro estatus migratorio", según la Codehuca.

El documento cita testimonios de la Asociación de Trabajadoras Domésticas, según los cuales muchas trabajadoras están sometidas a explotación laboral y abuso sexual.

Varios patrones se niegan a reconocer a los nicaragüenses indocumentados sus derechos laborales, establecidos en la legislación costarricense, entre ellos el respeto a la jornada máxima, vacaciones, aguinaldo e indemnización por despido.

Pese a las oportunidades de regularización que ha ofrecido el gobierno, son pocos los indocumentados que han atendido el llamado. Eso lo atribuye el estudio a la "falta de cultura de documentación en Nicaragua".

Debido a la burocracia y a la desorganización de los registros institucionales, obtener en Nicaragua una partida de nacimiento "puede ser para el solicitante, a veces, un dolor de cabeza", sseñaló la Codehuca. (FIN/IPS/mso/ff/pr/98

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