KOSOVO: Rusia tiene voz propia en gestiones de paz

Hoy continuaban en Europa las conversaciones para negociar la paz para Kosovo, la separatista provincia austral de Yugoslavia, mientras Rusia lleva a cabo su propia mediación para mejorar su imagen ante la comunidad internacional.

Occidente mantiene la presión para que Belgrado asista este viernes al comienzo de las conversaciones de paz que tendrán lugar en la localidad de Rambouillet, próxima a París, junto con representantes del insurgente Ejército de Liberación de Kosovo (UCK).

Más de 2.000 personas murieron en Kosovo y decenas de miles debieron abandonar sus hogares por los enfrentamientos armados del último año entre las fuerzas serbias y el UCK, que pretende la independencia para la provincia cuya población es 90 por ciento de origen étnico albanés.

Las autoridades serbias gobiernan a Kosovo desde 1989, cuando la provincia perdió la autonomía.

El lunes, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el español Javier Solana, declaró que no necesitaba una decisión formal para ordenar ataques aéreos contra las fuerzas yugoslavas que reprimen a la población albanesa.

El gobierno yugoslavo del serbio Slobodan Milosevic exigió una sesión inmediata del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para bloquear la amenaza de la OTAN.

En Washington, la secretaria de Estado (canciller) Madeleine Albright comenzó a analizar con el Congreso el posible uso de soldados estadounidenses para mantener la paz en Kosovo luego de que se negocie un acuerdo de paz.

El embajador estadounidense ante Macedonia, Christopher Hill, quien encabezará la delegación de su país en Rambouillet, se reunió con representantes del UCK en Pristina, la capital de Kosovo, para persuadir al grupo insurgente de que asista a las negociaciones junto con el dirigente electo de la provincia, Ibrahim Rugova.

Estos acontecimientos se sucedieron después de conversaciones celebradas durante el fin de semana en el Foro Económico de Davos, Suiza, entre el primer ministro ruso Yevgeny Primakov y el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Ambos apoyan la resolución pacífica de los combates en Kosovo y dijeron que la población de origen albanés, Milosevic y la población serbia deben sentarse a la mesa de negociaciones junto a Rusia, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, integrantes del llamado Grupo de Contacto para Kosovo.

El Grupo de Contacto fijó para mediados de este mes la fecha máxima para hallar una solución a la guerra en Kosovo.

"Es imposible resolver el problema de Kosovo sin nosotros", declaró Primakov a la televisión rusa. La cámara baja del Parlamento (Duma) aprobó una resolución que insta a ambos bandos en conflicto a reanudar las conversaciones de paz.

Rusia tiene interés en incorporarse a la campaña occidental para lograr una solución negociada y envió al vicecanciller Alexander Avdeyev como enviado especial a Belgrado para entregar a Milosevic un mensaje del presidente Boris Yeltsin.

Políticos rusos criticaron a la OTAN de tener una "doble moral" ya que la organización condena la represión serbia de los separatistas albaneses en Kosovo, pero ignora la brutal represión turca de los kurdos.

Pero Alexey Arbatov, vicepresidente del comité de Defensa de la Duma y crítico de la OTAN, agregó que Rusia no se puede dar el lujo de expresar una voz independiente sobre Kosovo por la dependencia financiera sin precedentes que tiene con respecto a Occidente.

Nacionalistas rusos propusieron que Yugoslavia se integre a un pacto de defensa con los antiguos estados soviéticos para contrarrestar la amenaza de ataques aéreos de la OTAN. Esta propuesta la encabeza el vicepresidente de la Duma, Sergei Baburin.

A fines de 1998, aproximadamente 10.000 "voluntarios" firmaron una petición que expresaba su voluntad de defender a las fuerzas serbias en Yugoslavia, y ultranacionalistas como Vladimir Zhirinovsky advirtieron que Rusia puede usar la fuerza militar para apoyar a Belgrado.

Pero la mayoría de los rusos no comparten esa opinión y creen que no es probable ni posible que Rusia se involucre en un conflicto armado de gran escala, según una encuesta divulgada el lunes.

Casi 73 por ciento de los encuestados creyeron que sería poco "realista" que Rusia tome parte en un conflicto en Yugoslavia, y 21 por ciento opinaron que "sería posible".

La crisis de Kosovo también es un factor en la campaña de unificación de los nacionalistas eslavos ortodoxos, incluso de las iniciativas de la Duma y la Asamblea Nacional de Belarús para integrar a Rusia y Belarús en un solo estado.

En la novena sesión de la asamblea parlamentaria de la Unión Belarús-Rusia, a la que asistió el primer viceprimer ministro serbio de Yugoslavia, Vojislavi Seselj, en calidad de observador, los diputados la transformaron en un cuerpo legislativo integrado, el Parlamento de la Unión.

Seselj, presidente del Partido Radical Serbio, advirtió a Rusia que no debe ceder ante las promesas de ayuda financiera y económica de Estados Unidos. También aclaró que Belgrado no permitirá que Kosovo se separe de Serbia, ni siquiera al precio de ser bombardeada.

Las propuestas de unificación entre Rusia y Belarús se consideran una réplica a la expansión hacia el este de la OTAN. El diputado ultranacionalista ruso Alexey Mitrofanov advirtió que los posibles ataques de la OTAN contra objetivos serbios bloquearía la ratificación del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START II) por parte del parlamento ruso.

El START II, firmado en enero de 1993 por Rusia y Estados Unidos, estipula una reducción de dos tercios de los arsenales nucleares de ambos países. Nacionalistas y comunistas rusos se oponen al tratado y quieren mantener el arsenal como escudo contra la expansión de la OTAN hacia el este de Europa.

Grupos opositores sostienen que la OTAN podría utilizar los conflictos étnicos de Rusia, sobre todo el movimiento separatista de Chechenia, como pretexto para intervenir militarmente en este país.

Yugoslavia guardaría las apariencias si acepta la mediación rusia con respecto a Kosovo, en lugar de ceder ante la amenaza de posible intervención armada de la OTAN, según Oleg Ostroukhov, investigador del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, de Moscú.

"Rusia también guardaría las apariencias", agregó. (FIN/IPS/tra-en/sb/mk/aq/ip/99

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