BOLIVIA: FAO apoya producción de alimentos

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ejecuta en Bolivia la fase piloto de uno de sus mayores programas de campo en América Latina para la producción de alimentos, con la misión de sacar a este país del último lugar en la región en materia nutritiva.

Uno de cada 10 niños bolivianos menores de cinco años sufre de desnutrición moderada o severa, y la quinta parte de los hogares del país no tiene satisfechos sus requerimientos nutricionales, según la Carpeta Ejecutiva de Información Básica sobre Seguridad Alimentaria elaborada por el gobierno y la FAO.

Desde 1996, la FAO viene ejecutando en Bolivia el Programa Especial de Producción de Alimentos en apoyo de la seguridad alimentaria (PESA) por mandato de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, celebrada ese año en Roma.

"Los proyectos tienen por fin contribuir a incrementar la oferta de alimentos y la generación de ingresos rurales, atendiendo diversas fases desde la producción hasta el consumo, pasando por tratamientos de poscosecha y la comercialización", dijo José Tubino, representante de FAO en Bolivia.

Si continúa el bajo ritmo de crecimiento de la producción alimenticia vegetal estimada en 1996, Bolivia se encaminaría a una acentuada inseguridad alimentaria.

En 1990, Bolivia producía 2,8 millones de toneladas métricas de granos, tubérculos, hortalizas y frutos, pero su demanda era entonces de 3,1 millones de toneladas métricas.

Ese déficit, estimado en 10 por ciento, podría subir a 16 por ciento en el 2000 si se mantiene el ritmo de crecimiento de la producción (1,3 por ciento) y de la población (2,1 por ciento).

Y aún más, para el 2015 el déficit alimentario podría llegar al 26 por ciento, advierte el estudio contenido en la Carpeta Ejecutiva de Información Básica sobre Seguridad Alimentaria.

A dos años de la ejecución del PESA en Bolivia, el coordinador nacional del programa, Dexter Vargas, dijo a IPS que se han cumplido parcialmente los objetivos, por lo que será necesario ampliar la fase piloto, prevista inicialmente para dos años.

"La producción de cultivos estratégicos se ha intensificado en nuestros proyectos de campo", afirmó Vargas y aseguró que con la aplicación de recomendaciones técnicamente factibles, viables económicamente y socialmente aceptables, los campesinos han demostrado que pueden incrementar volúmenes e ingresos.

Entre éstos se inscriben los programas de Manejo de Suelos y Nutrición Vegetal en Sistemas de Cultivos, y Prevención de Pérdidas de Poscosecha.

En el primero, la FAO trabaja en coordinación con 26 municipios bolivianos, y ha desarrollado una oferta tecnológica de paquetes de innovaciones para la conservación de suelo y agua, el uso de herramientas adecuadas y la producción de estiércol de buena calidad para mejorar la fertilidad del suelo.

En Poscosecha, que se desarrolla en regiones deprimidas del oriental departamento de Santa Cruz, el proyecto diseñó 14 nuevas tecnologías para revertir las pérdidas tras la cosecha de pequeños agricultores, y desarrolló capacidad local para fabricar herramientas adecuadas.

Los responsables de este proyecto informaron a IPS que en una segunda fase, iniciada en julio de 1997, el proyecto expandió su cobertura a los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Potosí, en los valles y altiplano del país.

El coordinador nacional de PESA informó también que el objetivo de la diversificación de las actividades de la finca para generar alternativas de producción para el consumo y venta, la labor del programa se ha concentrado en la crianza de cuyes en tres comunidades pobres de Cochabamba.

"Los resultados técnicos y económicos de los módulos de cuyes son alentadores", dijo Vargas, quien añadió que no ha sido posible expandir la experiencia a otras zonas porque la crianza del cuy no está muy difundida y ha faltado tiempo y recursos para realizar pruebas con otro tipo de cultivos o animales menores.

De manera complementaria de las actividades propiamente productivas, el PESA desarrolla sistemas de capacitación permanente y diversificada a técnicos de municipios y organizaciones no gubernamentales, y a los pequeños productores.

Vargas manifestó satisfacción por la participación de organizaciones de productores e instituciones locales beneficiarias de los proyectos de PESA, por la coordinación y ejecución de las actividades productivas, técnicas y de capacitación.

También destacó la participación de las mujeres campesinas de las áreas de influencia de los proyectos, donde se organizan en "clubes de madres" para recibir tratamiento similar al que se brinda a cualquier grupo de pequeños productores asociados intersados en las iniciativas de FAO. (FIN/IPS/ac/ag/dv/99

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