VENEZUELA: Chávez busca en Europa apoyo económico urgente

El presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez, buscará la semana próxima en Europa y Canadá auxilio inmediato para aliviar la grave situación económica con que tendrá que lidiar cuando asuma el poder el 2 de febrero.

Chávez explicó este sábado a la prensa extranjera que el viaje tiene dos focos esenciales: obtener créditos blandos inmediatos y comenzar a dialogar sobre una revisión de los términos de pago de la deuda externa, y "terminar de borrar la imagen negativa" entre los inversores sobre su figura.

El presidente electo visitará el lunes España, el martes Francia, el miércoles Alemania, el jueves Italia y el viernes Canadá, para regresar el sábado por La Habana, donde sostendrá una reunión con los mandatarios de Cuba y Colombia, para analizar vías para apoyar el proceso de paz de este último país.

En todas las plazas las audiencias con los jefes de Estado y de gobierno se intercambiarán con los encuentros con empresarios e inversores ya establecidos en Venezuela o interesados en hacerlo. En Alemania, también visitará instalaciones de la empresa Veba Oel, propiedad de la petrolera estatal venezolana.

La debacle de los precios petroleros desde comienzos de 1998 condujo a que Chávez reciba el gobierno con la previsión de un déficit para este año de unos 9.000 millones de dólares, equivalente a nueve puntos del producto interno bruto.

Los análisis realizados por el equipo de Chávez muestran que "en el primer trimestre tendremos un déficit de caja de casí un billón de bolívares", una cifra superior a 1.700 millones de dólares al cambio actual, precisó Chávez.

Chávez, un teniente coronel retirado de 44 años, ganó las elecciones el 6 de diciembre al frente de una alianza de fuerzas de izquierda y antiguos militares que participaron en 1992 en dos alzamientos, el primero de los cuales fue encabezado por él.

El gobierno que está conformando es de tipo cívico-militar, con figuras que se estrenan en la actividad pública y con las que promete impulsar una "revolución pacífica y democrática", mientras se declara parte de "la tercera vía", contraria tanto al comunismo como al "neoliberalismo salvaja".

Chávez afirmó que su gobierno planteará a sus interlocutores industrializados que el país requiere de inversiones urgentes en algunos sectores económicos y sociales, para paliar tanto la crisis financiera como impulsar planes que alivien la situación de pobreza en que vive 80 por ciento de la población.

El próximo gobernante aseguró que los datos que ha realizado de las llamadas comisiones de enlace, que llevan a cabo la transición con la saliente administración de Rafael Caldera, evidencian que "hay un caos en la administración pública".

La incapacidad de las estructuras de manejar la situación, con sectores sumidos en la anarquía, caracterizan un país "que perdió el rumbo", por el secuestro clientelar de los partidos de los poderes del Estado y una corrupción enquistada en el sistema.

Chávez explicó que entre los objetivos está el de agilizar inmediatos créditos blandos, de gobierno a gobierno, por cantidades pequeñas en millones de dólares, pero que servirán para proyectos específicos de desarrollo y alivio social.

Precisó que también existe en las capitales a visitar la decidida voluntad de activar líneas de créditos y abiertas para Venezuela, pero sin utilizar.

Al mismo tiempo, Chávez y los ministros designados que lo acompañan dialogarán con sus interlocutores públicos y privados sobre propuestas para renegociar los términos de pago de la deuda externa, de unos 22.000 millones de dólares, pero con un perfil de erogaciones muy altas este año y los sucesivos.

Según Chávez, su gobierno "tiene toda la disposición de pagar", pero expresó que la situación interna le impide destinar al pago de la deuda 40 por ciento del presupuesto, como sucedería este año sin una renegociación de los compromisos actuales.

Explicó que planteará "esquemas probables de negociación" a diferentes acreedores, incluidos los gubernaemntales agrupados en el Club de Paris, tenedores de 12 por ciento de la deuda local. "Esperamos convencer a los acreedores de la viabilidad y bondades de estas propuestas", afirmó.

Entre el menú de opciones para una negociación, Chávez nombró el canje de deuda por inversión y la refinanciación mediante bonos de largo plazo que reemplacen instrumentos de corto vencimiento.

Aseguró que también hay un planteamiento para tratar la deuda restructurada mediante bonos del tipo Brady y Globales, pese a que en teoria el hecho de que estén diseminados entre multitud de tenedores privados, dificulta cualquier renegociación.

Explicó que su equipo económico ya ubicó a casas de inversión y otros grupos que han acumulado porcentajes significativos de bonos venezolanos, a los que se llamará a dialogar sobre como refinanciar los pagos y alargar el perfil de los vencimientos.

Chávez dijo que precisará a sus interlocutores europeos y canadienses que su gobierno mantendrá el actual acuerdo del tipo sombra con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que incluye su supervisión sin desembolso de fondos.

Pero precisó que su extensión o la negociación de otro tipo de acuerdo con el FMI dependerá del desarrollo de la situación económica.

También garantizó que no recurrirá ni a la devaluación para fines fiscales ni al control de cambios, y mantendrá el actual sistema de bandas de flotación del bolívar frente al dólar. Pero sí fijará un margen de descenso para el año, de manera que los agentes económicos puedan planificar mejor.

"Lo que la comunidad internacional puede tener claro y lo vamos a demostrar con los hechos es que mi gobierno será serio y responsable", explicó, pero a cambio "esa comunidad internacional debe comprender que nuestra primera responsabilidad es con el pueblo de Venezuela". (Fin/IPS/eg/if la/98

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