Unas 100.000 mujeres mueren cada año en la Unión Europea y 200.000 en toda Europa por causa del tabaquismo, afirmó Dolors Martin, presidenta de la española Sociedad Catalana para la Prevención del Tabaquismo.
Dinamarca cuenta el mayor porcentaje de mujeres fumadoras en el mundo, el 37 por ciento, seguido de Noruega, 35,5, República Checa, 31, Fiji, 30,6, Israel y la Federación Rusa, 30, Canadá, Polonia y Holanda, 29 y Grecia, Islandia, Irlanda y Papua Nueva Guinea, 28 por ciento.
Esta situación y la manera de prevenirla serán analizadas en la II Conferencia Europea de Tabaco o Salud y la Primera Iberoamericana que se realizará en la ciudad española de Las Palmas de Gran Canaria del 23 al 27 de febrero.
Dolors Martin señala que las investigaciones médicas prevén que en la próxima década el cáncer de pulmón, en gran medida provocado o agudizado por el consumo de tabaco, superará al cáncer de mama como principal causa de muerte entre las mujeres.
Hasta la década de los 50 las mujeres que fumaban eran una excepción, pero luego comenzaron a hacerlo y los médicos han observado que el tabaco les causa patologías específicas, además de los trastornos de salud normales en cualquier fumador.
A las enfermedades cardiovasculares, la obstrucción crónica de los pulmones y varios cánceres asociados al tabaquismo, en las mujeres se incrementa el riesgo de osteoporosis y fracturas en los huesos asociadas a esa enfermedad.
Asimismo, las fumadoras que toman anticonceptivos orales aumentan de manera notable el riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares.
Por otro lado, fumar también afecta a la fertilidad, provocando retrasos indeseados en la concepción, aumento del número de abortos "naturales", embarazos extrauterinos y nacimientos prematuros.
Algunos estudios incluso asocian la mortalidad prenatal y el síndrome de la muerte súbita al consumo de tabaco por la gestante.
Los riesgos para la salud de las fumadoras son mayores en los países del Tercer Mundo, en los que a menudo existe un cuadro general de subalimentación en vastos sectores de la población.
Hasta hace cinco o diez años esos riesgos carecían de mayor importancia, porque el número de mujeres fumadoras era muy escaso o incluso inexistente en muchos países en desarrollo.
Pero en los últimos años las campañas de publicidad y promoción de ventas de las compañías productoras de cigarrillos se ha redoblado en esos países y ha aumentado el número de fumadoras.
Sin embargo, señala la Red Internacional de Mujeres contra el tabaco (INWAT), una organización europea integrada por mujeres que trabajan contra el tabaquismo, todavía se está a tiempo de frenar y hacer retroceder esa tendencia si se desarrolla una eficaz labor preventiva.
Mientras en los países desarrollados 25 por ciento de las mujeres fuman, en el Tercer Mundo sólo tienen esa adicción siete por ciento de ellas.
En algunos países de Europa del este el porcentaje sube al 28 por ciento, mientras que en América Latina y el Caribe fuma 21 por ciento de las mujeres.
Martin, directiva también de INWAT, subraya que esa organización nació en septiembre de 1997 "con la voluntad de luchar de forma activa para remediar esa mal entendida igualdad de la mujer que supone el imitar hábitos negativos que fueron exclusivos de los hombres hasta mediados de siglo".
Según dijo, es necesario actuar y contrarrestar cualquier promoción que asocie el tabaco con conceptos muy valiosos para las mujeres, como la liberalización, el acceso al poder y el glamour.
La mejor manera de invalidar los efectos de ese tipo de publicidad, concluyó, es una mayor toma de conciencia de "cómo el tabaco amenaza la salud de las mujeres". (FIN/IPS/td/dg/he-pr/99)


