Jóvenes cineastas de Honduras presentarán en los próximos dos meses una película que revive la tragedia causada por el huracán Mitch, uno de los fenómenos climáticos más devastadores de los últimos 200 años en América Central.
El rodaje de "Más allá de la esperanza", un filme realizado por Solocine, una iniciativa que agrupa a profesionales del cine y la televisión, finalizará en febrero.
Los realizadores anunciaron que presentarán su producción en los festivales de cine latinoamericano de Nueva York, Los Angeles, La Habana y Colombia.
La película sobre el huracán Mitch, que tiene el apoyo de técnicos del Instituto de las Artes Cinematográficas de Cuba, fue producida por Francisco Andino, uno de los 2,2 millones de damnificados por el huracán, que pasó por Honduras en los últimos días de octubre.
Andino, que perdió su vivienda, explicó que el propósito de los realizadores es "contar realmente lo que pasó, como un fenómeno de tal magnitud nos arrebató muchos sueños y esperanzas".
"Creo que, como cineasta, mi obligación con el pueblo y el país es aportar, mediante un testimonio documental, una muestra de lo que fue nuestra tragedia", declaró.
Los hondureños están acostumbrados a las películas estadounidenses sobre desastres, terremotos y tornados, pero "nunca imaginamos que esa ficción podría convertirse en realidad. Presenciamos, sin quererlo, nuestra propia película de destrucción", agregó el director.
Andino es uno de los 250.000 habitantes de la capital que residían en las zonas de riesgo que fueron prácticamente borradas del mapa por Mitch.
Tegucigalpa es ahora una ciudad semidestruida, con un lago artificial altamente contaminado, y la población teme nuevos derrumbes, debido a frecuentes deslizamientos de tierra.
De su casa, ubicada en las faldas de la otrora populosa colonia Soto, al nororiente de la ciudad, sólo quedan ruinas. Además, las aguas de los ríos que atraviesan el puente que daba acceso a la zona se llevaron una colección de automóviles clásicos de sus padres.
La Soto fue una de las primeras urbanizaciones afectadas. Los escombros de sus viviendas engrosan los restos que hoy obstruyen el paso de los ríos Choluteca y Chiquito por la capital.
Andino es egresado de la escuela de cine que mantiene en La Habana el escritor colombiano y premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Su película es parcialmente financiada por organizaciones de ayuda como Oxfam, de Gran Bretaña, y por la empresa Fuji, de España.
Los profesionales cubanos que participan del proyecto indicaron que, además de presentar una historia real, la película es un intento de rescatar el cine de Honduras como parte de la "cultura viva" de los pueblos.
"Más allá de la Esperanza" es el primer filme hondureño en 30 años. En la historia del cine nacional se destaca Sammy Kafatti, realizador de varios cortometrajes, como "Mi amigo Angel", un retrato de la vida cotidiana en los años 30.
Antes de morir hace un año, Kafatti preparaba una película sobre el prócer centroamericano Francisco Morazán, un líder independentista que luchó contra el poder español, abogó por la unión centroamericana y fue asesinado en Costa Rica el 15 de septiembre de 1842.
La obra sobre Morazán quedó inconclusa por falta de financiamiento, frustrándose el mayor proyecto del cine nacional.
Carlos Leiva, representante de Solocine, dijo a IPS que "Más allá de la Esperanza" es un homenaje a "la fortaleza de pueblo hondureño, que supo afrontar con valentía su tragedia", y a las víctimas del Mitch.
La película incluye escenas como la destrucción de los capitalinos barrios La Hoya, El Olvido y La Concordia y de urbanizaciones de clase media y media alta.
También reconstruye las tormentas de arena que se desataron en la sureña región de Apacilagua y la desolación de la comunidad de Morolica, donde lo único que quedó en pie fue la fachada de la iglesia.
El huracán Mitch destruyó 50 por ciento la red vial y 70 por ciento del aparato productivo de Honduras y Nicaragua y también causó daños graves en El Salvador y Guatemala.
El desastre causó en Honduras más de 5.000 muertos, 10.000 desaparecidos y 2,2 millones de damnificados, sobre una población total de seis millones. Las pérdidas fueron calculadas en 3.000 millones de dólares. (FIN/IPS/tm/ff/cr/99


