VENEZUELA: Parches en la economía arreglan las cuentas hasta 1999

El gobierno de Venezuela confía en que el recorte de 4.300 millones de dólares en los gastos del Estado y movimientos de sus recursos financieros basten para acabar el año con las cuentas en orden, pero dejará al proximo presidente la adopción de medidas de ajuste ineludibles en 1999.

La ministra de Hacienda, Maritza Izaguirre, indicó este miércoles que el producto interno bruto tendrá una ligera caída, en torno de 0,6 por ciento, como resultado de una baja de más de 6.000 millones de dólares en los ingresos petroleros.

El tercer recorte de gastos de la administración central, de 360 millones de dólares, se anunció el viernes y se completa con una reducción de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) de 600 millones y otras bajas presupuestarias en entidades públicas.

Izaguirre destacó en un encuentro con corresponsales extranjeros que, gracias a movimientos con los propios recursos, Venezuela tiene cómo cumplir sus compromisos externos en lo que resta del año y equilibrar plenamente el déficit fiscal.

Pero admitió que la brutal caída de los ingresos del petróleo, sostén de la economía local, y la falta de aprobación del Congreso de algunas leyes para recabar nuevos recursos, obligará a adoptar medidas de reequilibrio fiscal en 1999, cuando los precios del petróleo se mantendrán bajos.

El 6 de diciembre se realizarán las elecciones para escoger al sucesor del democristiano independiente Rafael Caldera, de 82 años, y las encuestas sitúan como favorito por amplio margen a Hugo Chávez, que protagonizó un intento de golpe en 1992.

Chávez, un teniente coronel al que Caldera liberó al llegar al poder en 1994 a cambio de pase a retiro anticipado, ha corregido sus pronunciamientos sobre moratoria, rechazo a privatizaciones, modificación de la política petrolera de apertura y control cambiario con que contribuyó a la huida de capitales.

En la última semana, Chávez y dirigentes del Polo Patriótico que lo respalda, conformado por fuerzas de izquierda y antiguos compañeros militares de las dos cruentas asonadas de 1992, han iniciado un acercamiento a los inversores externos e internos y al propio Fondo Monetario Internacional (FMI).

El candidato ha precisado que es contrario a una moratoria de la deuda y al control de cambios, aunque también a la devaluación que analistas financieros consideran ineludible y los gremios empresariales exigen que se haga de inmediato para sincerar la distorsionante sobreapreciación del bolívar.

Izaguirre comentó que el cambio de tono y de fondo de las declaraciones del candidato que encabeza los sondeos sobre los aspectos que preocupan a los inversores es un elemento positivo para serenar la percepción sobre la economía venezolana.

Pero el jefe nacional de la campaña de Chávez, el general retirado y senador Alberto Müller, resaltó este miércoles que más que un "efecto Chávez" hay un "efecto Caldera", por un mal manejo de la crisis detonada con la baja en 33 por ciento de los ingresos petroleros este año.

"La salida de capitales responde a condiciones atribuibles sólo a este gobierno", dijo Müller, para puntualizar que "se están yendo hoy por razones de hoy, que son responsabilidad de un regimen caduco", y no por el temor de que se rompan las reglas de juego de la apertura económica actual, como dice el gobierno.

Müller, que evitó calificar a Chávez de "presidente electo", como hacen otros dirigentes del Comité Nacional Táctico Estratégico de la campaña del candidato, aseguró que lo que los inversionistas desean es "seguridad jurídica y certeza", y que eso lo suministrará el eventual gobierno del Polo Patriótico.

El dirigente puso en ese sentido el ejemplo de Cuba y China, que pese a tener regímenes comunistas a los que en teoria no son proclives los inversores, son polos de atracción de capitales porque aseguran esos dos elementos a los empresarios.

La ministra, por su parte, se negó a comentar si el gobierno podría cambiar su decisión de no realizar una macrodevaluación que corrija la atribuida sobrevaloración del bolívar, calculada entre 18 y 30 por ciento por analistas internos y firmas internacionales de calificación de riesgo.

"Cualquier comentario podría suponerme un regaño", bromeó Izaguirre, para eludir profundizar sobre el tema. Pero recordó que dentro de las bandas en que flota la paridad de la moneda local frente al dólar, el bolívar se devaluó ya 16,5 por ciento durante 1998.

Los gremios empresariales -incluida la Asociación Bancaria- demandan en pronunciamientos públicos y reuniones privadas con el gobierno que se devalúe ya, porque está siendo peor la estrategia para evitarlo, como unas tasas de interés que sobrepasan 65 por ciento y anulan el recurso al crédito para la producción.

Izaguirre también resaltó que Venezuela tiene reservas de 13.800 millones de dólares -tras una evaporación de 3.300 millones durante el año- para manejar la política monetaria y cambiaria.

A ello se sumarían 1.300 millones de dólares que debe liberar el Tesoro de Estados Unidos, donde estaban depositados como garantía de una porción de Bonos Brady de la deuda externa, que fueron canjeados por otros papeles sin ese requisito en 1997.

Izaguirre, hasta junio alta funcionaria en el Banco Interamericano de Desarrollo, desechó la vía del mercado financiero para lograr nuevos ingresos, porque "está muy intrincado y muy complicado" para el país y por ello el equilibrio fiscal se buscó "con "recursos internos propios".

En cuanto a cómo finalizarán las principales variables económicas este año, la ministra dijo que el valor promedio del barril de petróleo será de 11,5 dólares, frente a los 16,8 de 1997, y con una producción de 2,9 millones de barriles por día, en lugar de los 3,5 millones pautados inicialmente.

La inflación, cuya meta inicial era de 25 por ciento y que era el gran compromiso social con una población que está en 70 por ciento en pobreza, será de 32 o 35 por ciento.

El gobierno evita la devaluación, entre otras consideraciones, por temor al posterior desbocamiento de los precios, y Caldera mo quiere ser el primer presidente en devaluar dos veces durante su mandato quinquenal.

El presidente recibió la bolívar el la paridad uno-cien por dólar y sin una nueva devaluación lo entregará en la cotización de 600 unidades.

Los 4.700 millones de dólares del servicio de una deuda externa de 23.000 millones de dólares serán pagados sin problemas, mientras la cuenta corriente se mantendrá en equilibrio, pero no arrojará superávit como en otros años. (FIN/IPS/eg/ff/if/98) = 09091708 NYC074

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