Malaui almacena energía en baterías para proteger su frágil red eléctrica del clima

Carol Koech, vicepresidenta para África de la Alianza Energética Global para las Personas y el Planeta

LILONGÜE – Durante años, el suministro eléctrico de Malaui ha estado a merced de las sequías, las inundaciones y los ciclones, que han puesto de manifiesto en repetidas ocasiones la vulnerabilidad de un sistema eléctrico que depende en gran medida de la energía hidroeléctrica.

Los ciclones Anna y Freddy dañaron las infraestructuras energéticas, lo que provocó cortes de electricidad prolongados que afectaron a empresas, hospitales, colegios y hogares, al tiempo que obligaron al país a recurrir a costosos generadores diésel para mantener en funcionamiento los servicios esenciales.

Ahora, Malaui apuesta por la tecnología de almacenamiento en baterías para que su red eléctrica sea más resistente a las perturbaciones climáticas y, al mismo tiempo, acelerar su transición hacia las energías renovables.

El país ha puesto en marcha su primer sistema autónomo de almacenamiento de energía en baterías (BESS, en inglés) a gran escala, una instalación de 20 megavatios y 40 megavatios por hora en Kanengo, Lilongwe, desarrollada por la Corporación de Suministro Eléctrico de Malaui (Escom, en inglés) con el apoyo de la Alianza Energética Global para las Personas y el Planeta (GEAPP, en ingles).

Respaldado por una subvención inicial de 20 millones de dólares de GEAPP, se espera que el proyecto estabilice la red eléctrica nacional, libere aproximadamente 100 megavatios de electricidad renovable que antes estaban limitados, reduzca la dependencia de los generadores diésel y evite más de 10 000 toneladas de emisiones de carbono anuales.

Para Carol Koech, vicepresidenta para África de la Alianza Energética Global para las Personas y el Planeta, el proyecto representa mucho más que una simple infraestructura energética.

“Este proyecto se concibió después de que los ciclones Anna y Freddy pusieran de manifiesto la fragilidad de la red eléctrica de Malawi, dependiente de la energía hidroeléctrica”, declaró Koech a IPS en una entrevista exclusiva.

“El Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) fortalece la resiliencia de la red al almacenar electricidad y distribuirla instantáneamente durante los picos de demanda o las interrupciones relacionadas con el clima. También reduce la dependencia de la costosa generación de respaldo con diésel, al tiempo que libera unos 100 megavatios de capacidad de energía renovable que actualmente se encuentran limitados”.

A diferencia de las centrales eléctricas convencionales, el almacenamiento en baterías no genera electricidad. En cambio, almacena el exceso de energía cuando la demanda es baja y la libera cuando la demanda aumenta o la generación disminuye, lo que ayuda a estabilizar el voltaje y la frecuencia en toda la red eléctrica.

Los expertos en energía afirman que estos sistemas son cada vez más importantes a medida que los países africanos expanden la generación de energía renovable y se enfrentan a impactos climáticos cada vez más severos.

En Malaui, donde la energía hidroeléctrica representa la mayor parte de la generación de electricidad, las sequías prolongadas reducen el caudal de los ríos, mientras que las inundaciones y los ciclones dañan la infraestructura de transmisión, lo que convierte el almacenamiento en baterías en una herramienta de adaptación fundamental.

Impulsando el crecimiento económico

El suministro eléctrico fiable sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el crecimiento económico de Malaui.

Los apagones frecuentes obligan a los fabricantes a detener la producción, aumentan los costes operativos mediante la generación con diésel y desalientan la inversión privada.

La agricultura, que emplea a la mayoría de los malauíes, también depende cada vez más de la electricidad para el riego, el procesamiento de productos agrícolas y el almacenamiento en frío.

Koech afirma que un suministro eléctrico fiable podría transformar estos sectores productivos.

“La energía desempeña un papel fundamental para lograr sistemas agrícolas resilientes”, declaró.

“El riego, el procesamiento de productos agrícolas y el almacenamiento en frío dependen de un suministro eléctrico fiable. Contar con una red estable permite que estas actividades continúen con mínimas interrupciones”, agregó.

Añadió que los fabricantes y las pequeñas empresas también se beneficiarán de una menor frecuencia de cortes de energía.

“Un suministro eléctrico fiable significa que los fabricantes no tienen que preocuparse por las pérdidas de producción ni por los altos costes asociados a las fuentes de energía alternativas. Las pequeñas empresas también se benefician, ya que pueden operar de forma continua y sin interrupciones”.

Se espera que el proyecto mejore la fiabilidad del suministro eléctrico para hogares, industrias y servicios públicos esenciales, al tiempo que apoya la ambición de Malaui de ampliar el acceso a la electricidad a 70 % para 2030.

Fortalecimiento del comercio regional de energía

Más allá de los beneficios nacionales, el proyecto de almacenamiento de energía en baterías podría fortalecer el papel de Malaui dentro de la Red Eléctrica del África Meridional (SAPP, en inglés), el mercado eléctrico regional que conecta a varios países del sur de África.

Malaui ya cuenta con una interconexión eléctrica con Mozambique, y se están planificando o desarrollando conexiones adicionales con Zambia y Tanzania.

Según Koech, el almacenamiento de energía en baterías proporciona la estabilidad de la red eléctrica nacional necesaria para que los países participen eficazmente en el comercio regional de electricidad.

“Malaui se encuentra en una posición estratégica dentro del Mercado Eléctrico de África Meridional”, afirmó.

Y agregó: “El almacenamiento en baterías fortalece la estabilidad de la red, lo que resulta esencial para el comercio transfronterizo de electricidad y la seguridad energética regional. A medida que los mercados eléctricos regionales sigan evolucionando, la resiliencia de las redes nacionales será cada vez más importante”.

Una mayor integración regional podría permitir a los países compartir electricidad durante los períodos de escasez, mejorar el uso de energías renovables y reducir los costos de mantenimiento de la capacidad de generación de reserva.

Desarrollando la experiencia africana

El proyecto de Malaui también busca fortalecer la capacidad técnica de África en tecnología de almacenamiento de baterías.

Koech afirmó que la iniciativa forma parte del esfuerzo más amplio de GEAPP para desplegar 90 gigavatios de almacenamiento de baterías a nivel mundial, al tiempo que se desarrolla la experiencia local para apoyar futuros proyectos.

Un Centro de Excelencia en Sistemas de Almacenamiento de Baterías para África Meridional, con sede en la Universidad de Mzuzu, capacitará a ingenieros y especialistas del sector energético en operaciones de baterías, modelado de redes e integración de sistemas.

“Estamos construyendo un ecosistema local para el almacenamiento de baterías en África”, explicó Koech.

“El Centro de Excelencia capacitará a la próxima generación de profesionales africanos del sector energético con las habilidades técnicas necesarias para diseñar, operar y gestionar estos sistemas, al tiempo que permitirá a los países aprender unos de otros y reducir los costos de ejecución de los proyectos”, amplió.

Añadió que el conocimiento generado a través de la experiencia de Malaui respaldará proyectos similares en todo el continente, incluyendo el desarrollo de baterías a gran escala que ya está surgiendo en otras partes del sur de África.

Atraer futuras inversiones

Para GEAPP, el proyecto de Malaui también demuestra que el almacenamiento de energía en baterías a gran escala es comercialmente viable en África.

En lugar de depender de generadores diésel para estabilizar las redes eléctricas, las empresas de servicios públicos pueden utilizar cada vez más baterías para regular la frecuencia, proporcionar soporte de voltaje y otros servicios auxiliares a la red.

“Este proyecto demuestra que África está preparada para el almacenamiento de energía en baterías a gran escala”, afirmó Koech.

“Demuestra que las empresas de servicios públicos pueden reemplazar el costoso diésel con sistemas de baterías que se cargan durante los períodos de baja demanda y se descargan durante los períodos de máxima demanda, al tiempo que proporcionan servicios esenciales a la red”, agregó.

Cree que este efecto demostrativo podría incentivar una mayor inversión pública y privada en infraestructura eléctrica moderna en todo el continente.

Mientras los países africanos persiguen ambiciosos objetivos de energías renovables y se enfrentan a fenómenos climáticos extremos cada vez más graves, el almacenamiento de energía en baterías se considera cada vez más no solo una tecnología energética, sino también una infraestructura para la resiliencia climática.

Para Malaui, donde el cambio climático sigue amenazando la generación de electricidad y el desarrollo económico, el proyecto de baterías de Kanengo podría convertirse en un modelo importante sobre cómo las inversiones en energías limpias fortalecen la resiliencia, amplían el acceso a la energía y estimulan el crecimiento sostenible.

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