Una epidemia de diarrea en la capital de Sierra Leona ya causó 40 muertes y envió a cientos de personas al hospital, informaron autoridades médicas de este país africano.
Aún se realizan análisis de laboratorio para confirmar si se trata de cólera, pero las autoridades aseguran que la causa radica en la pobreza y la superpoblación de Freetown, devastada por la guerra civil que azota a este país.
"La mayoría de los pacientes afectados de diarrea son ancianos y niños residentes en zonas deprimidas y densamente pobladas de la capital", dijo el médico Fadlu Deen, del Hospital Connaught, el principal de Freetown.
"Consultamos a dos expertos y un epidemiólogo que están analizando a los pacientes para determinar si se trata de cólera", precisó.
El gobierno, junto con organizaciones no gubernamentales y agencias de la Organización de las Naciones Unidas, anunció el martes la apertura de un centro de tratamiento para detener la expansión de la enfermedad, mientras cada vez más pacientes ingresan al hospital de Connaught.
El Ministerio de Salud Pública está trabajando con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y las organizaciones humanitarias Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras para enfrentar al mal que, reconoce, alcanzó "proporciones de epidemia".
La mayoría de las víctimas proceden de los barrios marginados de Freetown, como Mao Wharf, Old Wharf y Mabayla, indicaron fuentes del Ministerio.
"En estas zonas, la mayoría de los habitantes proceden del interior, huyendo de la guerra, tienen escaso o ningún acceso al agua potable y viven en ambientes insalubres", indicó el trabajador social Fatmata Kamara.
Kamara aseguró que hasta 10 familias viven hacinadas en viviendas precarias construidas con chapas de cinc, sin acceso a alimentos ni medicinas adecuadas.
La lucha renovada entre el gobierno e insurgentes incrementó la ola de migración de las zonas rurales a las ciudades. Miles de civiles cuyos hogares y propiedades fueron saqueados por grupos armados en el interior del país buscaron refugio en los barrios pobres de la capital.
"Vine a Freetown con mis dos esposas y siete hijos luego de que los rebeldes quemaron la localidad de Tombodu, en el distrito oriental de Kono. Ahora tres de mis hijos murieron por la diarrea y el resto de mi familia se encuentra en peligro", declaró Atar Ngekia.
Una enfermera dijo a IPS este miércoles que los 120 pacientes ingresados al hospital Connaught en las últimas dos semanas presentan claros síntomas de cólera. "Tienen frecuentes excreciones, vómitos y están cada vez más deshidratados", informó.
Este año, el informe de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ubicó a Sierra Leona en el lugar número 174, el último de la lista.
"Casi 10 por ciento de los centros de salud del país se encuentran destruidos como resultado de la guerra", dijo la representante del PNUD en Freetown, Elizabeth Luanga.
Casi 70 por ciento de los 4,8 millones de habitantes de Sierra Leona no tienen acceso al saneamiento, lo que aumentó la incidencia de diarrea y cólera, observó Luanga. Los habitantes de este país tienen una esperanza de vida al nacer de 39 años.
Mientras se intenta contener la expansión de la epidemia en Freetown, otro brote de la enfermedad apareció en Makeni, la capital de la región del norte.
Esta semana se denunciaron más de 100 casos, incluso 10 muertes, en Makeni, según el diario The Observer. La tasa de mortandad aumenta día a día y las autoridades médicas recomendaron a los habitantes consumir una mezcla de sal, azúcar y agua como medida inicial contra la enfermedad. (FIN/IPS/tra-en/lf/mn/aq-ml/he/98


