EL SALVADOR: Inversión social en educación rinde frutos

El Salvador logró reducir el analfabetismo en sólo seis años de 50 a 16 por ciento, como resultado de la inversión social realizada tras el fin de la guerra civil, señalaron los responsables educativos.

Si bien el país centroamericano no ha superado todos sus problemas educativos, logró abrir las aulas a 47 por ciento de los niños en edad preescolar y aumentar de 77 a 95 por ciento la cobertura nacional de la educación básica.

La reforma educativa fue emprendida entre 1991 y 1992, a partir de un diagnóstico de los problemas más importantes, dijo a IPS la viceministra de Educación, Darling Meza.

"El primer problema que encontramos fue el de la cobertura en las áreas rurales: sólo cuatro por ciento de la población en edad de estudiar lograba entrar al sistema, cerca de 500.000 niños quedaban fuera", indicó.

Otro aspecto importante consistía en que en El Salvador hacía 20 años que no se renovaban sus programas ni se actualizaba a los maestros, y en tercer lugar, imperaba un modelo de administración de los centros de educación bajo total dominio del director, sin participación de la sociedad ni de los padres.

El cuarto problema, según Meza, era la falta de valores en una sociedad afectada por 12 años de guerra, período en el que 1,5 millones de personas emigraron a Estados Unidos.

A partir de ese diagnóstico, el país emprendió un gran esfuerzo para aumentar la cobertura educativa, modernizar los programas, actualizar a los maestros y promover valores éticos y cívicos.

Los pilares de esta reforma fue el programa Educo, en especial en el área rural, que creó un modelo mediante el cual los maestros son contratados por los padres, que vigilan directamente la educación de sus hijos, y el Estado transfiere los recursos a la comunidad.

Mediante este sistema, la cobertura de la educación preescolar pasó de cuatro a 47 por ciento, y la básica de 77 a 95 por ciento.

"Ahora todas las escuelas se manejan bajo un modelo en el cual el control lo ejerce un Consejo Directivo Escolar, con representación de todos los sectores, incluyendo los estudiantes", señaló Meza.

Otro programa fue el de alfabetización y educación básica de adultos, que en tres años permitió la alfabetización de 300.000 salvadoreños mayores de 16 años, sobre todo de áreas rurales, indicó la viceministra.

La educación de los niños entre 10 y 15 años ha sido asumida por el sistema educativo corriente.

Para Meza, el salto que ha dado la educación en El Salvador se vio favorecido por la sustitución de leyes obsoletas y la creación de una comisión de alto nivel donde se pudiera debatir y hacer propuestas sobre los lineamientos esenciales del sistema.

"Sabíamos que debíamos despolizar la educación y por eso se creó una comisión pluralista en la que están representados todos los sectores políticos y la sociedad civil", agregó.

El programa Educo se inició con financiación del Banco Mundial, pero después de cinco años el gobierno asumió el costo del mismo. En 1997 recibió el Premio a la Excelencia del Banco Mundial, entre unos 900 proyectos que financia el organismo en todo el mundo.

Pese a estos logros, El Salvador no tiene todo resuelto en materia educativa. Los recursos se focalizaron a principios de los años 90 en el mejoramiento de la educación básica y no se invirtió en la secundaria.

El problema surge cuando, al salir del primer ciclo, el estudiante no puede seguir en el segundo, dijo la diputada Norma Guevara, del opositor Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

De hecho, la cobertura de la educación media sigue siendo de sólo 37 por ciento. Sin embargo, el gobierno está invirtiendo en ese ciclo 56 millones de dólares de un préstamo del Banco Mundial.

Meza considera que la falta de acceso a la educación secundaria, que no es gratuita en El Salvador, está relacionada también con la pobreza. "En nuestro país cerca de 20 por ciento de los niños en edad colegial deben trabajar para ayudar al sustento de su familia", afirmó.

El Salvador tiene una nueva ley de educación superior y, con la colaboración de la Universidad de Harvard, de Estados Unidos, está haciendo una evaluación y calificación de las universidades privadas. Además, tras la finalización del conflicto se reabrió la Universidad Nacional, la única estatal.

En el país existían 35 universidades privadas, pero según la evaluación hecha, no todas tenían un nivel de calidad suficiente, por lo que el Ministerio de Educación ordenó el cierre de cinco de ellas.

Para Meza, el primer reto que se le plantea al país es retener la matrícula actual en primaria y secundaria, aumentar la escolaridad y garantizar que en las zonas rurales al menos los nueve años de enseñanza básica. Además, debe aumentar la cobertura de la educación media de 37 a 80 por ciento. (FIN/IPS/mso/ag/ed/98

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