El gobierno de Brasil anunció hoy un recorte de 3.400 millones de dólares en sus gastos de este año, un programa trienal de reducción del déficit público y estímulos a la exportación para hacer frente a la crisis internacional.
Ese conjunto de medidas acompaña el aumento de los intereses del Banco Central, de 19 a 29,75 por ciento, anunciada el viernes y vigente desde este martes hasta el día 30, en un intento por interrumpir la fuga de capitales, estimada entre 15.000 y 18.000 millones de dólares desde julio.
Las medidas fiscales fueron anunciadas por los ministros de Hacienda, Pedro Malán, y de Planificación, Paulo Paiva.
La meta consiste en obtener un superavit primario en las cuentas del gobierno central, incluyendo la previsión social, de 4.240 millones de dólares, el 0,55 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Para el próximo año se pretende "un mínimo" de unos 7.000 millones de dólares, según Malán.
Un decreto fija tales metas y limita los gastos en todos los organismos gubernamentales, a excepción de los ministerios de Salud y Educación, y crea una Comisión de Control y Gestión Fiscal, compuesta por altos funcionarios del área económica, para a vigilar el cumplimiento de los objetivos.
Además, el gobierno prometió para el 15 de noviembre un "programa de ajuste fiscal" para los tres próximos años.
Una "Medida Provisional" (decreto-ley sujeto a aprobación parlamentaria o reedición dentro de un mes), firmada por el presidente Fernando Henrique Cardoso, determina la reducción de los gastos y los parámetros para los nuevos presupuestos anuales.
Malán aseguró que habrá superávit primario creciente hasta el 2001.
El gobierno "los mecanismos legales e institucionales" para eso.
Otro objetivo será "reducir el peso relativo de recursos externos" en las inversiones brasileñas, elevando el ahorro interno, afirmó el ministro. Es decir, se buscará reducir la dependencia de capitales externos, que hace de Brasil uno de los países más afectados por las turbulencias internacionales.
Para eso el Banco Central anunció también este martes medidas de incentivo a las exportaciones. Las ventas externas hasta 10.000 dólares se harán a partir de ahora sin burocracia y sin costo, favoreciendo a las micro y pequeñas empresas.
Esas ventas podrán incluso pagarse con tarjetas de crédito y hacerse mediante el "comercio electrónico", es decir a través de Internet. Otra medida amplía el seguro de crédito a la exportación, cubriendo riesgos por plazos más amplios.
El secretario de la Cámara de Comercio Exterior, José Roberto Mendonza de Barros, dijo que es "dificil pero factible" el cumplimiento de la meta de exportar 100.000 millones de dólares en el 2002, casi el doble del monto actual.
La pequeña participación de Brasil en el comercio mundial, de 0,8 por ciento, la base productiva diversificada y recién reestructurada son los factores favorables al país, arguyó.
Las medidas, sin embargo, no fueron bien recibidas por el mercado. La Bolsa de Sao Paulo, que en la mañana registraba un alza, comenzó a caer luego del anuncio de las medidas en Brasilia y cerró el día con una caída de 0,34 por ciento.
Líderes empresariales consideraron insuficiente el esfuerzo fiscal e indicaron que el alza de intereses tiende a prolongar la recesión económica.
El economista Guido Mantega, asesor del principal candidato presidencial de oposición, el centroizquierdista Luiz Inacio Lula da Silva, calificó de "electoreras e ineficaces" las medidas, porque el recorte de gastos no cubrirá ni siquiera el aumento de costos financieros de la deuda pública.
Los intereses costarán al gobierno más de 10.000 millones de dólares adicionales hasta diciembre, si se mantienen en el nivel a que fueron aumentados ahora. Esto significa tres veces la reducción de gastos prometida, aseguró.
El Banco Central elevó los intereses a 29,75 por ciento hasta el 30 de este mes, pero se duda que vuelvan al nivel anterior, de 19 por ciento, en octubre. (FIN/IPS/mo/ag/if/98


