/BOLETIN-AMBIENTE/ BANGLADESH: Tras las inundaciones, hambre y epidemias avanzan

El gobierno de Bangladesh calcula las pérdidas humanas de una de las peores inundaciones del siglo, hoy en retroceso, y se preparan para atender un saldo de hambre y epidemias.

La prolongada inundación, provocada por las fuertes lluvias de la temporada del monzón, cobró 670 vidas y destruyó 400.000 hectáreas de cultivos de arroz. Los ríos arrasaron cerca de 80.000 viviendas y 30 millones de personas quedaron aisladas desde la segunda semana de julio.

Sin embargo, el fin de semana pasado se levantó el estado de alerta declarado en Dhaka, pues las aguas ya no amenazan con superar el terraplén que protege a la capital.

Unos 350 kilómetros cuadrados, casi 60 por ciento de la superficie de la ciudad, estaban inundados, obligando a los habitantes a trasladarse por las calles en pequeños botes.

Las inundaciones, que impidieron el paso por rutas en áreas rurales, afectaron a 55 de los 64 distritos del país, y destruyeron unas 10.000 escuelas.

Para Hussain Zillur Rahman, investigador del Instituto de Bangladesh para Estdudios de Desarrollo (IBED), este desastre será un revés para los esfuerzos del país por combatir la pobreza.

"Gran parte de la población volverá a estar por debajo de la línea de pobreza debido a la erosión del ingreso", advirtió.

El déficit en la producción de alimentos este año será de 2,8 millones de toneladas, informó el ministro de Alimentación y Agricultura, Begum Matia Chowdhury.

"La producción de arroz fue seriamente dañada por las inundaciones", dijo.

Kazi Shahabuddin, director del IBED, dijo que es crucial importar semillas antes de que aumenten sus precios internacionales, lo cual "llevaría a muchos granjeros al desastre".

En agosto, funcionarios del gobierno solicitaron a los países donantes y organizaciones multilaterales ayuda de emergencia por más de 600 millones de dólares, y otros 1,8 millones de dólares en semillas para programas de asistencia y rehabilitación una vez que se retiren las aguas.

La ONU lanzará un nuevo pedido de ayuda, el segundo en pocos días, informó David Lockwood, representante en Bangladesh del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según el periódico opositor Inquilab, una división de ONU (Organización de las Naciones Unidas) dedicada a atención a desastres advirtió en Dhaka que podrían morir hasta 20 millones de personas si la ayuda internacional no les llega rápidamente.

La prensa informó sobre la explosión en ciertas regiones de epidemias relacionadas con las inundaciones. Las autoridades dijeron que 116 personas, muchos de ellos menores, murieron de diarrea, pero organizaciones no gubernamentales dicen que las cifras son mucho más altas.

El gobierno distribuyó hasta ahora 25 millones de dólares en efectivo y artículos a la población en las zonas inundadas. Las orrganizaciones no gubernamentales y grupos civiles se unieron a los esfuerzos de socorro.

BRAC, una de las organizaciones no gubernamentales más conocidas de Bangladesh, y el Banco Grameen, pionero en todo el mundo en microcréditos a los más pobres, crearon una línea de préstamos a los afectados, en especial a las mujeres, y prevén la entrega de entre 14 y 35 millones de dólares en créditos.

BRAC también lanzó un programa de ocho millones de dólares para socorrer y rehabilitar a aquellos perjudicados por las inundaciones.

Los observadores pronostican que el manejo de este desastre será una prueba política para la primera ministra Sheikh Hasina Wajed, bajo fuego opositor desde hace cinco meses.

El mayor desafío para el gobierno será asegurar créditos a gran escala para el sector agrícola.

Las autoridades tienen un plan para otorgar 700 millones de dólares en créditos sin intereses al sector agricultor, y conceder gracias de un año en el pago de los préstamos agrícolas pendientes

El economista Abdul Bayes dijo que ambas medidas son "oportunas y positivas" y sugirió supervisar el programa de crédito del gobierno para asegurar que "los buitres humanos no se aprovechen de ellos, desvirtuando el espíritu de la iniciativa".

Estas inundaciones históricas forzaron a Hasina a cancelar una visita a Sudáfrica el día 2 con motivo de la cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

En cambio, la primera ministra visitó las áreas alcanzadas por las aguas, supervisó esfuerzos de rescate y operaciones de auxilio.

El gobierno de Hasina realiza con celeridad las operaciones de limpieza, consciente de que muchos habitantes verán en su manejo del desastre una regla para medir su capacidad de gobernar. (FIN/IPS/tra-en/ti/de/di-mj/en he/98

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