Los grupos guerilleros peruanos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) siguen operando según sus peculiares tácticas militares. El partido maoísta se reactiva en silencio y los emerretistas preparan golpes de impacto político.
El episodio guerrillero más importante y espectacular de 1997 correspondió al MRTA. Fue la toma de la residencia del embajador de Japón en Lima, que acabó el 22 de abril, cuando el ejercito asaltó el edificio, liberó a casi todos los rehenes y dio muerte a los insurgentes, entre ellos su jefe, Néstor Cerpa.
Desde entonces, la actividad del MRTA parece limitarse a emitir información desde Hamburgo, Alemania, donde su activo aparato internacional de prensa aprovecha al máximo las posibilidades de Internet y del correo electrónico.
Según el último informe del Comando Conjunto de la Fuerza Armada difundido en noviembre, el MRTA tiene una columna que vive a salto de mata en la selva central, mientras sus dirigentes se mueven con falsos documentos entre Bolivia y Europa preparando un operativo espectacular.
Según el banco de datos de Desco, la organizacion no gubernamental más importante de Perú, el MRTA realizó entre enero y octubre de 1997 otros 28 operativos, de los cuales nueve fueron acciones guerrilleras (desplazamientos de su columna armada) y los demás actos de propaganda no armada.
A fines de diciembre, la prensa europea informó sobre el presunto ingreso a Perú de Hugo Avellaneda, el último líder del MRTA en libertad después de la muerte de Cerpa en la residencia del embajador japonés.
Se cree que la información fue proporcionada por el propio grupo a una agencia de noticias, aunque se ignora si el ingreso de Avellaneda a Perú se concretó en realidad o si se trató solo de una siembra de información falsa para confundir a la policía y, de paso, refrescar la imagen internacional del grupo.
Mientras tanto, Sendero Luminoso se reorganiza en seis provincias serranas y vecinas a las selvas en el sur y norte, así como en algunas barriadas marginales a 30 kilómetros de Lima situadas a lo largo de la estrátegica carretera central, según algunos analistas independientes.
"Sendero posee, posiblemente, unos 300 hombres armados en las seis provincias. Actúan bajo coordinación de una jefatura político- militar central, pues se restableció en 1996 un nivel de dirección nacional", comentó el senderólogo Carlos Tapia.
Tapia aludía así a la división de Sendero Luminoso en dos facciones, que reconocen ambas como jefe máximo a Abimael Guzmán, preso desde 1993 en una base naval en El Callao, aunque una de ellas, el sector disidente "Sendero Rojo", desacata las instrucciones de paz del líder.
Desde 1994, cuando el gobierno de Alberto Fujimori logró que Guzmán se rindiera públicamente desde la prisión, los militantes de Sendero Luminoso en libertad han estado envueltos en una disputa ideológico-táctica entre las ventajas de una tregua y el imperativo de proseguir la guerra.
La orden de paz, explicada como necesidad táctica para salvar al partido maoísta de la liquidación total, sacudió a los 4.000 militantes que, según cálculos extraoficiales, tenía aún entonces Sendero Luminoso en libertad, aunque casi toda su dirigencia nacional había sido apresada.
La mayor parte de los militantes "regresó a sus casas", acogiéndose a la Ley del Arrepentimiento, que dejó en libertad a los insurgentes que no fueran conocidamente culpables de hechos de sangre.
Pero uno de los dirigentes nacionales que no habían sido atrapados, Alberto "Feliciano" Ramirez, rehusó acatar la rendición, afirmó que la paz y la inactividad guerrillera liquidarían al partido e inició una tenaz labor de reagrupamiento de los militantes más radicales.
Según Feliciano, los partidos revolucionarios no se pueden dirigir desde la prisión. Al desobedecer la consigna de paz de su jefe, los disidentes están acatando lo esencial de la teoria revolucionaria creada por el propio Abimael Guzmán.
Este llamado a la ortodoxia del pensamiento original del senderismo no parece haber logrado aún exito masivo entre los confundidos militantes, aunque Feliciano no demuestra mucha prisa, envuelto en la concepción de que la guerra popular revolucionaria es inevitablemente prolongada.
Según algunos analistas, como Raúl González, de la organización Desco, Feliciano parece haber intentado corregir los procedimientos de coacción sangrienta que su partido desplegaba para ganar a los campesinos, así como el reclutamiento forzoso de jóvenes.
"Esta conducta le ganó a Sendero más temor que lealtad entre las bases sociales rurales, como demostró la rápida acogida a las 'rondas campesinas', organizaciones paramilitares armadas por el gobierno, que constituyen un freno a los desplazamientos guerilleros", explicó González.
Renovada o no su línea de conducta con la población rural, Sendero se comporta hoy tal como lo hacía en los primeros años 80, moviéndose discretaente en el campo, tratando de desestabilizar a las autoridades comunales y golpeando algunas veces a los contigentes policiales locales.
Esa fue su conducta en 1997 y es probable que la prosiga este año, hasta que la acumulación de fuerzas en cada zona le permita considerar el pasaje a una nueva fase de acción.
Sendero Luminoso realizó en 1997 526 operativos insurgentes, algunos de ellos simples apariciones armadas y actos políticos en poblados rurales, en otros ajusticiamiento de "arrepentidos" (a quienes considera traidores) y varias emboscadas y atentados, segú Tapia.
En esos operativos, Sendero Luminoso dio muerte a unas 150 personas, agregó el analista.
En la noche de año nuevo se esperaba que el grupo cortara el suministro de electricidad a Lima, tal como lo hacía con frecuencia años atrás, derribando con explosivos una de las torres de alta tensión que transmiten la energía desde la sierra.
Un coche bomba colocado el 27 de diciembre frente a una oficina de la empresa que vende el suministro eléctrico a Lima, y otro que estalló días antes en la puerta de una sede municipal en la carretera central alimentaron ese vaticinio.
Pero el corte de luz no se produjo, y la mayoría de los siete millones de habitantes de esta capital trascurrieron la "noche vieja" en el ambiente de libación o encuentros familiares propios de la fecha. (FIN/IPS/al/mj/ip/97


