"Si nadie cumple las promesas, entonces vote por nadie". Esa leyenda, que se lee en los muros de la capital de Costa Rica, aparece como la "plataforma" de un vasto sector descontento con el personal político del país de cara a las elecciones nacionales del 1 de febrero.
Ese disgusto se muestra también en los resultados de las encuestas, según las cuales aproximadamente el 46 por ciento de los 2.045.000 de votantes aún no ha decidido si asistirá o no a las urnas.
Ese alto número, y sobre todo el hecho de que se mantenga a tan pocos días de los comicios, desató reacciones que se han canalizado a través de los medios de comunicación escritos.
Algunos opinan que el "vote por nadie", ya sea a través de la abstención o del voto nulo, no debe ser una opción política porque se estaría debilitando la democracia.
Daniel Zovatto, director del Centro Latinoamericano para la Promoción Electoral, señaló que Estados Unidos y Suiza, dos de las democracias más estables y con mayor nivel de legitimidad, tienen porcentajes de participación electoral inferiores al 50 por ciento.
En América Latina, el promedio de concurrencia a las urnas se sitúa globalmente en alrededor de 53 por ciento, y tiende incluso a caer.
En América del Sur la participación cayó de 82 por ciento entre 1988 y 1991 a 70 por ciento entre 1992 y 1996, en tanto que en América Central se pasó de 60 a 51 por ciento en el mismo período.
Zovato precisó que no puede hablarse aún de una crisis de participación política en ninguna región del planeta, pero que el fenómeno es preocupante, sobre todo al ir unido a un "creciente sentimiento de apatía y desencanto democrático".
"De ahi que el desafío colosal que enfrentan muchas democracias, incluida la costarricense, pase por mantener porcentajes importantes de participación electoral en tiempos en que la política está bajo sospecha", señaló.
La contienda electoral de este año ha ofrecido pocos motivos de apasionamiento.
Al elemento de desencanto se unió el acuerdo de los dos partidos que se turnan en el poder para eliminar el enbamderamiento de casas con el fin de reducir el costo de la contienda, ya de por sí alto.
Por otra parte, esta vez, como en pocas ocasiones en las últimas décadas, se sabe quien ganará y quien perderá.
El candidato del opositor Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) lleva 10 puntos de ventaja en los sondeos a su inmediato contendor, José Miguel Corrales, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN).
"Salvo una catástrofe en el PUSC o un milagro en el PLN ya hay un candidato derrotado, pero no hay un candidato triunfador", escribió en la revista Rumbo el analista Fernando Durán, ex rector de la Universidad de Costa Rica y director de la Fundación Arias para la Paz.
Durán se basa en que ninguno de los dos candidatos mayoritarios ha logrado una intención de voto de 40 por ciento. Rodríguez apenas llega al 35.
En cambio los indecisos y "apáticos" están arañando la mitad del electorado. La última encuesta realizada a pedido del diario La Nación los situaba en 46,3 por ciento del total del electorado.
La revista Kasandra, publicación de estudiantes de filosofía de la Universidad de Costa Rica, financiada por una organización no gubernamental holandesa, sostiene que "el abstencionismo es una forma de participación política, de votar sin mancharse el dedo".
"Es una forma de 'botar': no votamos por los políticos, botamos a los políticos", dice en su edición de diciembre.
Los editores de la revista promueven la abstención, no el voto nulo, porque consideran que la presencia del votante, aún manchando su papeleta, legitima un sistema electoral excluyente para la mayoría de la población.
Las cifras de indecisos convencieron al Tribunal Supremo de Elecciones de iniciar una campaña para persuadir al electorado de ejercer su derecho al voto.
Comentaristas políticos como Enrique Vargas,consideran que lejos de castigar a los políticos con el abstencionismo, se les debe agradecer que se postulen.
"Gobernar es una labor ingrata, sobre todo cuando el pueblo no pone de su parte y lleva una vida desordenada y dependiente de la ayuda estatal", opina.
El agregado de prensa de la embajada de Estados Unidos, David Gilmour, se refirió -a título personal- a la necesidad de que la prensa deje de cubrir los procesos electorales como si se tratara "de una carrera de caballos en la cual lo que importa es quién va de primero en las encuestas".
Gilmour se pronunció por practicar un "periodismo cívico", "buscando estimular a los ciudadanos para que su participación en la política sea fuerte y efectiva".
Costa Rica ha tenido tradicionalmente un abstencionismo del 18 por ciento, considerado entre los más bajos de América Latina. (FIN/IPS/mso/dg/ip/98


