VENEZUELA: Los informales cierran el año en pie de guerra

Miles de comerciantes informales de la capital de Venezuela se mantenían hoy "en pie de guerra", mientras calentaban sus motores los tractores de la alcaldía que a la medianoche del día 31 demolerán sus 3.500 establecimientos.

El "campo de batalla" es el mercado de La Hoyada, un abigarrado conglomerado de minilocales comerciales construidos en 1989 sobre unas tres hectáreas en pleno centro de la ciudad.

El área está rodeada por una de las principales estaciones del Metro, la mayor terminal de autobuses interurbanos del país y dos de las más congestionadas avenidas caraqueñas. La Hoyada es zona de tránsito diario de uno a dos millones de personas.

Este sábado, mientras se afanaban en sus ventas, los pequeños comerciantes se mantenían "en vigilia" ante la demolición. "De aquí nos sacarán muertos", repetía Juan González mientras ordenaba camisas tras despachar a uno de sus clientes.

"Volaremos con La Hoyada", escribieron varios de sus colegas en algunas paredes luego que el alcalde Antonio Ledezma anunció que dinamitaría las construcciones, una vez desalojadas, "y los caraqueños lo verán como los fuegos artificiales de año nuevo".

El viernes, unos 1.500 vendedores de La Hoyada se desplazaron a El Paraíso, en el suroeste de la ciudad, y ocuparon la sede del partido socialdemócrata Acción Democrática, al que pertenece Ledezma y formalmente de oposición al presidente Rafael Caldera, un democristiano independiente.

Luego de la jornada de ocupación, acompañada de un ayuno y encadenamiento a las puertas de la sede partidista, los vendedores regresaron a sus puestos de comercio, tras la firma de un acta- compromiso de negociación con funcionarios de la Alcaldía.

En la acera del frente, Ledezma anunció que cambió el método de demolición, de explosión a maquinaria pesada, pero afirmó que su decisión es inalterable: "Prefiero ir preso antes que demorar más la caída del mercado".

Milagros Rincón, dirigente de una de las 18 asociaciones de comerciantes de La Hoyada acusó a Ledezma de "hacer una cuestión de honor" de la salida los comerciantes informales, "para buscar votos para ser presidente".

"Ya no recuerda cuando vino a buscar nuestros votos para que lo hiciéramos alcalde", añadió.

Las partes siguen negociando indemnizaciones, traslados, reubicaciones y la edificación de un nuevo mercado, un kilómetro hacia el este y apenas un proyecto de centro comercial cuya construcción se ha estimado a un costo de 20 millones de dólares.

Esta historia de comercio, informalidad, urbanismo y política comenzó en 1989, primer año de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, cuando las más céntricas calles de Caracas estaban atestadas de puestos instalados por vendedores ambulantes. Avanzaba la informalización de la economía.

Según cifras oficiales, la mitad de los nueve millones de personas que integran la fuerza laboral venezolana se emplea en la economía informal. En Caracas son decenas de miles los vendedores ambulantes.

El gobernador caraqueño de la época, Virgilio Avila, entregó el área de La Hoyada a los vendedores ambulantes como una salida al congestionamiento de las calles.

Se trató de una solución política y "provisional", que rápidamente se tornó en permanente, mientras de modo paulatino el casco urbano volvió a llenarse de los llamados "buhoneros".

En La Hoyada los puestos precarios se transformaron en construcciones con paredes de ladrillos, columnas de metal, tejados y pasillos para la clientela de ropa casual, enseres livianos y prendas baratas. Llegaron también servicios como restaurantes populares, peluquerías y hasta consultorios médicos.

Actualmente ocupan La Hoyada 3.500 establecimientos, de los cuales 3.242 censados por la Alcaldía, que emplean de forma directa a 8.000 personas e indirecta a 15.000. Sus ventas anuales se estiman en 700 millones de dólares.

Según Carlos Luna, comisionado municipal para la economía informal, sólo por patente de industria y comercio no cobrada la Alcaldía deja de percibir al año dos millones de dólares, casi dos por ciento de su presupuesto total para 1998.

Nelson Lara, director general de la Alcaldía, recordó por su parte que los terrenos que ocupan, en pleno centro, son de los más caros del país. Se los valora en varias decenas de millones de dólares.

Sin embargo, Ledezma ha insistido en que lo esencial es recuperar para la ciudad y su desarrollo urbanístico un área que debe integrarse al Parque Vargas, proyecto vial y comercial que cruza el casco histórico y sólo se ha ejecutado parcialmente.

Además, sostiene el alcalde que al erigirse en una suerte de "enclave de marginalidad", La Hoyada se presta a servir de área para que prosperen desde basura y enfermedades hasta delitos como robos y asaltos, prostitución y tráfico de drogas.

Julio Burguillos, presidente de una de las asociaciones de comerciantes de La Hoyada, rechaza la apreciación: "Aquí mantenemos un servicio propio de vigilancia, damos trabajo a los recicladores de latas y cartón, y queremos pagar impuestos, pero la Alcaldía se niega a recibir nuestros pagos".

La pelea se mantenía viva este fin de semana, así como se sostenían las negociaciones. Entre las posibilidades está una nueva "solución provisional", pero en cambio parece definitiva la marcha de los tractores para demoler el mercado que muestra la cara informal de la petrolera Venezuela. (FIN/IPS/jz/ag/if-pr/97

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