/PERSPECTIVAS 1997-98/ CARIBE: Año con altibajos económicos augura futuro incierto

El año que termina fue variado para los países del Caribe en los ámbitos económico y político, pero los gobiernos de la región esperan que sus economías sigan creciendo en 1998.

El crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) para los países de América Latina y el Caribe fue de 5,3 por ciento este año, comparado con 3,2 por ciento entre 1991 y 1996, mientras la inflación en conjunto fue menor al 11 por ciento.

Aunque el déficit de la cuenta corriente de estos países aumentó de 535.000 millones de dólares en 1996 a 560.000 millones en 1997, o sea tres por ciento del PIB, el ingreso de capitales externos ayudó a cubrir la brecha.

El flujo de capitales externos ascendió a la cifra sin precedentes de 573.000 millones de dólares, de los cuales casi dos tercios provinieron de la inversión directa.

Aunque el panorama estadístico de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) ofrece una perspectiva relativamente favorable para 1998, la situación económica de la región no fue fácil en este año que termina.

La erupción del volcán de Montserrat arrasó con la economía de la isla, la continua erosión del mercado europeo del banano fue perjudicial para los estados insulares y las economías de Haití y Jamaica se estancaron.

En 1997 hubo importantes elecciones en Bahamas, Santa Lucía, Jamaica y Guyana, pero sólo Santa Lucía cambió de gobierno con la abrumadora victoria del Partido Laborista (SLP), liderado por Kenny Anthony, frente al Partido Unido de los Trabajadores.

En Guyana, la inestabilidad tras los comicios presidenciales del día 15, que concedieron la victoria por primera vez a una mujer, Janet Jagan, del Partido Popular Progresista, amenaza con socavar las bases de la economía que tuvo un crecimiento promedio de seis por ciento en el último quinquenio.

En Jamaica, los temores de que la violencia ensombreciera las elecciones del día 18 no se materializaron, pero el nuevo gobierno del Partido Nacional Popular, dirigido por Percival Patterson, será presionado para que cumpla sus promesas de un futuro mejor.

De hecho, durante la campaña electoral, la administración de Patterson firmó un préstamo por 100 millones de dólares con el Citibank para contrarrestar la caída de los ingresos del Estado prevista para 1998.

Durante 1997 continuó la severa crisis del sector financiero de la isla y se teme que el colapso se intensifique en los próximos meses.

El gobierno de Keith Mitchell, en el poder desde hace tres años en Granada, se dedicó este año a las posibilidades de inversión en el contexto de la economía diversificada y el primer ministro predijo que el actual ingreso por habitante de unos 2.800 dólares se duplicaría para el año 2000.

"Ilusiones", replicó el líder de la oposición George Brizan.

El crecimiento estimado de la isla este año fue de 3,5 por ciento, gracias a la sostenida expansión del sector turístico. Está previsto que los proyectos de inversión públicos y privados y el desarrollo de la construcción consoliden el crecimiento en 1998.

La industria manufacturera tendrá un crecimiento discreto en Granada, pero la perspectiva a corto plazo para la agricultura no es estimulante debido a problemas endémicos asociados con la industria del banano y los efectos nocivos de plagas en la producción.

En San Cristóbal y Nevis, en el inquietante marco de la posible separación de Nevis, el gobierno de Denzil Douglas intentó presentar un presupuesto equilibrado para 1998 y, en el proceso, elevó las tarifas de electricidad y redujo los impuestos empresariales.

En Santa Lucía, Anthony anunció el retorno de la estabilidad económica aun cuando se quejó de la seria recaída de la economía que habría generado un crecimiento menor a uno por ciento en 1997, frente a 1,9 por ciento el año anterior.

"Mi opinión es que la economía está mostrando señales de estabilidad anticipada y espero que cuando comiencen los proyectos de construcción hotelera en enero haya un gran crecimiento del empleo en el primer trimestre", dijo Anthony.

Los antecesores de Anthony, los ex primeros ministros Vaughan Lewis y John Compton, intentaron evadir la investigación de una comisión establecida por la administración del Partido Laborista por indagar las acusaciones de corrupción del Partido Unido de los Trabajadores, antes de su derrota el 23 de mayo.

Mientras, Barbados lidió con las consecuencias inflacionarias de la controvertida incorporación del impuesto al valor agregado en el presupuesto de 1997. Para fin de año, la inflación había descendido a 4,1 por ciento tras la intervención del gobierno.

La isla se convirtió en centro de atención del Caribe al recibir al presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para la histórica cumbre con los líderes caribeños del 9 al 10 de mayo.

Barbados utilizó la ocasión para reforzar su reputación como uno de los principales destinos del turismo en el Caribe y las empresas internacionales de los ámbitos de la manufactura y los servicios financieros.

En Dominica, ciertos movimientos en el partido gobernante generaron rumores de la inminente reestructura del gabinete ministerial a principios del año.

El desencanto popular con el gobierno se vinculó al programa de ajuste estructural autoimpuesto con el fin de construir las bases económicas esenciales para el crecimiento y el desarrollo sostenidos.

Las consecuencias de las tormentas que causaron estragos en la infraestructura de la isla en 1995 aún se sentían en 1997.

En Trinidad y Tobago, la economía creció 3,2 por ciento, encabezada por el aumento de la actividad en el sector no petrolero, cuya expansión fue de 4,9 por ciento este año, y una serie de nuevas inversiones en el sector energético.

El estado insular sigue siendo un líder regional en cuanto a crecimiento y estabilidad económica, ya que también hubo fuertes rendimientos en los sectores de la construcción, la manufactura, la distribución y los productos petroquímicos.

Pero Trinidad y Tobago sigue siendo la excepción en lugar de la norma.

Gert Rosenthal, secretario ejecutivo de laComisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló en su evaluación de fin de año que el organismo mantiene su inquietud frente a las debilidades de la región, pese a que 1997 fue "uno de los mejores años desde la década del 70".

"El resultado económico de 1997 y la forma en que la mayoría de los países reaccionaron a los eventos durante el último trimestre sólo refuerzan el cauto optimismo que la CEPAL comenzó a incluir en su evaluación del futuro de las economías de América Latina y el Caribe", añadió Rosenthal. (FIN/IPS/tra-en/wg/aq- ag/ip-if/97

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