Un aumento salarial equivalente al precio de un litro de leche fue el regalo de fin de año para los trabajadores mexicanos, cuyos magros ingresos son ahora mil por ciento menores en relación a los de Estados Unidos y 73,4 por ciento más bajos que hace 10 años.
El incremento de 14 por ciento en los salarios mínimos, dado a conocer este fin de semana por las autoridades, es un acto "criminal", opinó la Iglesia Católica, mientras organizaciones sindicales y partidos de oposición lo calificaron de burla.
Desde el 1 de enero el salario mínimo diario de un mexicano pasa de 2,8 a 3,4 dólares.
Con el aumento de menos de un dólar, que contrasta con la promocionada y explosiva recuperación económica del país, apenas se puede adquirir un litro de leche, media botella de aceite comestible o 1,8 kilogramos de tortillas de maíz, apunta un estudio de la Universidad Obrera.
Mientras el gobierno se felicita por el desempeño de la economía, que este año crecerá siete por ciento, una de las más altas tasas en las últimas décadas, y pide paciencia para que ese repunte se sienta en los bolsillos, los salarios continúan en deterioro, añade la Universidad.
"Lo más grave de todo es que los impuestos aumentan y los salarios se achican. A estas alturas, un nuevo salario como el que se anuncia es criminal", dijo el arzobispo Norberto Rivera.
En forma paralela al incremento salarial, que según proyecciones oficiales será superior a la inflación de 12 por ciento calculada para 1998, el gobierno del presidente Ernesto Zedillo anunció que las gasolinas suben cuatro por ciento en forma inmedita y 0,7 por ciento cada mes desde enero.
Asimismo, el gobierno de la capital que preside el líder opositor Cuauhtémoc Cárdenas informó que el precio del transporte público, de los servicios y algunos impuestos locales subirán alrededor de 17 por ciento.
En México, el salario promedio por hora es de 1,5 dólares, 15,7 menos que en Estados Unidos y 30,3 dólares más bajo que en Alemania, indica un estudio del World Economic Forum.
Entre 1987 y 1997 el ingreso mínimo en el país latinoamericano registró una pérdida acumulada de 73,4 por ciento.
En ese mismo período, el precio de la llamada canasta básica aumentó 1.435 por ciento, indica una investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Diez años atrás un salario mínimo permitía adquirir 94 por ciento de la canasta básica. Hoy, sólo es posible comprar el 25,1 por ciento, apunta la UNAM.
En términos de tiempo, la investigación señala que en 1987 un trabajador necesitaba laborar ocho horas para comprar 31 de los 35 artículos de la canasta básica. Ahora debe invertir más de 32 horas.
Cerca de 36 por ciento de la población que trabaja en México tiene ingresos equivalentes a uno o dos salarios mínimos, 32,5 por ciento recibe cinco remuneraciones de ese tipo y 11,7 por ciento no completa ni uno de esas remuneraciones.
"Aun cuando México ha superado lo peor de la crisis y se encuentra en fase de recuperación, no será sino hasta 1998 cuando la población recobre el ingreso que tenía en 1994", sostiene Alberto Calva, consejero de la Confederación Patronal.
México sufrió a fines de 1994 la peor crisis financiera en 50 años.
El año que termina, uno de los que más exitosos de la historia en materia de repunte de cifras macroeconómicas, el precio de la canasta básica aumentó 28,9 por ciento, mientras el poder de compra de los trabajadores descendió 11,9 por ciento, asegura la Universidad Obrera.
"Con el nuevo aumento de precios que se viene el pobre vuelve a ser la víctima de todo el sistema y el cambio que anhelábamos queda paralizado", expresó el arzobispo Rivera.
Esta época de fiestas navideñas debería recordar a los políticos "su responsabilidad de promover el bien común y desafiar a los economistas a buscar caminos para resolver las desigualdades materiales de la sociedad", añadió el prelado.
En México hay alrededor de 50 millones de pobres, 10 de los cuales viven en la miseria. (FIN/IPS/dc/dg/if-lb/97)


