Fuerzas aliadas del gobierno de Sudán rechazaron la propuesta de mediación en la guerra civil presentada por la República Democrática de Congo (RDC), que fue aceptada por el régimen fundamentalista islámico instalado en Jartum.
La iniciativa de la RDC (ex Zaire) "ha sido aceptada por el gobierno y esperamos que el rebelde Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) haga lo mismo", declaró este lunes a IPS un integrante del Supremo Consejo por la Paz, un cuerpo designado por el Poder Ejecutivo.
Pero David de Chand, portavoz oficial de grupos ex insurgentes aliados ahora del gobierno, descartó el ofrecimiento de mediación, presentado el domingo por Paul Bundume, ministro de Agricultura y Recursos Naturales de la RDC.
Bundume, de visita en Sudán, entregó el sábado al presidente Omar Hassan al Bashir un mensaje en que el gobierno de la RDC propone sus buenos oficios para poner fin a la guerra civil que se libra desde 1983 en este país.
El ministro visitante explicó que la estabilidad en la RDC exige la solución del conflicto en Sudán y que la mediación ofrecida complementaría las gestiones para la paz de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), conformada por naciones del cuerno de Africa.
Por su parte, los ex insurgentes, agrupados en el Frente Unido de Salvación Democrática (UDSF), descalificaron como eventtual mediador al presidente de la RDC, Laurent Kabila, como eventual mediador por considerarlo un aliado del rebelde SPLA.
Kabila, que tomó el poder en mayo, "es amigo" del líder del SPLA, John Garang, "a quien apoya". Kabila "es parte del conflicto de Sudán", agregó el portavoz del UDSF.
No obstante, el funcionario citado del Consejo Supremo para la Paz, que pidió reserva de identidad, se pronunció a favor de la propuesta de la RDC que, según dijo, es una iniciativa africana.
Agregó que Kabila es un héroe africano, que ha liberado a su pueblo.
El gobierno de Sudán, al igual que el USDF, consideraba que Kabila y a su Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación de Congo-Zaire respaldaban al SPLA.
En febrero, Jartum afirmó que Uganda y la alianza encabezada por Kabila, que aún luchaba por derrocar al dictador Mobutu Sese Seko, colaboraban con la campaña militar del SPLA en el sur de Sudán.
Pero el canciller sudanés Alí Osman Mohamed Taha, que el fin de semana recibió a Bundume, aseguró que los dos países acordaron establecer fuertes lazos diplomáticos.
Según la prensa de Jartum, la RDC desea hacer suya la política aplicada en Sudán para el autoabastecimiento en materia de alimentos. Los visitantes congoleños tomaron nota de los programas de irrigación desarrollados en el norte y el centro de Sudán.
Así mismo, el gobierno de la RDC está dispuesto a acoger de regreso a los congoleños refugiados en Sudán, informó Ambros Adi, presidente del comité de Derechos Humanos del parlamento sudanés.
Los refugiados son principalmente soldados que lucharon en apoyo de Mobutu. El régimen de Kabila teme que esos ex combatientes, calculados en 8.000, se reorganicen en Sudán para realizar incursiones en la RDC.
La colaboración para la paz ofrecida por Kabila ampliaría el esfuerzo de mediación que desde hace tres años realiza en Sudán la IGAD, aunque la oposición del USDF la frustraría.
Al Bashid se comprometió a principios de junio a adherir a una declaración de principios redactada en 1994 por el IGAD, que también comprende a Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia y Uganda.
La declaración propone la discusión de todas las demandas de las dos partes enfrentadas en la guerra civil de Sudán. La promesa de Al Bashid creó expectativas, dado que previamente, Jartum se negaba a incorporar la mayoría de las exigencias de los rebeldes en el temario de un eventual diálogo de paz.
Pero el canciller Taha aclaró este fin de semana que la declaración del IGAD "no es vinculante para el gobierno de Sudán" y que, a juicio del gobierno, no alcanza las raíces profundas de la guerra civil".
La guerra comenzó en 1983 como una lucha de resistencia del sur, de cultos cristianos y africanos tradicionales, contra la legislación islámica que Jartum aplicaba en todo el país.
Taha señaló que Jartum pretende organizar las negociaciones con el SPLA sobre la base de los principios aceptados por los ex insurgentes coligados en el UDSF, que en marzo firmaron la paz con el gobierno.
Esos principios contemplan la coexistencia de la sharia (ley islámica) y del derecho consuetudinario africano que defienden los rebeldes del sur.
El canciller advirtió que el gobierno no aceptará la demanda del SPLA de renuncia a la sharia. El SPLA exige que el eventual diálogo de paz tenga de marco los principios del IGAD y la suspensión de la sharia.
"No aceptaremos conversar con Jartum a menos que la discusión tenga de base la declaración de principios del IGAD", declaró Garang en Eritrea.
El SPLA es la fuerza principal de la Alianza Democrática Nacional, una nueva coalición cuyo surgimiento extendió la guerra civil del sur al centro del país. (FIN/IPS/tra-en/nb/kb/ff/ip/97


