La comunidad internacional parece haberse resignado al repentino y violento resultado de la puja por el poder en Camboya. El izquierdista coprimer ministro Hun Sen es, con toda claridad, el que manda en el país asiático.
El derrocado y monárquico primer ministro Norodom Ranariddh presiona a los gobiernos de todo el mundo para que congelen su asistencia a Camboya y no reconozcan a su contrincante, pero nadie se muestra dispuesto a respaldar otra guerra civil en el pobre y problemático país.
Las perspectivas de una mediación se desvanecieron el sábado, cuando Hun Sen, líder del Partido del Pueblo de Camboya (PPC) dijo a una misión de ministros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que su intervención no era bienvenida.
El ingreso de Camboya a la ASEAN estaba previsto para esta semana, pero fue postergado cuando Hun Sen derrocó a comienzos de mes a Ranariddh, a quien secundaba en la jefatura del gobierno en el peculiar sistema de poder compartido que acabó en 1993 con la guerra civil.
"Hun Sen nos pidió con claridad que no interviniéramos en este asunto porque ellos creen que podrán hallar la solución por ellos mismos. Debemos respetar esta posición", dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia, Alí Alatas, uno de los enviados a Phnom Penh.
Ranariddh, líder del monárquico partido FUNCINPEC e hijo del rey Norodom Sihanouk, hoy convaleciente de cáncer en Beijing, pareció reconocer que no volverá al gobierno al advertir que el rechazo de la mediación significa que Hun Sen intentará "aislar a Camboya".
Ranariddh huyó al exilio cuando sus fuerzas y las de su coprimer ministro se trenzaron en duras batallas urbanas en Phnom Penh, la capital, los días 5 y 6.
El PCC y el FUNCINPEC compartieron el poder en una frágil coalición desde junio de 1993, cuando ninguno de los partidos obtuvo una mayoría decisiva en las elecciones patrocinadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La tensión fue en aumento en los últimos meses debido a la pretensión del FUNCINPEC de sellar un acuerdo de paz con sectores de la guerrilla maoísta Jemer Rojo, a la que se responsabiliza de más de un millón de muertes cuando estuvo en el poder entre 1975 y 1979.
Hun Sen lanzó su ataque militar contra las fuerzas de Ranariddh con el argumento de que el príncipe intentaría derrocarlo con ayuda del Jemer Rojo. Los gobiernos occidentales reprobaron, incluso, la virtual alianza entre el hijo del rey Sihanouk y el grupo guerrillero.
Las fuerzas monárquicas que continúan en Camboya aceptaron el derrocamiento de su líder y designaron al ministro de Relaciones Exteriores, Ung Huot, como primer ministro, lo que será confirmado por la Asamblea Nacional (congreso) este mes.
A pesar de que Estados Unidos, Alemania y Japón, entre otros, suspendieron su asistencia a Camboya por un mes luego de la operación política de Hun Sen, se espera que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Desarrollo Asiático (AsDB) restauren su ayuda.
Luego del coro de condenas, ya surgen declaraciones que reconocen legitimidad a Hun Sen, si el gobernante mantiene la convocatoria de elecciones para mayo de 1998 y permite la participación del FUNCINPEC en los comicios.
Si la Asamblea Nacional acepta a Ung Huot como reemplazo de Ranariddh, Phnom Penh argumentará que la coalición original sigue en el gobierno, aun con otro coprimer ministro.
"Si naciones como Australia y Estados Unidos respaldan a Hun Sen pero continúan presionando, las elecciones se celebrarán el año que viene y de acuerdo con las previsiones", sostuvo el embajador de Australia en Camboya en un informe confidencial a Canberra que trascendió a la prensa.
La carta del diplomático recomienda al gobierno de Australia reconocer la nueva coalición de gobierno sin Ranariddh para alentar la paz, pues cualquier respaldo al derrocado primer ministro haría temblar la estabilidad política en Camboya.
A pesar de que Washington empleó al comienzo un lenguaje duro para amedrentar a Hun Sen, adoptó en los últimos días una estrategia resumible con la frase "lo que será, será".
Medios de comunicación japoneses confirman que Tokio se está preparando para reconocer el gobierno de Hun Sen y que el momento para ello surgirá de las conversaciones permanentes que mantiene con Estados Unidos y Francia.
La postura conciliatoria adoptada por el rey Sihanouk, jefe de Estado nominal de Camboya, jugó a favor de Hun Sen. El monarca manifestó desde Beijing su pesar por la violencia, pero dejó a su hijo en la intemperie al anunciar que no se afiliará a ninguno de los bandos en pugna.
Los planes de mediación anunciados por la ASEAN contaron con la adhesión de Sihanouk e incluyeron el cese de la resistencia de las fuerzas simpatizantes del FUNCINPEC, el mantenimiento de la coalición en el gobierno aun sin Ranariddh y la delegación del control del ejército al rey.
Analistas políticos en Camboya aseguran que los países occidentales no están dispuestos a respaldar a una de las partes en otra eventual guerra civil, como hicieron en los años 80.
Entonces, Estados Unidos y China apoyaron a la alianza entre el FUNCINPEC y el Jemer Rojo contra Hun Sen, que derrocó al régimen del grupo guerrillero y gobernaba desde 1979 con la asistencia de Vietnam.
Incluso los países de la ASEAN, que participaron de lleno en el acuerdo de paz de 1993, están divididos en torno a la actual situación.
La semana pasada, el gobierno de Tailandia sostuvo que el bloque pretende reconocer al gobierno de Camboya sin Ranariddh. Pero el de Malasia reclamó el regreso del príncipe a la jefatura del Estado.
Malasia es uno de los principales inversores en Camboya y se prevé un retiro de capitales malayos debido al derrocamiento de Ranariddh.
La asistencia exterior constituye la mitad del presupuesto estatal de Camboya, lo cual la convierte en la mayor herramienta de presión. Pero para eso se requiere una política común de los países donantes.
Pero los gobiernos de Occidente y del sudeste de Asia consideran cada vez con más convencimiento que demasiada interferencia extranjera en el curso de los acontecimientos podría arrinconar a Hun Sen y aumentar su intransigencia. (FIN/IPS/tra- en/ss/js/mj/ip/97


