Indonesia desafió la presión de Washington por los derechos humanos al cancelar la compra de nueve aviones de guerra estadounidenses y su participación en un programa internacional de entrenamiento militar.
Los analistas creen que el régimen de Alí Suharto, acosado por conflictos étnicos y el descontento popular por la corrupción y la falta de democracia, intenta reducir la presión externa para encarar los retos internos.
Las elecciones parlamentarias celebradas en Indonesia el 29 de mayo fueron "un fiasco" y crearon malestar en sectores de opinión, comentó Dan Lev, de la Universidad de Washington en Seattle.
La compra de los aviones F-16, a un costo de 200 millones de dólares, y la participación en la etapa avanzada del IMET, el programa de entrenamiento militar conducido por Estados Unidos, eran también motivo de polémica, y las autoridades indonesias "prefirieron evitarlas, por ahora", dijo Lev.
Suharto comunicó su decisión al presidente estadounidense Bill Clinton poco después de que Indonesia y los otros miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) desconocieran la solicitud de Washington de postergar el ingreso de Birmania en ese bloque.
Estados Unidos promueve el aislamiento internacional de la junta militar birmana, para obligarla a respetar los derechos humanos y dialogar con la oposición democrática encabezada por la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.
Así mismo, el Departamento de Estado comentó ante el categórico triunfo del gobernante Partido Golkar en las elecciones de Indonesia que ese país "no está en condiciones de cambiar su gobierno por medios democráticos".
Al respecto, el Departamento de Estado destacó la intimidación, la discriminación y otras irregularidades comprobadas por los observadores independientes en los comicios de Indonesia.
Las relaciones entre Estados Unidos e Indonesia fueron perturbadas en julio del último año, por la represión lanzada contra la oposición y las organizaciones no gubernamentales (ONG) que la respaldan.
Tras la represión, saldada con el arresto de decenas de activistas, el entonces Secretario de Estado Warren Christopher solicitó por primera vez "una transición ordenada del poder" en Indonesia, donde Suharto gobierna desde 1966.
La tensión entre los dos gobiernos aumentó cuando dos notorios críticos de la ocupación indonesia de Timor Oriental obtuvieron ex aequo el Premio Nobel de la Paz, y al trascender que un empresario de Indonesia había realizado aportes ilegales a la campaña de Clinton por su reelección.
La administración de Clinton aplazó entonces la venta de los aviones F-16 a Jakarta hasta tener la opinión del Congreso.
El Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, dirigido por republicanos, aprobó por unanimidad el 1 de mayo una propuesta para condicionar ciertas formas de ayuda militar y la transferencia de armas a Indonesia.
Esas condiciones son la liberalización del sistema político de Indonesia, el reconocimiento de derechos de los sindicatos y las ONG, y el diálogo con el movimiento independentista de Timor Oriental y con Portugal, ex metrópoli colonial de ese territorio.
Mientras el régimen de Suharto no procediera se esa forma, quedaría bloqueada la venta a Indonesia de armas ligeras, equipos antidisturbios y carros de transporte blindados, para evitar su empleo contra los independentistas de Timor Oriental, según la propuesta del comité del Congreso.
También se postergaría la ayuda de Estados Unidos para la participación de militares indonesios en el IMET.
El canciller de Indonesia, Ali Alatas, explicó el viernes que la iniciativa del comité de la Cámara de Representantes fue la razón principal por la que Indonesia renunció a comprar los F-16 y a intervenir en el IMET.
En su carta a Clinton, Suharto también señaló "la crítica totalmente injustificada del Congreso de Estados Unidos a Indonesia". El Departamento de Estado declaró el viernes que "lamentaba" la decisión de Jakarta.
La venta de los aviones "estaba paralizada hacía tiempo". Indonesia "no los quería comprar y sólo lo habría hecho como un favor a la administración" de Clinton, advirtió Mike Jendrzejczyk, director de la organización Human Rights Watch/Asia.
Los F-16 estaban destinados inicialmente a Pakistán, pero Estados Unidos suspendió la transferencia de armas a ese país en respuesta al programa nuclear de Islamabad.
Pero la anulación de la participación de Indonesia del programa IMET, para la cual el gobierno de Clinton había asignado 600.000 dólares, sorprendió a los activistas de derechos humanos.
El Congreso discute la presencia de Jakarta en el IMET desde 1991, cuando las tropas indonesias mataron a 100 manifestantes en Dili, la capital de Timor Oriental.
Dada esa controversia, la administración resolvió negar a Indonesia los fondos previstos para intervenir en el programa, aunque aceptó que participara a su propio costo.
Indonesia renunció al programa avanzado de IMET, pero se propone mantener la presencia de sus militares en cursos regulares, explicó Caleb Rossiter, director del Proyecto de Desmilitarización para la Democracia, de Washington.
La decisión de Jakarta tiene el fin de "evitar el debate en el Congreso sobre sys medidas antidemocráticas, la ocupación de Timor Oriental y la violación de los derechos sindicales", dijo Rossiter.
Abigail Alrash, directora de Asia para el Robert F. Kennedy Memorial Centre, un grupo de derechos humanos de Washington, sugirió a Estados Unidos y otros donantes occidentales utilizar sus programas de ayuda a Indonesia para obligar al régimen de Suharto a cambiar su rumbo.
La primera oportunidad para hacerlo tendrá lugar en julio, en la conferencia de los países donantes de Indonesia en Tokio.
El régimen "aumenta su control" de la sociedad debido a la creciente violencia y el descontento popular, señaló Alrash.
"Indonesia se está encerrando", dijo Lev, y esa sería señal de que se acerca el fin del régimen. (FIN/IPS/tra-en/jl/yjc/aq- ff/ip/97


