INDIA-NEPAL: Nueva Delhi muestra una nueva cara, más amistosa

Los países vecinos de India advirtieron, durante la visita del primer ministro Inder Kumar Gujral a Nepal, cómo el nuevo gobierno en Nueva Delhi está dispuesto a cooperar con ellos sin esperar nada a cambio.

Gujral es un ardiente defensor de una política de cooperación regional sin precedentes en los 50 años de historia del país, a tal punto que se la denomina "doctrina Gujral", y que quedó de manifiesto en su visita a Katmandú entre los días 5 y 7.

La doctrina Gujral consiste en el compromiso de India a la no reciprocidad en los favores que concede a sus vecinos, un cambio radical si se considera que antes se comportaba como el matón del barrio.

India es el segundo país más poblado del planeta y, a pesar de sus carencias, posee una industria dinámica y una infraestructura bien desarrollada en comparación con el resto de Asia meridional. Eso le permitió dominar a sus vecinos durante décadas.

Pero eso, al parecer, está cambiando. Gujral, un apasionado del multilateralismo como fuerza motriz de su política exterior, está construyendo puentes con Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka, Bután y Maldivas.

La semana pasada, el gobernante concedió al mediterráneo Nepal un corredor terrestre a través de India hacia Bangladesh, lo cual le dará al reino del Himalaya acceso a puertes marítimos de alternativa en la bahía de Bengala. Antes, solo podía acceder al puerto indio de Calcuta.

"El corredor terrestre fue la primera prueba de la doctrina Gujral. Es una medida de su buena voluntad hacia sus vecinos más débiles", dijo a IPS el canciller de Nepal, Prakash Chandra Lohani.

Funcionarios de la Cancillería de Nepal dijeron que, sin contar el rechazo de Gujral a un pedido para que medie en el conflicto de refugiados con Bután, el primer ministro indio demostró durante toda su visita su intención de fortalecer los lazos bilaterales y regionales.

Nueva Delhi concedió a Katmandú un corredor de 61 kilómetros desde la localidad nepalesa de Phulbari a través del noreste del territorio indio. Se trata de una experiencia piloto que será revisada dentro de seis meses.

"Esta es la primera vez que tres países de la región (India, Bangladesh y Nepal) colaboran en proyectos de transporte, que es un objetivo importante de la cooperación regional", dijo Lohani.

Pero el corredor de Pulhari, a pesar de su enorme importancia, es una pequeña parte de lo acordado por Nepal e India durante la visita de Gujral.

También se pactaron una serie de acuerdos sobre participación privado en el comercio de energía, la ampliación de los vínculos aéreos y el intercambio de protocolos sobre el tratado de la controvertida represa de Mahakali, que ambos países firmaron en febrero de 1996.

El tratado prevé la construcción de una gigantesca represa, el proyecto Pancheshwar, sobre el río Mahakali, que generará 6.480 megawatios e irrigará una gran área a los dos lados de la frontera. El intercambio de protocolos acelerará la obra.

El acuerdo fue modificado por el parlamento de Nepal cuando lo ratificó en septiembre, de modo de incluir la participación igualitaria en los beneficios del proyecto para los dos países y un aumento en el precio de la electricidad que comprará India.

Los comunistas, entonces en la oposición, también exigieron que se condicionara la concreción de la obra al retiro de Nueva Delhi de Kalapani, una zona del Himalaya cercana a la frontera triple entre India, Nepal y Tibet.

India ubicó allí una base para sus fuerzas paramilitares poco después de la guerra con China (1962). Nepal reclama su soberanía sobre el territorio.

Gujral aseguró en Katmandú que el parlamento indio consideraría las condiciones impuestas cuando se elabore el informe final sobre el proyecto Pancheshwar dentro de seis meses.

"Sus reacciones ante lo decidido por el parlamento fueron muy positivas y confiamos en que todos los problemas se resuelvan", dijo el primer ministro de Nepal, Lokendra Bahadur Chand.

De todos modos, las suspicacias en torno a las "intenciones reales" de India se mantienen, en especial respecto del tratado sobre Mahakali y el problema de los refugiados butaneses. Los observadores no están tan convencidos de que Nueva Delhi conserve esta magnanimidad en el largo plazo.

"Gujral hizo ningún compromiso. Apenas dijo que el parlamento estudiaría las condiciones. Esto no quiere decir nada", dijo el comentarista político M. R. Josse. (FIN/IPS/tra-en/sp/an/mj/ip/97

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