La debilidad de la moneda nacional de Sudáfrica, el rand, permitió al país captar más inversiones extranjeras directas y podría provocar un auge de las exportaciones, según un grupo académico de Estados Unidos.
La inversión extranjera en Sudáfrica aceleró su ritmo en los últimos ocho meses, período en que el rand cayó 25 por ciento respecto del dólar estadounidense, informó el Centro de Investigaciones para la Responsabilidad de los Inversores (IRRC).
El estudio del IRRC, una organización sin fines de lucro con sede en Washington, fue dirigido a compañías, gobiernos, inversionistas y bufetes de abogados.
El informe del grupo fue difundido mientras el secretario de Estado de Estados Unidos, Warren Christopher, recorre Africa en señal del interés que el continente despierta en Washington.
Aunque la visita de Christopher no es una misión comercial, el interés del gobierno de Bill Clinton aumenta a medida que crecen las oportunidades comerciales en la región.
Las empresas de Estados Unidos pretenden ganar miles de millones de dólares en contratos para la construcción de obras de infraestructura en los sectores del transporte, energía y telecomunicaciones.
Un promedio de seis empresas por mes abrieron oficinas, compraron subsidiarias o sellaron contratos con afiliadas en Sudáfrica desde febrero, cuando el rand cayó por primera vez frente a las principales divisas mundiales.
En los seis meses precedentes a la devaluación de la moneda sudafricana, ese promedio era de 4,5 empresas al mes, según el IRRC.
"La caída del rand permitió a las firmas extranjeras la adquisición de instalaciones y bienes de capital en el país a precios más atractivos", explicó Meg Voorhes, directora del programa del IRRC relativo a Sudáfrica.
Entre las compañías multinacionales que incrementaron su participación en el mercado sudafricano figura General Electric, que compró las instalaciones de AEG, una subsidiaria de Daimler Benz.
Merck, la gigante de la industria química, compró la firma productora y mayorista Logos Pharmaceuticals, mientras la empresa Mitsubishi compró su propia distribuidora de aparatos de televisión en Sudáfrica.
La mayor inversión individual efectuada en Sudáfrica desde el fin del "apartheid" se produjo en junio, cuando la compañía petrolera estatal malaya Petronas adquirió 30 por ciento de la refinadora y distribuidora Engen por 436 millones de dólares.
De todos modos, las multinacionales perdieron competitividad para vender sus productos importados dentro del mercado sudafricano. Pero eso representa un incentivo para que las empresas comiencen a producir en el país y generen empleo, dijo Voorhes.
"La debilidad del rand convierte a la exportación desde Sudáfrica en una posibilidad más viable, lo cual alienta a algunas multinacionales a aumentar sus capacidades" de producción dentro del país, agregó.
Entre esas compañías se cuentan la automotriz alemana BMW, que en agosto anunció que invertirá 220 millones de dólares en su planta de Pretoria para aumentar 250 por ciento la producción en 1999, con la finalidad de incrementar las exportaciones desde Sudáfrica.
Otros países africanos serán el destino de muchas de esas exportaciones. Africa es la única región del mundo con la que Sudáfrica mantiene superávit comercial.
Los socios de Sudáfrica en la Comunidad de Desarrollo de Africa Meridional (SADC) también procuran el despegue de sus economías a través de la inversión extranjera.
Algunas perciben en una Sudáfrica fuerte el riesgo de una formidable competencia, pero otras consideran que su integración a la SADC representa una ventaja para captar sus propias inversiones.
"Nuestra asociación a la SADC hará que los inversores vean más allá de Sudáfrica", dijo este martes el presidente de Tanzania, Benjamin William, en una reunión con posibles inversores en Washington.
Europa recibió un tercio de las exportaciones sudafricanas el año pasado, pero aún no se concretó la firma de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea debido a la resistencia de España, Francia e Italia a incluir en el abatimiento de aranceles a productos agrícolas como el vino.
La caída del rand podría contribuir en un aumento de las ventas al exterior en los próximos meses, e incluso en los próximos años, pero su efecto inmediato fue el descenso de los beneficios de las exportaciones, de acuerdo con la prensa financiera local.
La debilitada divisa será el contrapeso que esgrimirán los exportadores el año próximo, cuando entre en vigencia un sistema oficial de incentivos generales a las ventas al exterior al cual otros países atribuyen intenciones proteccionistas.
La devaluación por sí sola no explica el aumento de las inversiones en Sudáfrica, pero fue decisiva, según manifestaron las compañías entrevistadas por investigadores del IRRC.
Las empresas del sudeste de Asia encabezaron el auge de las inversiones que siguió a la caída del apartheid (sistema de segregación racial institucionalizada), en 1994.
Muchas firmas, especialmente las de Malasia, fueron alentadas por los gobiernos de esa región para que explotaran oportunidades de negocios en países en desarrollo aliados.
Pero existen más elementos en juego que la solidaridad política. Los mercados de Africa, y en particular el de Sudáfrica, fueron los más lucrativos después de los del sudeste de Asia, según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). (FIN/IPS/tra-en/aa/yjc/mj/if/96


