RUSIA: Científicos hacen huelga para conseguir fondos

La ciencia rusa afronta la extinción, aseguró Vladimir Khlebodarov, titular del sindicato de la Academia de Ciencias, que en la actualidad realiza protestas y convocó a una huelga general el 5 de noviembre.

La Academia de Ciencias abarca 336 institutos y 122.000 empleados, pero no ha podido pagar los sueldos a su personal desde hace varios meses. Cuando cobran sus salarios, los científicos comprueban que son inferiores a los de muchos obreros industriales.

El sueldo promedio en el Instituto de Geofísica, por ejemplo, es de 125 dólares mensuales. El director del instituto, Vladimir Strakhov, hizo huelga de hambre durante una semana. La ciencia afronta "una situacion amenazante", dijo.

"Nuestros salarios no han sido pagados desde hace cuatro meses, y los sueldos a investigadores, en todo caso, son inferiores al nivel de subsistencia. Este año la Academia recibió solo el 50,8 por ciento de los fondos atribuídos en el presupuesto federal, y no hay dinero para investigación, si siquiera aquella secreta", dijo.

"En los próximos dos años, nuestra ciencia habrá dejado de existir", previno.

Otro serio problema es el envejecimiento de los científicos del país, señaló Vadim Kozlov, titular de la Asociación de Centros Científicos Estatales y director del Instituto Electrotécnico Ruso.

"La edad promedio del personal en la mayoría de las organizaciones científicas es de 53 años", dijo. "Con salarios significativamente más bajos que aquellos de las estructuras industriales y comerciales, es muy difícil atraer a jóvenes investigadores con talento".

Un decreto presidencial en junio de 1993 confirió el estatuto de Centro Científico Estatal (SSC) a empresas científicas, organizaciones e instituciones que cuentan con instalaciones experimentales y personal calificado, cuyos trabajos han recibido reconocimiento internacional.

Alrededor de 61 institutos fueron seleccionados y, por algún tiempo, gozaron de mayor apoyo estatal que las demas entidades. Sin embargo, ese respaldo está desapareciendo.

En un intento de aumentar la cantidad de científicos jóvenes, fue establecido un fondo para mantenerlos bajo los auspicios de la Asociacion de Centros Cientificos Estatales, si bien nadie sabe de donde provendrá el dinero.

El sindicato de la Academia de Ciencias ha enviado numerosas demandas al gobierno, no solo por el pago de salarios, sino tambien para aumentarlos e indexarlos segun el costo de la vida. Tambien ha exigido un aumento en el presupuesto para la Academia y una financiación separada para las tareas investigativas.

En respuesta, el gobierno instruyó al Ministerio de Finanzas para que encuentre la manera de pagar todas las deudas oficiales a las instituciones científicas.

Esto fue consecuencia de una reunión entre académicos y el viceprimer ministro Vladimir Fortov, el primer ministro Viktor Chernomyrdin, el titular de la Academia de Ciencias, Yuri Osipov, y el viceministro de Finanzas, Vladimir Petrov. Osipor dijo que los fondos a la ciencia se redujeron 30 veces respecto a 10 años atrás.

La semana pasada el gobierno endosó un programa federal de prioridades para el desarrollo científico y tecnológico hasta el año 2000.

El programa demandó 1.800 millones de dólares del presupuesto federal para agregar a otro seis por ciento de "fuentes extrapresupuestarias", como las iniciativas privadas.

Esto debería ser dirigido a seis campos: investigación fundamental, informacion, tecnologías y electrónica, prácticas productivas, transporte, industria eléctrica y de combustibles, ecología y empleo racional de recursos naturales.

Muy pocos esperan algún resultado práctico del programa. Miles de científicos rusos han emigrado o han optado por trabajos más lucrativos en el comercio. Los investigadores no tienen dinero para publicaciones científicas, equipos o nuevas tecnologías.

"Cada día, la ciencia rusa parece declinar un poco más", lamentó Strakhov. "Nuestras computadoras son cientos de veces más lentos de aquellas usadas en Occidente".

El año pasado predijo el colapso total de la ciencia rusa en una década, a menos que se adopten medidas urgentes. Ahora redujo el lapso a tres o cuatro años.

En los últimos años, algunas instituciones han obtenido ayuda internacional y donaciones foráneas, pero esa no es una solución sino un mero parche para frenar la hemorragia. "De tanto en tanto, el gobierno anuncia un programa para salvar la ciencia pero los fondos jamás se materializan", expresó Strakhov.

Algunos expertos pertenecientes a los niveles más altos de la Academia de Ciencias han objetado la moción de salir a la calle para protestar. Sin embargo, Strakhov y muchos de sus colegas no quieren seguir mendigando dinero "¡Ya tuvimos bastante, ahora debemos golpear sobre la mesa!", dijo. (FIN/IPS/tra- en/ai/rj/ego/sc-if).

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