Los agricultores olivareros y el gobierno de España rechazaron hoy medidas dispuestas por la Unión Europea (UE) para nodificar el sistema de subsidios al sector.
Mientras, miles de aceituneros, en su mayoría españoles, se manifestaron ruidosamente ante oficinas de la UE en Bruselas contra la reforma del régimen de subsidios al aceite de oliva, que es impulsada por el austriaco Franz Fischler, comisario europeo de agricultura.
Fischler propone suprimir los subsidios al consumo y a la elaboración de aceite de oliva y reemplazarlos por una subvención anual por cada olivo en producción.
El dirigente agrario español Pedro Barata explicó que la fórmula de Fischler beneficia a los propietarios de la tierra y no necesariamente a los productores, pues éstos son arrendatarios en su gran mayoría.
Según Barata, al percibir un subsidio por los olivos, los propietarios preferirán no arrendar las tierras. El resultado será, según su pronóstico, que sólo en España, más de 100.000 agricultores perderán su trabajo y caerá la producción olivarera.
La ministra de Agricultura, Loyola de Palacio, señaló este miércoles que la protesta olivarera de Bruselas representa un apoyo para su gestión, ya que su gobierno rechaza en la UE el plan de Fischler.
El comisario argumenta que con su sistema, los subsidios serán recibidos por los productores y no por intermediarios. Pero Barata replicó que la medida propuesta beneficiará a las grandes transnacionales que producen y comercializan otros aceites o grasas vegetales.
Respondiendo al llamado de las asociaciones agrarias, empresariales, sindicales y de los partidos políticos, mas de 10.000 olivareros participaron en las movilizaciones comenzadas la semana pasada en la sureña provincia de Jaén.
Varios centenares de asistentes al primer acto contra la proyectada reforma, realizado en la ciudad de Jaén, se trasladaron a Bruselas, para unirse a agricultores de Portugal, Italia y Grecia en la manifestación de este miércoles.
El Gobierno del centroderechista José María Aznar también recibió el respaldo de la mayor fuerza opositora, el Partido Socialista Obrero Español, que fue más allá, pues pide que el ejecutivo use su derecho de veto en la UE para paralizar la reforma. (FIN/IPS/af/ff/dv/96


