Un nuevo orden de comercio internacional, con las reglas del juego en la materia para el próximo siglo en el planeta, se definirá antes del 2010, y América Latina debe encarar con urgencia ese proceso, advirtió hoy el Sistema Económico Latinoamericano (SELA).
El argentino Carlos Moneta, secretario permanente del SELA, dijo que la máxima autoridad de ese organismo de 27 estados, el ministerial Consejo Latinoamericano, dedicará al tema su vigésimo segunda reunión anual, del 22 al 25 de este mes en Montevideo.
Acontecimientos en los planos regional, hemisférico y multilateral "señalan que se gesta un nuevo orden comercial internacional, con las reglas de juego que alcanzarán plena vigencia en las primeras décadas del próximo siglo", dijo Moneta en rueda de prensa.
En la región "se observan importantes avances cualitativos y cuantitativos de comercio intrarregional", comenzando por "la acelerada armonización de reglas de política comercial, como salvaguardias, subsidios y normas técnicas y de origen", agregó.
Surgió además un cronograma para la liberalización de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio dentro de América Latina, que alcanzará su plenitud entre los años 2005 y 2010 "y se multiplican arreglos institucionales flexibles en los acuerdos de integración".
"Esas fechas calzan con avances en otras regiones del planeta, como los acuerdos similares tejidos en la gran región del Asia- Pacífico", dibujando una especie de mapa de la liberalización comercial hacia el 2010, observó Moneta.
América Latina "no es la única región que experimenta estas mutaciones", y aunque crece, su participación en el comercio mundial se mantiene entre cinco y seis por ciento, "porque las otras regiones también se liberan y avanzan, a veces a saltos".
En lo cuantitativo, las exportaciones intrarregionales totales se multiplicaron 2,5 veces en esta década, "pasando de 16.100 millones de dólares en 1990 a cerca de 40.000 millones en 1995", destacó el secretario del SELA.
Ya existen en la región cuatro uniones aduaneras en proceso de consolidación: la Comunidad Andina, el Mercado Común del Sur (Mercosur), el Mercado Común Centroamericano y la Comunidad del Caribe anglohablante (Caricom).
Entre los miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), de 10 países sudamericanos y México, "existen 75 acuerdos de comercio, las transacciones de manufacturas se duplicaron desde 1991 y el comercio entre esos estados en 1995 fue 22 por ciento más alto que en 1994", agregó Moneta.
En el plano hemisférico "existe el proyecto del ALCA (Area de Libre Comercio de América), impensable hace 20 o 30 años, con 11 grupos sectoriales de trabajo y el propósito compartido por 34 gobernantes de conformarlo a más tardar el año 2005", indicó.
Según Moneta, el desafío del ALCA "consiste en aumentar la interdependencia hemisférica sin levantar barreras a otras naciones y atendiendo las asimetrías entre los países miembros".
En el plano multilateral, la Organización Mundial de Comerico (OMC) cumple dos años, desde que en enero 1995 reemplazó al Acuerdo General de Aranceles y Comercio, "y se impone una evaluación de sus aspectos económicos, jurídicos y políticos".
Los económicos, derivados de la apertura de mercados, "apenas comienzan a tener impacto en las corrientes de comercio e inversión", y los jurídicos "tienen implicaciones en legislaciones nacionales y en compromisos bilaterales y regionales", destacó el experto.
Ensanchado el comercio como consecuencia de la creación de la OMC, "se amplían las negociaciones a áreas paracomerciales, que tradicionalmente han sido de tratamiento exclusivamente nacional", como las normas ambientales, laborales, de inversiones, competencia y propiedad intelectual.
En el haber de los dos años de la OMC, Moneta apuntó la creación de nuevas disciplinas, que hacen más transparente el comercio al abarcar más temas, y el mecanismo de solución de controversias "ampliamente utilizado, especialmente por los países en desarrollo".
El SELA centrará su cita de Montevideo en el análisis de ese emergente nuevo orden de comercio, y lo apoyará con una reunión de responsables de política comercial de América Latina y el Caribe, el día 21, cuyas conclusiones serán "un insumo" para la deliberación del XXII Consejo.
La fase ministerial del Consejo comenzará el 26 con un panel sobre el tema que dirigirá el presidente uruguayo Julio María Sanguinetti junto con Rubens Ricupero, secretario de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y Jesús Seade, número dos de la OMC.
Moneta dijo que la región definirá en Montevideo su posición de cara a la reunión ministerial de la OMC, que se efectuará del 9 al 13 de diciembre en Singapur, e impulsará "la reflexión sobre costos y beneficios, logros y obstáculos y el plan de trabajo de mediano plazo" de la Organización.
Para América Latina y el Caribe "tiene particular interés el vínculo entre la UNCTAD, la OMC y el binomio financiero Fondo Monetario Internacional-Banco Mundial "para lo que se haga en finanzas y comercio tenga una visión de desarrollo".
También "el cumplimiento, por los países industrializados de sus compromisos para desmantelar barreras a las exportaciones agrícolas y textiles de los países en desarrollo", y los conceptos y métodos que se aplicarán para discutir nuevos temas como normas de ambiente, laborales y comercio de servicios.
"Persiste incertidumbre sobre la agenda de Singapur y el papel de las conferencias bianuales de la OMC, las que no deben convertirse en foros que reabran todos los temas del comercio", observó Moneta.
La venezolana Gisela Rangel, directora de relaciones económicas del SELA, recordó que "no existe agenda definida para Singapur" y en temas como el comercio de servicios "se llega sin nada en la mano".
Se ha avanzado en estudios técnicos, dijo Rangel, pero las negociaciones en servicios de telecomunicaciones, finanzas y transporte marítimo, que representan "tres cuartas partes del comercio de servicios, están prácticamente abandonadas".
La principal razón de ese fracaso "es que en esas tres áreas Estados Unidos consideró que las ofertas de apertura hechas por los restantes países no eran suficientes", señaló Rangel. (FIN/IPS/hm/ff/if/96


