La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió hoy que la ayuda para el desarrollo a Afganistán corre graves riesgos debido a la opresión que el nuevo régimen fundamentalista de Talibán ejerce sobre las mujeres.
La guerrilla Talibán, que nuclea a antiguos estudiantes de teología exiliados en Pakistán durante la dominación soviética de Afganistán, capturó Kabul el 27 de septiembre, y provocó la huida del presidente Burhanuddin Rabbani y sus fuerzas al norte del territorio.
Actualmente gobierna dos tercios del territorio con mano de hierro. El nuevo régimen impuso rígidamente la ley islámica y prohibió en tal sentido la educación de las niñas y el trabajo femenino, además de obligar a las mujeres a cubrirse de pies a cabeza y a los hombres a usar barba.
"La ONU ha dejado muy claro que su política consiste en tratar a ambos sexos de igual forma", destacó este miércoles la portavoz Sylvana Foa.
Foa dijo a los periodistas que las restricciones impuestas por el gobierno de Talibán a las mujeres podrían tener "serias repercusiones" sobre los programas de reconstrucción y alivio de la pobreza auspiciados por la ONU.
"Indudablemente, la ONU no puede patrocinar programas de alimentación en las escuelas que beneficien únicamente a los niños; tienen que beneficiar a las niñas también", explicó, y "tampoco puede proporcionar miembros artificiales sólo a las víctimas masculinas de las minas de tierra".
Ocho agencias de la ONU que operan en Afganistán -entre ellas UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados- expresaron su profunda preocupación sobre la nueva política de géneros.
Foa negó cualquier amenaza del foro mundial con negar ayuda humanitaria a Kabul. "Pero muchos donantes ya pusieron en duda la viabilidad de programas de asistencia que beneficien sólo a los hombres", señaló.
La portavoz destacó también que muchos proyectos de la ONU en Afganistán son conducidos por mujeres, y que varios de los programas exhortan a las mujeres afganas a visitar clínicas prenatales o a asistir a cursos educativos. "Obviamente, tales programas están ahora en graves problemas", resaltó.
Mientras, el secretario general Boutros Boutros-Ghali recordó a los 185 estados miembros que deben respetar los compromisos internacionales.
El secretario general observó que las restricciones aplicadas por el régimen de Kabul contradicen directamente el espíritu y la declaración de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en septiembre de 1995 en Beijing y suscrita por Afganistán.
Boutros-Ghali también reiteró la política de igualdad de géneros de la ONU, derivada de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, que son moral y legalmente obligatorios para todos los estados miembros.
Aunque la ONU procura cooperar estrechamente con los gobiernos en los programas de ayuda, el foro mundial está obligado a cumplir con los principios de su Carta, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y resoluciones relacionadas de la Asamblea General, destacó el secretario general. (FIN/IPS/tra-en/td/jl/ml/ip/96


