El turbulento sistema político de Turquía volvió hoy a la incertidumbre total con la renuncia del primer ministro Mesut Yilmaz, tras la declaración de nulidad de un voto de confianza parlamentario por una corte constitucional.
"Una nueva situación legal surgió luego de la publicación del veredicto, y estamos obligados a acatarlo", dijo Yilmaz a un grupo de periodistas en Ankara, la capital.
La sentencia era esperada desde mayo, cuando el opositor Partido del Bienestar, de corte islamista, solicitó al tribunal la anulación de un voto de confianza emitido en marzo por 257 votos, en contra de las reglas y procedimientos parlamentarios, que establecen la necesidad de una mayoría absoluta de 276 votos.
Los miembros de la frágil coalición de gobierno, integrada por el Partido de la Vía Justa (PVJ) y el Partido de la Madre Patria (PMP), creyeron que el resultado (257 votos a favor, 207 en contra y 80 abstenciones) representaba un decisivo voto de confianza.
Sin embargo, Yilmaz debió renunciar este jueves, un día antes de una sesión especial del parlamento en la que la mayoría de los diputados, incluso de su propia coalición, votarán por la renuncia del actual gobierno, según se prevé.
"El presidente Suleyman Demirel aceptó mi renuncia y solicitó a los ministros que permanezcan en sus cargos hasta que se designe un nuevo gabinete", declaró Yilmaz tras presentar su dimisión, y agregó que Demirel "comenzará a negociar con líderes de todos los partidos políticos".
Yilmaz también dio a entender que el colapso de la coalición no se debió simplemente a razones de legalidad, sino también a la lucha de poder con la líder del PVJ, la ex primera ministra Tansu Ciller.
"Todo el mundo sabe por qué se disolvió la coalición, aunque estábamos actuando como un partido único y no como una alianza", añadió el ex mandatario.
Analistas políticos opinan que estos acontecimientos beneficiarán al islamista Partido del Bienestar, que pese a haber ganado las elecciones por un margen de uno por ciento fue excluido de la coalición de gobierno.
El ejército y la comunidad empresarial expresaron su temor de que un gobierno fundamentalista islámico perjudique la imagen de Turquía en Europa, pero desde el comienzo de la disputa los empresarios comenzaron a cambiar de posición.
La lucha entre el PVJ y el PMP se remonta a la campaña electoral culminada el pasado diciembre. Ciller y Yilmaz, ambos deseos de liderar la fragmentada derecha de Turquía, basaron sus campañas en la eliminación de sus adversarios del escenario político.
Aunque posteriormente se vieron forzados a formar un gobierno de coalición, la rivalidad se transformó en guerra en abril, cuando legisladores de Yilmaz se unieron al Partido del Bienestar para acusar a Ciller de participación en varios casos de corrupción. (FIN/IPS/tra-en/nm/fn/ml/ip/96)


