Una consecuencia de la nueva división mundial del trabajo, el crecimiento explosivo de las labores a domicilio, enturbió las relaciones históricamente armoniosas de gobiernos, empleadores y obreros en la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).
Los representantes patronales en la Conferencia Mundial del Trabajo amenazaron este jueves con abandonar las discusiones si los sindicatos insisten en la aprobación de un convenio mundial de protección a los trabajadores a domicilio.
Los dirigentes obreros relacionaron la reacción empresarial con el debate que se desarrolla en el plano mundial sobre la flexibilización laboral y el desmantelamiento de la legislación de defensa de los trabajadores.
La oposición al convenio forma parte de la campaña global de empleadores y gobiernos para conseguir la desregulación del mercado laboral y empujar a los trabajadores hacia la pobreza, sostuvo Ron Oswald, de la Unión Internacional de la Alimentación.
La Conferencia de la OIT inició esta semana la discusión de un proyecto de convenio internacional sobre las condiciones generales de los trabajadores a domicilio y un proyecto de recomendación a los gobiernos que detalla las medidas de amparo social.
El sector de los obreros domiciliarios surgió en los últimos años como uno de los más factores dinámicos del mercado mundial. Aunque las dimensiones del fenómeno aún parecen difusas, distintas fuentes le atribuyen incidencia capital en la producción.
Ela Bhatt, secretaria general de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Independientes (SEWA) de India, mencionó que en su país 50 por ciento del empleo se registra en el sector informal.
El Consejo Europeo evaluó en 1989 en más de dos millones el número de trabajadores a domicilio de los países de la región. Para esa época, en Japón se encontraban registrados oficialmente un millón de obreros de la categoría.
Un informe del Banco Mundial de 1995 estimó que 80 por ciento de los trabajadores en los países de ingreso bajo y 40 por ciento en los de ingreso mediano, pertenecen a la categoria de obreros no asalariados que operan en el campo informal.
El Instituto de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, consignó que otros estudios otorgan inclusive mayor proporción a la rama de trabajadores no asalariados.
Todas las investigaciones, como verificó la OIT, señalan que la expansión del sector domiciliario alcanza a todo el mundo, excluídas las economías de rápido crecimiento de Asia del Este.
El mercado laboral se encuentra en transformación, surgen nuevas formas de empleo, inclusive en el Primer Mundo, sin protección social alguna, constató la sudafricana Pat Horn, de la Federación Internacional de Empleados, Técnicos y Profesionales.
Los obreros domiciliarios se ubican principalmente en las ramas de la producción del vestido, textil, del calzado y ahora también en la informática, en el denominado "teletrabajo".
El sector se identifica también porque da ocupación a una mayoría de mujeres. En Indonesia, 79 por ciento de los obreros no asalariados son mujeres, dijo el Banco Mundial.
La investigación de la Universidad de Harvard estableció que 87 por ciento de los trabajadores domiciliarios dedicados al vestido y al calzado en Argentina eran también mujeres.
En India suman millones las mujeres ocupadas en su casa en la elaboración de "bidis", los clásicos cigarrillos del país, en una industria controlada por 12 familias mediante el sistema de subcontratos, explicó Bhatt.
Oswald observó que los obreros domiciliarios son el sector más explotado de muchas cadenas de producción y reclamó el reconocimiento internacional de sus derechos básicos.
Una fuente sindical canadiense afirmó que los empresarios de su país apelan a los trabajadores a domicilio como un recurso para pagar salarios más bajos.
La británica Eleen White, vocera de los empresarios, alegó que un convenio obtendrá un número reducido de ratificaciones, lo que menoscabaría la reputación del sistema de normas de la OIT.
Los empresarios y parte de los gobiernos favorecen la aprobación únicamente de la recomendación, que no obligaría a modificar las legislaciones nacionales.
La representación empresarial amenazó con abandonar las sesiones de la comisión que discute el proyecto de convenio, una actitud que no registra antecedentes en la historia de la OIT.
Una fuente allegada a la OIT estimó que el proyecto puede tener el apoyo de dos tercios de los asistentes cuando se vote en la sesión plenaria de la conferencia el día 20. (FIN/IPS/pc/ag/lb/96)


